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¿Por qué The Walking Dead bajó su nivel?

The Walking Dead supo ser una serie de culto y un fenómeno de masas. Sin embargo, el bajón del nivel logró que muchos espectadores abandonasen la serie. ¿Por qué?.

Fotograma del tráiler de 'The Walking Dead'

Con el correr del tiempo, la serie original sufrió un desgaste y un bajón en calidad, que derivó en que se anunciase que la temporada número 11 será la final. Foto: YT-IGN

LatiAmerican Post | Ariel Cipolla

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Está claro que, pese a sus puntos altos y bajos, The Walking Dead marcó un antes y un después en la industria de la televisión. Lanzada por primera vez en el año 2010, a lo largo de sus más de 10 temporadas buscó adaptar el exitoso cómic creado por Robert Kirkman, generando un mundo apocalíptico de zombies que cautivó a los espectadores. 

Lo cierto es que The Walking Dead se convirtió en un auténtico fenómeno cultural. Sin embargo, con el correr del tiempo, la serie original sufrió un desgaste y un bajón en calidad, que derivó en que se anunciase que la temporada número 11 será la final, aunque luego se expandirá a través de spin offs. Es decir, historias alternativas que complementarán la historia de base. Aunque, esto no significa que la serie original no continúe: al contrario. 

Recientemente, se lanzó el teaser de la temporada final de la serie de zombies. La temporada 11 llegará el 23 de agosto y los fanáticos esperan un cierre digno, que mejore lo visto anteriormente. Ante este panorama, decidimos averiguar qué es lo que ocurrió para que The Walking Dead “haya bajado la calidad” y jamás pudiera recuperarse como en sus primeras temporadas.

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¿Por qué The Walking Dead bajó tanto su calidad?

Hablar hoy en día de The Walking Dead es mencionar su decadencia. La caída en la audiencia pareció darse casi constantemente a partir de la sexta temporada, aunque los números siguieron siendo favorables como para mantenerla en pie, incluso a costa del propio producto, pues parecían “pesarle los años”, a pesar de que la premisa original era realmente atractiva.

La historia de Rick Grimes y compañía, en cierta medida, perdió impacto luego de pasar un tiempo. Las primeras temporadas retrataban el temor que representaban los caminantes luego de un apocalipsis zombie. Por lo tanto, la trama estaba centrada en las pérdidas que se daban, al mismo tiempo que ocurrían conflictos humanos por la supervivencia.

No obstante, a medida en que los personajes adquirían más poder, los espectadores percibían que la amenaza de los caminantes “no era tal”. En realidad, los puntos más altos de la serie se dieron en sus primeras 5 temporadas. Debemos recordar que esta serie, si bien se tomaba sus licencias, estaba basada en los cómics.

Aunque diferían muchos personajes, conflictos e historias, las primeras temporadas estaban basadas en el conflicto humano. En la primera etapa, parecía dársele un contexto al virus a través de un interesante laboratorio, algo que era original y no se tomaba de los cómics. Para la segunda, existieron algunos rellenos, pero que daban pie a la historia de la cárcel de la tercera, con personajes icónicos como Michonne o el Gobernador, que era muy diferente al de los cómics, aunque logró una buena aceptación.

Si bien el conflicto se extendió más de lo adecuado, la sorpresa estuvo en la temporada 5: un grupo de caníbales que estaban bien explorados, incluso más que en los cómics. El problema radicó en la espera posterior, ya que cualquier lector sabría que estaría por llegar uno de los villanos más icónicos de la serie: Negan.

El problema surgió a partir de su inclusión. En su momento, la propia AMC le echó la culpa a Negan de la pérdida de la audiencia, debido a que, en el lapsus que se da entre los caníbales y su aparición, se daban muchas expectativas por el personaje… pero no se cumplieron.

Sin embargo, a partir de allí todos fueron bajones. La resolución de la problemática se dio de una manera incongruente, estirando demasiado la trama con el grupo de los Salvadores. Si bien la actuación de Jeffrey Dean Morgan estuvo a la altura de las expectativas, la historia y los conflictos parecían ser repetitivos y sin demasiada razón de ser.  

Llegado a un punto, se convirtió en una serie que no sabía qué serie quería ser. Si bien el argumento era atractivo (un mundo postapocalíptico donde hay una amenaza en cada sector), los productores creyeron que la historia, al estar inmersa en ese contexto, podría contarse por sí sola… pero no era así.

Justamente, The Walking Dead debía acabarse porque ya se notaba el arte de estirar el chicle. Esto es, descuidar la trama para elongar todo lo posible y racionar la confrontación hasta el último momento, donde el “relleno” nos hacía dar cuenta de que el peligro solo se daba en ciertas ocasiones, hasta volverse repetitivo.

Por ende, The Walking Dead pareció ser víctima de sus propios logros, que permitió que cavase su propia tumba. Al tener un enorme fandom, descuidaron la narrativa y se relajaron, explotando el éxito y acabando con la paciencia de los espectadores. Habrá que ver si la última temporada mantiene la lógica de las primeras, pero lo cierto es que han perdido parte de la esencia.