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¿Pueden los libertarios volverse relevantes en América Latina?

Al grito de la defensa por la propiedad privada, los bajos impuestos y las libertades individuales, el pensamiento libertario empieza a tomar protagonismo en la región.

Manos en pose de puños y un megáfono

Han resurgido grupos de resistencia, los que buscan defender la libertad de mercado: los libertarios. Foto: Freepik

LatiAmerican Post | Ariel Cipolla

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A diferencia de lo que ocurrió durante los primeros años de este siglo, América Latina ya no tiene una corriente política unificadora. Es decir, hay países con inclinaciones hacia la derecha, otros hacia el populismo (de ambos lados) y otros al socialismo, por lo que el escenario es bastante diverso.  

Sin embargo han resurgido grupos de resistencia, los cuales buscan defender la libertad de mercado: los libertarios, que tomaron más visibilidad en la pandemia, cuando los gobiernos tomaron medidas que fueron en contra de los “derechos individuales” para fomentar el control de la población y evitar contagios. 

Con una gran repercusión entre los jóvenes, ellos parecen tener mayor ímpetu en economías populistas, como México o Argentina, donde aparecen como la parte política que busca romper con el status quo. Muchos de ellos crecieron con el panorama “izquierdista” de América Latina de comienzos de este siglo y, en la actualidad, buscan diferenciarse de este modelo. Veamos por qué. 

Los libertarios y América Latina

Los libertarios aparecen como una opción que buscan quebrar pronto el sistema político de América Latina, aunque habrá que esperar un tiempo para observar cambios profundos en el  armado político de la región. Esta ideología lucha contra el rol del Estado, clave para los países con un desarrollo de economías estatizadas.

Este movimiento que no es nuevo en el panorama mundial, ha sido insípido en la región. Sin embargo, durante las primeras dos décadas de este nuevo milenio, América Latina se caracterizó por un giro económico intervencionista en materia económica, pero también progresista en materia de derechos humanos. Por ejemplo, la discusión de las leyes del aborto, el medioambiente, la identidad de género o los movimientos feministas fueron muy importantes en algunos países, como Chile, Brasil o Argentina.

Si bien no todos los libertarios están en contra de estas manifestaciones, casi todos coinciden en algo: se debe evitar su financiamiento. Mientras los gobiernos populistas y socialistas basan sus discursos en la gratuidad de algunos servicios, los libertarios consideran que ciertas medidas son un “robo”, pues se pagan con el dinero de los contribuyentes de forma obligada. De ahí a que muchos digan que evadir impuestos es un "acto patriótico". 

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Esto explica por qué los grupos libertarios dentro de América Latina pueden ser liberales a la vez que conservadores: buscan reducir el Estado al mínimo posible, pues no creen en financiar movimientos sociales progresistas. Desde sus perspectivas, sin importar si adhieren o no a los principios de la lucha, hacerlo solo aumentaría el rol y la injerencia estatal, reduciría la libertad de los privados y generaría cargos públicos sin sentido.

Un ejemplo claro ocurre en Brasil, donde el Mises Institute indica que existe una “creciente revolución libertaria”, que rechazan a todos los políticos intervencionistas y socialistas de Brasil, hasta el punto de no coincidir del todo con Jair Bolsonaro, a quienes no lo definen como un libertario, sino solamente como un conservador amigable con el mercado.

Por eso, ni siquiera todos los libertarios apoyan a gobiernos caracterizados como de derecha, como el de Bolsonaro, Piñera, Lacalle Pou o el expresidente Mauricio Macri. Todos, a su manera, han continuado con políticas de financiamiento públicas, que tienen un nexo en común: la emisión del Banco Central, institución “enemiga” de este movimiento. Desde esta perspectiva, es la única causa de la inflación, a la que conciben como un fenómeno monetario, frase del economista Milton Friedman.

Todo esto se puede ver en las redes sociales, donde, algunas cuentas de jóvenes libertarios, difunden conceptos, opiniones y teorías económicas, con una gran repercusión. No obstante, a la hora de generar partidos, no logran generar un armado estable ni una amplia visibilidad. Por ejemplo, en las elecciones de Perú de este año, el candidato César Acuña, por Alianza para el Progreso Perú (lo más cercano a la corriente libertaria en el país), solo obtuvo el 6,02% de los votos.

En Chile, en cambio, ocurre una situación todavía más interesante: todavía no tienen una estructura política definida. El Partido Libertario de Chile se define en sus propias redes sociales y página web como un "partido en formación", que necesita del apoyo de los que adhieren esta ideología para poder competir en elecciones y presentar candidatos. 

Sin embargo, depende de los candidatos existentes. Por ejemplo, una encuesta de Datoworld sobre las futuras elecciones legislativas de la Argentina en el 2021, menciona que la fuerza libertaria cobró un enorme protagonismo y aparece como tercera dentro de la mayor intención de votos. En este caso, destaca enormemente la figura de Javier Milei, que también es visto como uno de los íconos de esta corriente política en toda América Latina.  

El aumento del protagonismo del grupo libertario dentro de América Latina se da como una respuesta radical al rechazo de las políticas populistas e intervencionistas tomadas por los gobiernos de la región durante los últimos años. Hasta el momento, estos grupos tienen popularidad en las redes sociales, pero no parecen tener gran representatividad en las urnas.

Posiblemente, no veremos a un presidente libertario pronto. Sin embargo, si llegan a los congresos, podrán empezar a crear agenda legislativa y funcionar como contrapesos del sistema político actual.