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Algunas soluciones para tomar examenes a distancia

La modalidad de cursos virtuales plantea un gran interrogante para la educación: ¿cómo tomar exámenes? Aquí algunas posibles soluciones.

Hombre usando una laptop luciendo estresado.

Los exámenes a distancia son una interrogante para quienes toman cursos virtuales. / Foto: Unsplash - Tim Gouw

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: Taking exams remotely: problems and solutions

La cuarentena debido a la crisis del coronavirus planteó nuevos interrogantes. En primer lugar, muchos de los empleos a los que estábamos acostumbrados, como los administrativos, tuvieron que realizarse desde el hogar. Es decir, el home-office comenzó a ser una obligación en todas aquellas tareas que se pueden realizar a distancia.

No obstante, la educación también se vio afectada… aunque no tiene por qué ser algo negativo. Es decir, los profesores también son trabajadores que vieron que sus rutinas cambiaron de un momento para el otro, debiendo planificar clases por infraestructuras virtuales.

Por ejemplo, el medio Infobae menciona que la Universidad Católica Argentina (UCA) fue una de las primeras en adherirse al sistema de cursos virtuales universitarios. A pesar de que el contenido puede enseñarse de distintas maneras, los educadores todavía parecen no ponerse de acuerdo en cómo tomar exámenes de forma no-presencial. Veamos, entonces, algunas posibilidades.

¿Como pueden implementarse los exámenes a distancia?

Para comprender un poco la situación, podemos ver algunos ejemplos de implementación de cursos virtuales. En este sentido, vemos que el sitio web del medio de La Nueva de Bahía Blanca comenta que la Universidad del Sur comenzó a utilizar Moodle, una herramienta ideal para generar una comunidad de aprendizaje en línea.

Sin embargo, la posibilidad de tomar exámenes a distancia se ve restringida. Si bien el curso puede ser interesante en términos de acercamiento (es decir, la enseñanza no implica solamente que el alumno lea textos en PDF), el problema radica en cómo se evalúan los contenidos. Si es a través de una videollamada, ¿cómo asegurarse de que el alumno no se copiará?

Del mismo modo, tomar un examen oral en tiempo “real” implica que todos los alumnos tengan una cámara web integrada al ordenador, algo que no a muchos les interesa. Al mismo tiempo, este examen tendría que ser personalizado, porque sería imposible que se genere una videollamada grupal para evaluar contenidos.

El otro inconveniente más importante radica en la vigilancia. Tomar un examen oral imposibilita que los profesores puedan observar si el alumno se copia o no. Es decir, puede estar diciendo todas las respuestas correctas leyéndolas desde la pantalla, por lo que no hay forma de asegurarse de que está actuando correctamente en términos de moral.

Lo mismo sucedería con los exámenes escritos “en tiempo real”. Una de estas posibilidades radica en generar un sistema donde los alumnos tengan un límite de tiempo para contestar preguntas. Por ejemplo, el periódico El Día de La Plata comenta que la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) de Argentina utiliza el sistema de “multiple choice”, aunque eso no evita de ninguna manera que no puedan buscar la información en Internet rápidamente.

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La otra opción es que los alumnos “se filmen” haciendo un parcial a mano en una hoja, con consignas que se den en el momento, la cual luego podrían enviar a los profesores. Sin embargo, también surgen los problemas: ¿cómo asegurarse de que la hoja que mandan sea efectivamente la que escribieron? ¿Cómo asegurar todos los ángulos de visión para evitar que se copien?

Sin embargo, lo más efectivo sería aprovechar la situación para cambiar, siempre que se pueda, la forma de tomar exámenes en el sentido del contenido. Suponiendo que se trate de un examen teórico a distancia, el alumno tiene a mano las respuestas, las cuales puede leer fácilmente. ¿Por qué no complementar esa teoría con una aplicación práctica que saque a la luz la creatividad del estudiante?

En caso de que sea escrita, no será un problema que “se copien”, ya que la información la tendrán disponible legalmente. Es decir, toda la teoría deberá aplicarse en un caso práctico, como si fuese un trabajo de aula. Por ejemplo, en vez de que a los alumnos de Psicología se les pregunte sobre los enunciados de Freud, podría inventarse un caso en el que ellos expliquen el proceso mental del paciente según la teoría que tienen a mano.

Lo mejor de esto es que puede realizarse de forma escrita, oral, individual o grupal. La intención no es que repitan información que tienen al alcance de un clic, sino que puedan apelar a lo que comprendieron para aplicarlo en un caso determinado, tal y como sucede en el momento de trabajar.

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