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Así vivió esta pareja su boda por Zoom

Rosa y Alberto explican las razones que los llevaron a celebrar su boda virtualmente pese a la actual contingencia.

Fotografía de una boda en una laptop

Con la situación de la pandemia, los eventos han tenido que celebrarse a través de canales digitales. / Fotos: Pexels / Composición: LatinAmerican Post

LatinamericanPost| Carolina Rodríguez Monclou

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Read in english: This is how this couple lived their Zoom wedding

¿Por qué una pareja joven decide casarse por Zoom en medio de una pandemia?, tras hacerle esta pregunta a varias personas la mayoría responde “¡seguramente porque no tienen paciencia!”. No obstante, para Rosa y Alberto, el 30 de abril del 2020 fue el día más feliz y especial de sus vidas, pues le demostraron al mundo y a ellos mismos que el que quiere, puede. Con valentía y resiliencia decidieron ser pioneros en Colombia de una realidad que siempre ha estado allí, pero sólo pocos se han atrevido a verla: las bodas virtuales.

Esta carismática y joven pareja cartagenera celebró su boda en compañía virtual de sus seres queridos, ¿te parece una locura?, pues bien, a ellos les parece una locura pausar sus vidas sólo por una pandemia, ¿acaso no está el día a día lleno de situaciones que no podemos controlar?

La decisión de ambos se resume en las palabras de Alberto: “adaptarse a las situaciones juntos como pareja también es parte de la vida”.

La pareja comprometida daría sus votos matrimoniales en la Iglesia Santo Toribio de Mogrovejo el 18 de julio del 2020 a las 7:30 de la noche, o bueno… esos eran los planes antes de que la humanidad atravesara repentinamente por una de las pandemias que ha tenido mayor alcance a nivel global.

El 29 de mayo de 2018, durante la celebración de sus 2 años de noviazgo, Alberto llevó a Rosa al Restaurante Club de Pesca, un sitio privilegiado por su construcción antigua y hermosa vista a la bahía. Tras una cena romántica, Alberto le pidió matrimonio a Rosa. Luego de haber recibido el esperado “sí”, sellaron sus votos con un beso y se dirigieron a un área social en donde ya los estaban esperando todos sus amigos para celebrar el compromiso.

Antes de colocarle el anillo a su amada, Alberto ya le había pedido la mano de su esposa a su suegro. Al respecto, recuerda con emoción la novia: “yo soy súper apegada con mi papá, él toda esa semana se la pasó súper nervioso, y yo no me daba cuenta, y era porque él ya sabía, ya Alberto le había pedido mi mano antes y yo no tenía ni idea”.  

Con respecto al anillo Rosa agrega “tiene una historia linda porque el diamante se lo dio mi suegra a mi esposo para que me lo diera a mí, entonces con ese diamante me hicieron mi anillo. Yo no me lo esperaba para nada. A mí todo el mundo me tiraba indirectas, pero yo no creía. Obviamente yo estaba súper arreglada y todo porque ese día estábamos de aniversario, ¡pero yo ni por ahí me lo imaginaba!”.

Ese mismo día, Rosa y Alberto llamaron a la iglesia y a la mañana siguiente se dirigieron al recinto católico para reservar el día de su boda. Pese a la apretada agenda de la iglesia, pudieron apartar el día sábado 18 de julio del 2020, un día ideal pues empataba con un lunes festivo.

Rosa y Alberto tomaron todas las precauciones posibles para que el gran día fuera perfecto, incluyendo avisar con antelación a su familia y amigos que viven en el extranjero para que pudieran viajar desde Estados Unidos, Polonia y otros países a su celebración en Colombia.

¿Qué podría cambiar los planes de Rosa y Alberto, quienes con tanto esmero se habían preparado para el día más importante de sus vidas?

Rosa: “Era un matrimonio de 200 invitados…cuando viene la pandemia… yo me puse a llorar horrible porque decía “¡mi matrimonio!”, ya yo tengo el vestido listo, tengo el hotel, tengo decoradora, producción, ya todo estaba listo”.

Alberto: “Dijimos, bueno, tenemos dos opciones, o posponemos empezar la vida de pareja formalmente hasta que se acabe la pandemia que no sabemos hasta cuándo va a ser, o tomamos la decisión de casarnos ahora en la mitad de lo que está pasando y ya empezar nuestra vida de pareja”.

Rosa: “Mi familia es muy conservadora, no me iban a dejar ir sin casarme (risas), entonces tomamos la decisión y dijimos “bueno, lo importante es que nos queremos y nos amamos y vamos a tomar la decisión de casarnos”. Teniendo fe de que podríamos tener la boda ya con menos gente el 18 de julio porque yo me quiero casar por lo católico, pero como van las cosas, eso quedará para el próximo año si es el caso”.

Así fue como de manera espontánea se les fue ocurriendo organizar un almuerzo en la casa de la familia de Alberto para celebrar el compromiso. Dado a las restricciones en aquel entonces, sólo autorizaron a la pareja y a los papás de Rosa a estar en la casa de sus suegros hasta las 4:00pm. Al encuentro virtual asistieron amigos cercanos y toda la familia sumando un total de más de 50 personas conectadas.

Irónicamente, Rosa y Alberto estaban tan concentrados en su ceremonia ¡que olvidaron sacarse fotos!

Rosa confiesa que sintió que todo pasó muy rápido: “todas las personas que estuvieron allí se sentían involucradas, mi papá también dijo unas palabras muy emotivas, casi todos lloraron, ¡sentimos como si hubiéramos estado con ellos a pesar de la lejanía!”.

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La boda no fue el único evento de esta pareja que se llevó a cabo virtualmente. Pese a que Rosa tenía inicialmente programadas dos despedidas de soltera (una en Santa Marta y otra en San Andrés), sus amigas le celebraron igualmente su fiesta por video llamada con hombres encuerados de fondo de pantalla.

Tan pronto la pareja regresó a su casa luego de la ceremonia, sus amigos les mandaron otro enlace en el cual los estaban esperando esta vez con trago en mano para continuar con la celebración.

Rosa: Recibimos muchos regalos, aunque en ese momento yo no estaba pensando en nada de eso. Yo estaba era llorando mi fiesta (risas), ¡mi vestido!, yo estaba súper triste, pero bueno… Hemos recibido los regalos que nunca nos esperábamos porque yo no alcancé a hacer lista de regalos ni home shower porque todo eso venía era durante todos estos meses.

Con respecto a si les recomiendan a otras parejas celebrar su boda por video llamada, ambos concuerdan que, pese a que depende de cada quien, su experiencia fue muy grata. Tanto así, que una pareja de amigos suyos siguió su ejemplo y recientemente también celebraron su boda por Zoom.

La historia de amor de Rosa y Alberto demuestra cómo la verdadera unión se trata de superar juntos las dificultades que presenta la vida, inclusive si eso significa pasar de una lujosa boda en la ciudad amurallada a una humilde celebración en la casa de sus padres, todo siempre y cuando puedan estar juntos.

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