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Todo sobre la crisis que enfrentan las salas de cine

Las salas de cine, incuso las que están abiertas, enfrentan una crisis global.

LatinamericanPost| Juliana Rodriguez Pabón

Poco a poco las salas de cine han empezado a abrir en algunas partes del mundo, en donde la curva de contagios por COVID-19 se ha aplanado en cierta medida. Este es el caso de algunos países europeos, en los que la cuarentena se ha vuelto cada vez más laxa y el verano ha ayudado a menguar la crisis sanitaria y económica. No es este el caso, sin embargo, de Estados Unidos y América Latina, donde la curva de contagios cada vez crece más y aunque la cuarentena es laxa en muchos casos; en otros, se han ajustado las medidas de confinamiento y se han vuelto más exigentes.

 

La industria cinematográfica: una industria global

Podría pensarse, en un primer lugar, que reabrir después de pasar casi toda la primera mitad del año cerrados es una buena noticia para las salas de cine europeas. Sin embargo, el éxito en taquilla depende, claro, de cintas que atraigan mucho público, de largometrajes taquilleros. Desde mitad de junio y hasta ahora, las salas de cine europeas han estado proyectando películas clásicas y de archivo, o incluso producciones locales. Sin embargo, por más de que los países europeos tengan un industria cinematográfica sólida, los éxitos de Hollywood, que aún no estrenan, son indispensables para su sostenibilidad. Esto pone en eviencia cómo ni las salas de cine europeas ni las de ningún país, de hecho, pueden sobrevivir dependiendo solo del cine local, pues esta es una industria, como muchas, que depende casi por completo de las producciones estadounidenses. Así, aunque estén abiertas, las salas de cine no tienen qué proyectar.

 

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Estrenos aplazados

Pero esta no es una relación de dependencia unidireccional, pues los estudios de Hollwood también dependen de la taquilla global. Gran parte de lo recaudado en taquilla de una película se debe al público estadounidense, pero el verdadero éxito está en ser vista en todo el mundo y por eso las premieres de las películas de las que se espera ser un éxito en recaudo se hacen en distintas ciudades del mundo. Es por esto que las productoras estadounidenses no han podido estrenar las películas que se esperaban para el verano, pues necesitan para ello todas las salas de cine abiertas, incluyendo a Estados Unidos y América Latina. Esto es, entonces, un círculo vicioso en el que salas de cine necesitan que estrenen películas para poder reabrir pero los estudios necesitan que las salas de cine reabran para poder estrenar películas.

El verano, además, es la época de películas taquilleras. Estamos aún lejos de la temporada de premios, por lo que las películas que apuntan a ser galardonadas todavía están en postproducción. Las que sí suelen estrenar por esta época son las que recaudan más en taquilla y ayudan con esto a las salas de cine. El género de super héroes o de películas familiares es el que suele lucirse en estos meses. Tal es el caso de la versión live-action de Mulán, que planeaba estrenarse en mayo y que desde entonces ha venido aplazando su fecha de estreno. Por ahora, su fecha de estreno será el 31 de julio, aunque puede cambiar según el mercado estadounidense.

 

A esto debe agregársele que los estudios de Hollwood están intentando atinar al momento en que la crisis sanitaria de tregua para entrar con todas las de la ley a la salas de cine. Esto quiere decir que todos los estudios están apostando a tener un largometraje que sea el primero en proyectarse después de la crisis para así asegurar un éxito en taquilla. Este es el caso también de TENET, la nueva película del aclamado director Christopher Nolan, que aspira recaudar bastante en taquilla y que descarta estreno vía streaming, pero que por esto mismo ha aplazado su fecha de estreno varias veces mientras le apuesta al momento indicado y juega con los sentimientos de los propietarios de salas de cine.