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¿Cómo afectará el default en Argentina a los países de la región?

La crisis que vive el Gobierno austral con el FMI no debería verse como una problemática que le interese solamente a ese país. El no pago de la deuda o default de Argentina puede traer daños a Latinoamérica

La crisis que vive el Gobierno austral con el FMI no debería verse como una problemática que le interese solamente a ese país. El no pago de la deuda o default de Argentina puede traer daños a Latinoamérica

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Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez

Argentina ha vuelto a estar en el ojo del huracán, luego de conocerse que, en caso de no llegar a un acuerdo de reajuste de la deuda que tiene con el Fondo Monetario Internacional (solicitada por el expresidente Mauricio Macri en 2018), su Gobierno entraría en un proceso de default. Esto significa que no podrá pagar sus deudas internacionales.

Es decir, en el caso hipotético de que Argentina no cumpla con la cuota que debe pagar en marzo al FMI, el Gobierno nacional caería en un default que traería graves consecuencias, tanto para la nación como para sus vecinos y socios comerciales inmediatos.

Esta deuda no es como la que adquiere cualquier persona natural. La justicia internacional no puede hacer que Argentina, en caso de entrar en no pago, reemplace su deuda con el FMI por más de 45 mil millones de dólares, con la entrega de, por ejemplo, un edificio público. El hecho de que su gobierno no cumpla con lo pactado hará que el país se convierta, como lo mencionó el Financial Times en uno de sus artículos, en “un paria financiero internacional”.

Así, aunque no existan garantías para poder cubrir el capital adeudado al FMI, ni los intereses del mismo, lo que sí pasaría inmediatamente es que Argentina sería apartado de la economía internacional. En pocas palabras, el Gobierno nacional perderá todo acceso a los llamados “mercados de deuda”, por lo que, según explica Abascal, “ya no se podrá financiar con emisiones de bonos en el exterior […] en una situación de default, la economía se cierra y depende completamente de sí misma”. Todo esto, en un contexto de reactivación económica.

Sin dinero no hay importaciones

Así, lo que inicia como una crisis de índole nacional, se convierte en una de índole internacional que termina afectando a los países de la región, especialmente a vecinos como Brasil, Uruguay y, en menor medida, a Chile.

Cabe resaltar que con la entrega de 1.900 millones de dólares al FMI correspondientes a la cuota de diciembre, el Banco Central de Argentina quedó con un total de 39.153 millones de dólares en las reservas internacionales brutas, es decir, lo que puede usar para pagar la deuda con sus acreedores internacionales.

Entonces, si el tan temido default llega, el Banco Central podrá hacer uso de su propio dinero para sustentar los gastos públicos dentro del país lo que, por supuesto, reduciría a un nivel máximo las importaciones en este. El dinero debe ser usado para lo esencial, y muchas de las importaciones, en momentos de crisis, simplemente no lo son; una situación que no suena para nada agradable en las toldas del Gobierno de Brasil, uno de los países al que Argentina más compras realiza.

“Las exportaciones argentinas hacia Brasil se expandieron un 102,6% interanual en mayo (de 2021), al sumar USD 810 millones, el quinto incremento consecutivo, mientras que las importaciones desde aquel destino fueron de USD 1.281 millones y mostraron un aumento del 185,7% frente a mayo de 2020”, comunicó la Cámara de Comercio Argentina basada en datos del Ministerio de Economía de Brasil.

Esto quiere decir que la reducción de las compras por parte de Argentina pondría en jaque a la economía brasileña, ya que el país del sur es considerado como el tercer receptor más importante de sus exportaciones, tan solo por detrás de China y Estados Unidos.

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Además, sin los productos que importa Argentina desde Brasil (hidrocarburos y accesorios de vehículos automotores, principalmente), este no podrá cumplir a cabalidad con los pedidos que su vecino del norte le solicite (productos como el trigo y centeno sin moler y los vehículos de turismo y de transporte de mercancías que, por supuesto, se arman con las piezas suministradas por los brasileños). En síntesis, se estaría afectando no solo la negociación de importaciones y exportaciones entre ambos países, sino también su proceso industrial.

Mayor inflación, menos gasto

Otra de las consecuencias que tendría el default es la depreciación del peso argentino, además del aumento de la inflación (que para noviembre de 2021 llegó al 41,8 %, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos –Indec-) derivada de esta situación y de la posible generación de dinero por parte del Banco Central.

Esto, a un país como Uruguay que en la época de verano 2021-2022 espera la llegada de un total de 610 mil turistas a su territorio, de acuerdo con el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), le representaría un verdadero dolor de cabeza ya que vería el incremento de los precios de salida y entrada a Argentina, así como el peso devaluado, las personas no verían viable salir del país para tomar sus vacaciones, si es que el dinero les alcanza para gozar de unas.

Menor valor en el mercado accionario

Por otro lado, aunque en menor medida, Chile también podría verse afectado, especialmente las empresas de origen chileno con sede en Argentina. Grupos empresariales como Cencosud o Falabella verían cómo sus acciones e ingresos bajan de precio tal como lo hace el peso argentino.

Así, sectores comerciales como el turismo, el emprendimiento y los negocios internacionales se verían afectados en la región, con los países limítrofes de Argentina (exceptuando Bolivia que tiene algunas garantías en el caso de no recibir el pago por el gas que exporta a ese país) como principales víctimas del posible default que podría darse en marzo.