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Latam: un panorama poco alentador para el cumplimiento de los objetivos del 2030 de la ONU

Con más de 100 millones de casos de contagio por COVID-19 a nivel mundial, se hace necesario analizar si los objetivos de progreso establecidos por la ONU para el 2030 se podrán cumplir.

Banderas en la sede de la ONU en Ginebra

Es necesario evaluar los objetivos propuestos por la ONU para el 2030. / Foto: © Yann Forget / Wikimedia Commons

LatinAmerican Post | Belisario Chacón

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En noviembre del 2020, la Cepal presento un informe con propuestas para los 33 países de ALC llamado: “Construir un nuevo futuro: una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad” con la idea de avanzar en un modelo de desarrollo viable y que vaya a la par con los objetivos de la Agenda 2030.

Sin embargo, las cifras no son muy alentadoras para la región, según la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcenas, se estima que en el 2020 hubo una caída de la actividad económica en un -9,1%, una contracción del comercio regional en 14% y del intrarregional en 11%. América Latina se prepara para un 2021 con un nivel de pobreza que puede alcanzar a 231 millones de personas, el cual representa el 37,3% de la población total, con una desocupación que puede alcanzar a 47 millones de personas, y una informalidad alrededor del 54%.

En vista de este escenario poco optimista, y de la crisis económica y social causada por la pandemia, la Cepal ha incluido 7 propuestas para sobrellevar esta situación de emergencia, entre las que destaca la ampliación de plazos y los periodos de gracia en los créditos de las Pymes y la protección de la relación laboral, una política fiscal expansiva para poder cubrir los gastos por un periodo de tiempo más prolongado, crear planes para recuperar y mantener sectores generadores de empleo con visión de sustentabilidad ambiental y lograr verdaderos acuerdos de orden político.

Como enfatizó la representante ejecutiva de la Cepal: “Queremos otro futuro y en él la igualdad es un factor clave de crecimiento [...] es posible eliminar la pobreza hacia 2030 y reducir la desigualdad elevando el empleo y disminuyendo la huella ambiental”. Pero indica que para lograr esto, los países deberían crecer a una tasa del 4% al año y lograr una sincera redistribución del ingreso.

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La pregunta es: ¿podrán los países latinoamericanos crecer a esta tasa cuando el mismo organismo ha enfatizado que hay una desaceleración del comercio producto de la crisis sanitaria? Según estimaciones del Banco Mundial, las perspectivas solo en Centroamérica indican que, por ejemplo, durante el 2020 se estima que hubo una caída del PIB para Honduras de -9,7%, Costa Rica -4,8%, Guatemala -3,5%, Nicaragua -6,0% y Panamá -8,1%, estimando una recuperación para medianos del 2022, siendo la economía  más probable en llegar a 3,9% la de Honduras.

En un documento publicado por el Banco Mundial llamado: “La pobreza y la prosperidad compartida 2020, un cambio de suerte”, el organismo hace un estudio sobre el incremento de la pobreza a nivel mundial y el efecto que el COVID-19 ha tenido como consecuencia del deterioro económico y la perdida de miles de empleo y cierre de empresas.

Además, se indica que ya hay pruebas que la pandemia ha profundizado una desigualdad en los ingresos, y está llevando a la pobreza personas de sectores urbanos, y no solo los que viven de la agricultura y ganadería como era la tendencia antes de la crisis sanitaria, lo cual amenaza una recuperación económica que incluya a todos por igual y amenaza un futuro de crecimiento y desarrollo.

La consecuencia del COVID-19 es una recesión a nivel mundial que está invirtiendo los resultados positivos que se habían logrado en un cuarto de siglo para reducir la desigualdad económica, que junto con los conflictos armados y el efecto del cambio climático podría llevar alrededor de 132 millones de personas a la pobreza para el 2030, comprometiendo el objetivo de lograr reducir esta situación de vulnerabilidad al 3% como se esperaba.

De igual manera, recientemente el Banco Mundial publico un articulo llamado: “ Una recuperación moderada con daños que reparar”, donde expone la idea de que la economía a nivel mundial se pudiera ir recuperando para este 2021, pero esto sería moderadamente, y si no se toman las medidas para frenar la pandemia, se apreciaría una recuperación muy baja de apenas 1,6% , adicional a las tensiones financieras que estarán presentes en todos los mercados.

Esto por supuesto repercute con fuerza en ALC, donde la carga económica se volverá muy pesada, si no se toman las previsiones adecuadas, generando perdida de capital humano invalorable y necesario para un crecimiento sostenible.