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¿Qué tan importante es el aprendizaje con libros en papel?

La nueva educación virtual genera algunos interrogantes con respecto a las técnicas de estudio. ¿Son irremplazables los apuntes en papel físico?.

Mujer sentada leyendo un libro

La educación virtual puede resultar contraproducente para los procesos de aprendizaje. / Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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El COVID-19 generó cambios en la educación. La web de OK Diario destaca que se impulsó la educación online, con nuevos métodos de formación. Entre ellos, se destaca la utilización de los apuntes digitalizados, que se cuelgan de forma online. Por lo tanto, los alumnos pueden estudiar desde allí, sin necesidad de recurrir a hojas en papel.

A pesar de los cambios implementados, no todos los alumnos están a favor de la nueva modalidad. Por ejemplo, la web de El Ancasti informó que el 52% de los alumnos parecen no participar de la educación virtual, algo que podría venir de la mano con la falta de entendimiento o concentración para entender los textos de los cursos. 

Es decir, el hecho de que los apuntes se presenten directamente desde el ordenador, en un momento cuando las pantallas nos están dominando, podría ser dificultoso para el proceso de enseñanza. Veamos, entonces, por qué sería importante poder mantener los textos escritos para mejorar el aprendizaje.

¿Podrán reemplazarse los apuntes en papel?

Para comprender este fenómeno, debemos analizarlo desde una perspectiva contextualizada. Por ejemplo, el medio de El Día comenta que, por el coronavirus y la educación virtual, cada vez se detectan más casos de fatiga visual. El hecho de tener que focalizar toda nuestra atención en nuestras pantallas puede ser contraproducente.

O sea, no solamente nos conectamos virtualmente con nuestros amigos, debemos hacer videollamadas laborales o de la educación, sino que también tenemos que aprender y leer desde el ordenador. A pesar de que esos apuntes se pueden descargar y tener en papel, muchos alumnos prefieren -o directamente no tienen la posibilidad- de imprimirlos. ¿Qué tanto cambia estudiar desde la pantalla?

Desde The New York Times hacen un llamado para que, por el bien común, sigamos privilegiando la lectura de libros físicos. A pesar de que las grandes plataformas tecnológicas nos proveen de un montón de contenido para que podamos disfrutar de forma inmediata, hay propiedades que parecen mantenerse en el formato en papel.

Resulta que la “magia” de libro tradicional no puede reemplazarse por uno virtual. Eso mismo opinan en el medio Hoy, al decir que el olor, el tacto e incluso la antigüedad generan sensaciones diferentes que no pueden trasladarse hacia una pantalla. Además, como pasamos cada vez más tiempo en las pantallas, corremos el riesgo de que nos parezca “más de lo mismo”.

El hecho de tener que abrir el libro, sentarnos para la lectura y poner nuestra mente en un estado de concentración, nos hace más propensos a incorporar conocimientos o aventurarnos en las palabras. Esto no solamente aplica para el estudio en sí, sino también para la simple lectura.  

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En ComputerHoy indagan un poco más en este concepto, al decir que, si bien ambos formatos continuarán conviviendo, existe un “factor emocional” en formato papel que se asocia a la textura, el olor e incluso la posibilidad de coleccionarlo que hace que nos predispongamos mejor a la lectura.

Es ahí cuando, justamente, las técnicas de estudio “tradicionales” no necesariamente se ajustan a la modalidad virtual. Una de las más conocidas, de acuerdo con Taller Educa, es el subrayado, que permite una comprensión de conceptos, resaltando lo importante para una posterior relectura. Incluso, pueden hacerse muchas notas al margen.

Si bien se pueden subrayar archivos en PDF e incluso hacer anotaciones, no parece tener la misma practicidad que hacerlo “en vivo”, con un resaltador, por ejemplo. Al menos en este contexto, las instituciones que se dediquen exclusivamente a lo virtual no necesariamente podrán mantener los apuntes físicos, aunque podrían recomendar mantener esa técnica de estudio, para evitar la fatiga visual y combinar la virtualidad con las estrategias tradicionales.