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¿La comida rápida afecta mi salud mental?

Aunque la obesidad es el mayor problema que genera el exceso a la comida rápida, hay varias consecuencias que deja la adicción a estos alimentos y que superan lo estético.

Hamburguesa con papas fritas

La abundancia de sustancias como carbohidratos refinados, azúcares, sal y grasas consideradas como no saludables son una de las principales barreras que nos impide llegar a nuestro cuerpo ideal. Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez Hernández

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Read in english: Junk food can also affect your mental health

A lo largo de nuestra vida, es muy usual escuchar frases o consejos como: “la comida rápida te va a matar” o “la comida chatarra no deja de ser eso, solo basura”. Sin embargo, y aunque sabemos que este tipo de recomendaciones son ciertas, este tipo de alimentos no dejan de ser los más frecuentes en nuestra dieta tradicional.

Como es bien sabido, la abundancia de sustancias como carbohidratos refinados, azúcares, sal y grasas consideradas como no saludables son una de las principales barreras que nos impide llegar a nuestro cuerpo ideal.

Te entendemos: hamburguesa derrota a brócoli. Esa, por supuesto, es una competencia muy desleal; pero, te has puesto a pensar, ¿Qué tan desleal estás siendo con tu cuerpo, salud y mente cuando permites que la comida rápida domine tu vida?

Impacto de la comida rápida en tu vida

Aunque es muy común pensar que una mala alimentación solo se traduce en un cuerpo que, para muchos, no sería el más “estético”, la realidad es que, como en la mayoría de las enfermedades, el físico solo es la punta del iceberg.

Según un estudio publicado en la Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo (Ride), la obesidad no es la única consecuencia del abuso de la comida rápida en nuestra cotidianidad, sino que esta mala práctica también puede desarrollar otro tipo de enfermedades, tanto físicas como psicológicas y sociales.

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Depresión

Investigando en la red, nos encontramos con que un estudio publicado en Public Health Nutrition, y elaborado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de Navarra, en España, asocia el consumo de la comida chatarra con el desarrollo de un posible cuadro de depresión.

De acuerdo con la investigación, que tuvo a 8.964 participantes analizados durante seis años, la comida rápida podría incrementar hasta en un 51 % el riesgo de caer en depresión. Además, este índice crece si una persona cuenta con la comida rápida como principal fuente de alimento en su dieta.

“Cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión”, explicó Almudena Sánchez-Villegas, líder del estudio, en entrevista con la Agencia SINC.

Mayor gasto

¿Alguna vez te has puesto a pensar en la cantidad de dinero que gastas en comida chatarra, pudiendo invertir mejor este dinero en alimentos saludables o simplemente ahorrando un poco más durante el mes?

Si eres de los que nunca piensa en el dinero, pues crees que: “mientras coma rico, el dinero no es problema”, el Strategic Research Center de EAE Business School tiene una sorpresa para ti. Según el estudio ‘El Consumo de Comida Rápida’ publicado en esta plataforma, para 2010, se gastaron más de 149 mil millones de euros (149.300.000.000) en comida chatarra en el planeta; y esto, solo según datos oficiales de negocios legalmente constituidos en cada país analizado.

Relaciones interpersonales

De vuelta al Public Health Nutrition, otra de las consecuencias negativas que puede traer el alto consumo de este tipo de alimentos es la creación de un espíritu asocial o de soledad en las personas.

Como era de esperarse, al relacionar directamente la ingesta de comida rápida con el desarrollo de un estado depresivo, el ‘comensal’ se convierte rápidamente en un ser alejado de la sociedad, ensimismado y con la necesidad de llenar sus espacios sentimentales con un irracional amor por los alimentos, especialmente chatarra.

Así, gran cantidad de personas solteras, dentro del rango de adultos jóvenes pero que muestran menos acción social en su vida, son resultado de la adicción a la comida rápida; aunque también se puede dar una situación adversa en el que, por el contrario, dicha adicción es consecuencia de los conflictos interpersonales que se puedan haber presentado en su camino a la adultez.

En pocas palabras, se termina creando un círculo vicioso en el que se intenta llenar espacios vacíos con la comida, cuya adicción a su vez, va creando nuevos huecos emocionales en la persona.