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¿Estamos preparados para trabajar de noche?

La cuarentena está cambiando el panorama laboral, incluyendo la posibilidad de flexibilizar los horarios. ¿Conviene trabajar en horarios nocturnos?.

Persona leyendo un libro con una luz de lámpara

La flexibilización de horarios laborales abre la posibilidad a trabajar en la noche. / Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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El coronavirus afectó toda la estructura laboral que conocíamos. Uno de los cambios más evidentes surgió de la mano de la posibilidad de hacer nuestras actividades de forma remota, lo cual implica ciertos cambios. Por ejemplo, no siempre es necesario cumplir con exactitud los horarios, la rutina puede cambiar e incluso muchas personas están “enamoradas” de esta modalidad.

En este sentido, la web de Cronista destaca que el 62,2% de la gente “es más productiva en casa que ene la oficina”, gracias a un estudio realizado por el portal de empleos Bumeran. A pesar de esto, un tercio de los encuestados revela que siente que, bajo esta modalidad, trabaja más horas, dado que terminan delegando actividades para otros horarios, como puede ser a la noche.

Sabiendo que, de acuerdo con lo que propone la web especializada de Equipos y Talentos, el 79% de las empresas podrían mantener el teletrabajo luego del COVID-19, conviene saber qué ocurre durante las distintas etapas del día. Específicamente, decidimos investigar cómo nos podría afectar la posibilidad de trabajar en horarios nocturnos, una modalidad que, poco a poco, termina siendo aplicada durante la cuarentena.

¿Es productivo trabajar durante la noche?

A pesar de las múltiples ventajas que puede suponer el home office, la realidad es que algunas personas parecen no saber cómo estructurar una rutina desde el hogar. Esto lo explica el medio La Vanguardia, que destaca que el teletrabajo “aumenta dos horas la jornada”, haciendo que los trabajadores tengan jornadas más flexibles, pero también más largas.

Aunque esta nueva modalidad todavía no prevé estos cambios en los horarios, durante mucho tiempo se consideró que el trabajo nocturno como “distinto” del que se hace de forma diurna. Por ejemplo, la web de Caracol mencionó que el Senado colombiano había aprobado un proyecto de ley para modificar la hora en la que se empieza a pagar el recargo nocturno a los trabajadores, es decir, que ganen más dinero por trabajar desde las 9:00 pm.

Es decir, existen algunos trabajos que, en realidad, siempre implicaron turnos durante la noche, aunque ahora lo que está ocurriendo es que algunos trabajadores que tenían sus jornadas durante la mañana o la tarde deciden probar a realizar estas tareas en esos horarios. Es decir, la flexibilidad implica poder “probar” nuevos espacios y maneras de trabajar, incluyendo los cambios de horario.

Los ejemplos son varios. Podemos destacar una crónica realizada por Misiones Online, que habla de los efectivos policiales y cómo estos deben estar disponibles “cada vez que un ciudadano necesita ayuda”. Es decir, se trata de servicios esenciales para la sociedad, por lo que la Policía no puede estar únicamente presente durante el día, sino también durante la noche. 

Lo mismo sucede con los médicos de guardia, especialmente en tiempos de cuarentena, que deben cumplir con largas jornadas laborales, incluyendo la noche. La web de Infobae había mencionado que “la tensión es nutriente para el corazón apasionado por la medicina”, logrando que las personas aprendan a dormir muchas menos horas, las cuales, generalmente, ocurren de día, ya que a la noche están en el hospital.

Sin embargo, también hay algunas cuestiones que alertan a la salud de estos trabajadores. Por ejemplo, un estudio realizado en el ámbito sanitario con más de 200.000 enfermeras, el cual estuvo a cargo por The National Library of Medicine, reveló que la posibilidad de rotar turnos e involucrarse en el trabajo nocturno puede aumentar las chances de contraer cáncer a mediano plazo.

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Al mismo tiempo, parece que tener trabajo nocturno cambia nuestro ciclo de sueño “natural”, haciendo que el cerebro esté confundido con lo que estamos viviendo. Según destaca la web de Xataka, trabajar durante la noche implica una interferencia sobre nuestros ritmos circadianos, afectando la síntesis de melatonina.

Aunque todavía resta comprobar el efecto actual en los trabajadores, todo parece indicar que el cerebro interpreta que, como dormimos de día, no necesitamos de tantas horas de sueño. Por lo tanto, tal y como destaca el medio especializado de Imperial College London, somos más susceptibles a estar cansados e irritables, elevando nuestro estrés, causando bajo rendimiento en nuestras responsabilidades y atrofiando nuestra capacidad cognitiva.

Por lo tanto, la flexibilización en las tareas y la aparición de nuevos posibles trabajos implica el surgimiento de la “economía del sueño”, tal y como destaca la web de Rand. Quizás no queramos trabajar durante ese turno, pero la posibilidad de añadir nuevas tareas y conseguir más dinero. 

Toda esta situación puede llevar a que cambiemos nuestro ritmo de trabajo, adaptando nuestro cerebro a jornadas con poca luz y volviéndonos más vulnerables a la queja. Ante este panorama, queda por ver cómo se regulan las nuevas actividades laborales, dándonos cuenta de cómo funcionamos durante los distintos ciclos de la vida.

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