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¿Por qué Donald Trump no piensa formar un nuevo partido?

El expresidente norteamericano descartó formar un nuevo movimiento aparte del partido Republicano.

Donald Trump

Trump confirmó que sus intenciones no son formar un nuevo partido, como lo había sugerido el Wall Street Journal. Foto: Reuters

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Read in english: Why isn't Donald Trump planning to form a new party?

 

El 28 de febrero, más de 1 mes después de su salida de la Casa Blanca, Donald Trump reapareció públicamente y reveló gran parte de su futuro político.  A pesar de no confirmar o descartar una nueva candidatura para los próximos 4 años, sí confirmó que sus intenciones no son formar un nuevo partido, como lo había sugerido el Wall Street Journal.

Esta decisión, aunque sorpresiva por lo poco predecible que es el magnate, es bastante entendible en las aspiraciones que pueda tener el político neoyorquino. El sistema de bipartidismo estadounidense americano permite, pero no facilita la creación de nuevos partidos. Solo Theodore Roosevelt logró quedar en segundo lugar en elecciones nacionales con su nuevo partido. Muchos otros, ni si quiera logran puestos en el Congreso. 

Antecedentes Históricos

La división más importante que vivió el partido demócrata (y que llevó a la consolidación del partido Republicano) fue en 1860, cuando los demócratas del norte y los, del sur, fuero a las urnas con un candidato presidencial y vicepresidencial cada uno. Esta división interna surgió ante el apoyo y el rechazo de la esclavitud en el sur y en el norte del país respectivamente.

Las consecuencias de esta división fue la victoria de Abraham Lincon, el primer presidente Republicano en la historia americana. Un partido republicano infinitamente diferente al actual, integrado por grupos supremacistas, evangélicos y conspirasionistas.

Pero tal vez, la división más importante de los tiempos posteriores a la guerra civil, fue el ocasionado por el expresidente Theodore Roosevelt. Luego de cumplir 8 años de mandato (primero reemplazando al presidente McKinley al morir y luego ganando las elecciones), decide no competir en las segundas elecciones por el partido Republicano. Su sucesor fue Howard Taft. Sin embargo, Roosevelt desaprobó la administración de Taft y decidió competirle sin éxito dentro del partido.

En las elecciones nacionales creo el Partido Progresista, a pesar de su popularidad y de vencer en las nacionales a Taft y el partido Republicano, los votos demócratas dejaron a Woodrow Wilson como presidente norteamericano. Este panorama puede ser el más semejante de Trump si decide lanzarse por separado en 4 años.

Donald Trump tiene una base de votantes fiel, incluso, las encuestas aseguran que la mayoría de las bases republicanas apoyarían una nueva candidatura en 2024. Sin embargo, a pesar de lograr más votos que lo que quede de los republicanos, sería casi imposible vencer a los demócratas por separado. El único camino que le queda es lograr el control absoluto de su partido.

Donald Trump vs Republicanos

En estos momentos Trump domina en las bases. El expresidente cuenta con gran apoyo popular y él, más que nadie, sabe cómo tocar las fibras de los electores conservadores y unificarlos. Sin embargo, su "carisma" no es tan eficiente dentro de los políticos tradicionales que siguen a la cabeza del partido y le representarán resistencia a los interesas de Trump. 

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El excéntrico político tendrá como principales figuras rivales dentro del partido a los senadores que votaron a favor de que sea juzgado políticamente por el ataque al capitolio por parte de los seguidores de Trump el 6 de enero del 2021: Richard Burr, Bill Cassidy, Susan Collins, Lisa Murkowski, Mitt Romney, Ben Sasse y Pat Toomey.

De estos 7, según la NPR, solo 2 están sirviendo sus últimos periodos como senadores, lo que podrá representar campos de batallas próximos entre republicanos pro Trumps y anti Trumps que quieran llenar esas vacantes. El resto, cuentan con grandes apoyos, incluso siendo críticos de Trump (por ejemplo Romney) o no volverán a competir sino hasta el 2026.

También hubo políticos relevantes que, a pesar de no votar en contra de Trump en su juicio, sí demostraron grandes preocupaciones luego de la toma al Congreso. Entre ellos está Mitch McConnell, líder de los republicanos, y Nikki Haley, quién fuese embajadora ante la ONU en la era Trump.

Recordemos que varios republicanos, incluso, se opusieron a la reelección de Trump en 2020, lo que evidencia un gran número de votantes y políticos conservadores que intentarán, a toda costa, no dejar el GOP (como se le conoce al partido) a manos de la familia Trump y sus aliados.