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La liga femenina de fútbol en Japón debe ser un ejemplo para Latinoamérica

La We League es la primera liga femenina de fútbol en Japón, y promete seguir avanzando en la igualdad de género y en el desarrollo deportivo.

Jugadoras de fútbol en un partido

Japón es una de las naciones que más ha progresado en el fútbol femenino a nivel mundial, obteniendo resultados impresionantes. Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Nicolás Donoso

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Read in english: The women's soccer league in Japan should be an example for Latin America

El 12 de septiembre marcó un antes y un después en el fútbol en Japón, y es que el país asiático ha dado un paso adelante en materia de igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y desde ese día tiene una liga profesional de fútbol femenino. La We League (liga del empoderamiento femenino) y que viene a reemplazar a la liga Nadeshiko, competición que desde 1989 y de manera amateur hacía de primera división del balompié nipón y que a partir de esta temporada será la segunda y tercera categoría.

Once son los equipos que forman parte de un torneo que se regirá por el calendario europeo (arrancando en septiembre y finalizando en mayo), y en donde no habrá descensos en los primeros años con el fin de que la competición se pueda consolidar. El formato es un "todos contra todos", jugando dos partidos entre sí y quedándose con la liga el equipo que obtenga la mayor cantidad de puntos en los casi ocho meses de contienda.

Entre las principales novedades que ofrece este cambio es que, por lo menos, 15 jugadoras que formen parte del plantel de cada equipo tienen que contar con un contrato profesional, y si es que lo quieren, pueden cursar estudios superiores en sus propios clubes para poder desempeñarse a futuro como entrenadoras de fútbol.

Asimismo, dirigentes, trabajadores y cuerpo técnico recibirán formación constante en materia de derechos LGBTQ+ para fomentar el respeto a la diversidad, y por lo menos un 50% de los trabajadores del club deben de ser mujeres y al menos debe de existir un miembro a nivel dirigencial y en el equipo técnico respectivamente que sea mujer.

Por otro lado, el servicio de streaming, DAZN, es el encargado de transmitir todos los partidos que se vayan disputando jornada a jornada para el país del sol naciente, y también prometen llevar la cobertura de la liga para gran parte del mundo por medio de la misma plataforma. Estando también disponibles los compactos de cada juego en el canal oficial de Youtube de la We League, con el fin de darle una mayor visibilización y cobertura a un torneo que apenas comienza.

Latinoamérica debe tomar como ejemplo a Japón y apostar por la profesionalización

Japón es una de las naciones que más ha progresado en el fútbol femenino a nivel mundial, obteniendo impresionantes resultados que incluyen el Mundial Femenino 2011, una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y un subcampeonato mundial en Canadá 2015 a nivel adulto, mientras que a nivel juvenil ostentan un Mundial Sub 17 y un campeonato del mundo Sub 20. A pesar de todos los éxitos cosechados en la última década, no ha querido quedarse atrás y ha decidido dar el paso de apostar por la profesionalización de su fútbol que le permita seguir creciendo en todos los ámbitos.

En América Latina aquello debería ser visto como un ejemplo a seguir por todas las naciones del continente, entendiendo que mientras más y mejores oportunidades se les brinden a las jugadoras y de mejor calidad y nivel sean los campeonatos locales, aumentarán de forma considerable las posibilidades de que las selecciones puedan competir a nivel mundial ante las grandes potencias.

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Países como Brasil, Colombia y México han ido dando pequeños pasos en lo que a profesionalización se refiere, pero les sigue faltando mucho para poder consolidarse definitivamente. En México, cada equipo masculino de la primera división debe contar con un cuadro femenino, por lo que la máxima división femenil en el país azteca está conformada por 18 equipos, el problema radica principalmente en el sueldo de las futbolistas, y es que según datos del medio colombiano, El Tiempo, las remuneraciones para las mujeres no sobrepasan los dos millones de pesos colombianos.

En Colombia, el panorama no es muy distinto, y según datos del mismo portal, los equipos suelen pagar en base a la experiencia y trayectoria que posee una jugadora. Osea, las futbolistas más jóvenes pueden llegar a obtener apenas un millón de pesos, en tanto que las más experimentadas, cinco millones de pesos, lo que está lejos de ser un sueldo acorde para fomentar que las deportistas se dediquen de manera profesional al fútbol.

La situación en Brasil tampoco es la más idónea, de acuerdo a la información entregada por el periodista brasileño, José Roberto Coutinho, del medio digital Portal IG, las diferencias salariales entre hombres y mujeres sigue siendo muy grandes. Además, los estadios que se ocupan no se encuentran en las mejores condiciones, no hay demasiada visibilización por parte de la Confederación Brasileña de Fútbol (pese a que obligaron a los clubes de la primera división del fútbol masculino a tener cuadros femeninos) y tampoco hay mucho trabajo en las divisiones inferiores para formar jugadoras.

El fútbol femenino continúa creciendo año tras año, cada vez capta más interés por parte de los fanáticos y fanáticas y los países que apuestan por desarrollar la disciplina siguen sumándose. Sin embargo, y así como lo acaba de hacer Japón, hace falta que muchas naciones, sobre todo de América Latina se tomen en serio el deporte femenino, apuesten por el desarrollo, el mejoramiento y la formación de las futbolistas, y de esa forma aspiren a lograr la profesionalización. Porque, al fin y al cabo, ese es el piso mínimo que cualquier deportista necesita para poder competir en el alto rendimiento.