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Fútbol y homosexualidad: un camino que sigue marcado por el miedo

Si bien el futbolista profesional Josh Cavallo reveló su orientación sexual en días recientes, todavía son muchos los deportistas que prefieren mantenerse en el anonimato, ¿Por qué se piensa que son incompatibles fútbol y homosexualidad?.

Joshua Cavallo

La homosexualidad en algunos deportes se sigue viendo como un asunto ultra secreto, pues el miedo a las represalias, el rechazo o la estigmatización son solo algunos de los motivos para que las carreras de los atletas terminen afectados. Foto: TW-JoshuaCavallo

LatinAmerican Post | Theoscar Mogollón González

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Read in english: Soccer and Homosexuality: A Path that is Still Marked by Fear

El año 2021 está a escasas semanas de finalizar y todavía existen temas que no pueden ser tratados con la normalidad que los caracterizan. La homosexualidad en algunos deportes se siguen viendo como un asunto ultra secreto, pues el miedo a las represalias, el rechazo o la estigmatización son solo algunos de los motivos para que las carreras de los atletas terminen afectadas. Sin embargo, ante los avances que se han realizado en las últimas décadas sobre la materia toca preguntarse: ¿realmente vamos por el camino correcto?

La vida personal de un atleta es tan esencial e importante como su carrera deportiva, por lo que esconderla puede causarle una angustia incesante al no sentirse en plena libertad para poder actuar con naturalidad en su día a día. Este punto lo entendió a la perfección un joven futbolista de Australia llamado Josh Cavallo, quien confesó en días recientes por medio de su cuenta de Twitter que es homosexual. Su emotivo mensaje estuvo acompañado por un vídeo y una serie de cartas donde dio a conocer su motivación para hablar sobre el tema.

"Espero que al compartir quién soy, pueda mostrar a otros que se identifican como LGTBTQ+ que son bienvenidos en la comunidad del fútbol", escribió Cavallo en su carta. Las reacciones en el mundo del fútbol y del deporte en general no tardaron en apoyar al joven de 21 años de edad. Figuras internacionales como Gerard Piqué y Antoine Griezmann manifestaron sentirse orgullosos de él, mientras que un histórico del baloncesto como Pau Gasol expresó su opinión diciendo: "en 2021 esto no debería ser noticia. Gracias por este paso adelante para el deporte. ¡Bien dicho, @JoshuaCavallo!".

El miedo latente en el fútbol

Vale mencionar que son cientos de deportistas de élite que ya han confesado su orientación sexual, aunque el detalle pasa en que la mayoría lo hicieron una vez culminadas sus carreras. ¿Qué nos da a entender esto? Que el miedo a cualquier tipo de represalias, insultos e incluso un golpe a su popularidad siguen latentes en sus vidas, al punto de preferir mantenerse en el anonimato y lejos de los focos de atención.

Justamente, el mundo del fútbol masculino es el más propenso a que el temor gane por goleada. A muchas personas les puede parecer absurda la idea que existan homosexuales en las ligas con mayor seguimiento del mundo, pero lo cierto del caso es que un gran porcentaje de atletas no han tenido el valor aún de dar ese paso importante. De hecho, un ejemplo reciente se vio en la Premier League de Inglaterra en 2020, donde un futbolista publicó de forma anónima una carta asegurando que estaba sufriendo problemas de salud mental por no poder vivir su sexualidad en libertad.

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Caso contrario se ve en el fútbol femenino, el cual tiene la particularidad de ser más "abierto" en cuanto a los prejuicios que las jugadoras puedan recibir. No obstante, para ellas tampoco es todo color rosa, ya que en pleno 2021 todavía sufren los constantes manifiestos de odio y homofobia que traspasan los terrenos de juegos.

La otra cara de la moneda

Las voces de apoyo hacia esos deportistas que tomen la decisión de confesar su homosexualidad siempre estará presente. Sin embargo, la otra cara de la moneda nos muestra que también hay atletas de élite que recomiendan a sus compañeros homosexuales a no decirlo públicamente. Ciertamente, cuesta creerlo y la pregunta que surge al instante es ¿por qué no? El fútbol es uno de los deportes que se vive con mayor intensidad en el mundo, tanto para bien como para mal, y justo en ese último renglón proliferan los insultos tanto racistas como homófobos. La idea es proteger a otros y así evitar situaciones peores al momento de pisar un terreno de juego.

«Sobre el terreno de juego se suelen utilizar ciertas palabras, y teniendo en cuenta las emociones que se llegan a vivir en las gradas no podría asegurar que no terminaría siendo insultado y menospreciado. El jugador que decida dar el paso contaría con el apoyo de muchos lados. Eso sí, dudo que sea el caso en el campo ante la afición rival». - Toni Kroos, jugador del Real Madrid, para la revista GQ

Ahora bien, cuando centramos nuestra atención hacia las instituciones que deberían velar por estos temas, nos encontramos que son ellas mismas las que siguen contribuyendo a que la homofobia se mantenga en los estadios. La UEFA tuvo un par de precedentes recientes que levantaron una ola de críticas y que además dejaron en claro que en el fútbol europeo no hay cabida para la diversidad sexual. El organismo le abrió un expediente al portero alemán Manuel Neuer por usar un brazalete arcoiris en favor de los derechos de los homosexuales durante la última Eurocopa. De igual forma, también prohibieron que el estadio Allianz Arena fuese iluminado con los colores de la bandera LGTBI.

En resumidas cuentas, la valentía de aquellos atletas que han decidido confesar su homosexualidad y así romper barreras no es más que motivo de orgullo en este camino tan largo y difícil como lo es el deporte. Todavía falta mucho por recorrer en un mundo que sigue viendo estos temas como tabú, en disciplinas donde la homofobia está a la orden del día, y en países que tienen una cultura un tanto retrógrada. Dar ese paso para una mejor convivencia no solo dependerá de los protagonistas, sino también de nosotros como sociedad.