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Péndulo político en Latinoamérica: un tendencia a la izquierda

En Latinoamérica, la transición democrática y los péndulos políticos son algo normal y de lo que no debemos asustarnos.

Grupo de personas durante una protesta en Chile

Tan solo en este 2021, tuvo la celebración de 5 elecciones presidenciales, de las resultados 4 fueron con cambios de Gobiernos, el único mandatario que "compitió" y ganó fue en el régimen nicaragüense. Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Tan solo en este 2021, tuvimos la celebración de 5 elecciones presidenciales, de las cuáles 4 fueron con cambios de Gobiernos, el único mandatario que "compitió" y ganó fue en el régimen nicaragüense. Pero no solo hubo cambios de presidentes, sino también de modelos económicos. Procesos como el de Chile, Honduras, Perú y (en teoría) Ecuador, son muestra de ello. 
De esta forma, queda demostrado que en Latinoamérica y en el Mundo, los cambios democráticos son vitales, importantes y son muestra de una sana democracia. Tal como ocurre en Estados Unidos, España, Francia o Alemania, es vital no dejar que los miedos nos impidan aceptar la derrota y entender que en un proceso democrático, hay periodos para ambos partidos. Acá lo importante es defender las instituciones, ya que son estas las que nos garantizarán un sano cambio de poder.

Procesos como el cubano, nicaragüense, venezolano y, actualmente, el salvadoreño son muestras de que el miedo no debe ser por el cambio o por un plan de Gobierno, la línea debe ser en el populismo y populismo ha existido en ambos espectros políticos. Una muestra fue cómo Donald Trump intentó permanecer en el poder en Estados Unidos.

Hoy el péndulo político en Latinoamérica está más inclinado a la izquierda, pero este puede volver a girar en el futuro. Es por esto que el Gobierno que hoy suba, deberá defender los contra pesos y la división de poderes, ya que los que hoy son oficialismo, mañana volverán a ser oposición.

Honduras

Luego de casi 200 años, el pueblo hondureño hizo historia y eligió a la primera mujer presidenta del país. Xiomara Castro llega como una figura que representa el legado de su exesposo, Manuel Zelaya, quién en 2009 sufrió un golpe militar. La transición política y el regreso de una figura como Castro, que representa el gobierno de su fallecido esposo, es una buena muestra de la institucionalidad hondureña.

Chile

El país vivió un estallido social en donde los chilenos demandaban cambios profundos en el modelo chileno, que ha dejado décadas de crecimiento económico, pero con pocos resultados tangibles para la mayoría de la población. Esto dio como resultado una asamblea constituyente que buscará crear una nueva carta magna y con unas elecciones poco ortodoxas donde los movimientos más alejados al centro fueron los favoritos. De estos, German Boric resultó como vencedor de las elecciones y logró seducir no solo el electorado de izquierda, sino también a los votos más moderados.

Ecuador

Si contamos que Lenin Moreno fue electo bajo las banderas del correísmo (pese a que luego se distanció), Guillermo Lasso es el primer mandatario de derecha desde 2007. También una transición democrática sana.

Perú

Luego de pasar de Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino y Francisco Sagasti, todos en un mismo periodo presidencial, la elección de Pedro Castillo representó un triunfo para la institucionalidad. Alejado de los partidos de Gobierno predecesores, el líder de Perú Libre representa la democracia peruana. Sin embargo, la crisis política no parece haber cesado y la presidencia de Castillo se ve amenazada (como la de sus antecesores). Todo bajo las leyes constitucionales que garantizan una división de poderes eficiente y unos contra pesos políticos claros.

Elecciones en Costa Rica, Colombia y Brasil

Para el 2022, se avistan 3 elecciones presidenciales que pueden cambiar al partido de Gobiernos. Según las encuestas en los 3 países, el favorito es un candidato ajeno al mandatario actual (incluso Bolsonaro en Brasil podría perder). Los cambios en los 2 países más poblados en Sudamérica y en uno de los países más democráticos de Centroamérica no deberán ser traumáticas como se quieren hacer ver. La importancia no está en quién llegue, sino en tener siempre la garantía de que se podrá ir. Es por esto que una democracia participativa y un congreso que sirva como control político, serán una pieza fundamental para mantener la institucionalidad.

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Lo más importante es mantener las relaciones diplomáticas y cooperación entre todos los países de la región. No importa quién sea el mandatario en Brasil, Chile o Panamá, mientras que sea un Gobierno democrático, las relaciones y el intercambio entre países será una ventaja de cara a la reactivación económica pospandémica. Sumándole a esto, una integración mayor y conjunta, será la única forma de poder tener mayor voz y mando en el panorama internacional con superpotencias globales.