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Crisis en Argentina: Alberto Fernández se hunde y la derecha apunta al 2023

La crisis en argentina deja a Kirchnerismo entre la espada y la pared y la derecha vislumbra una oportunidad de Gobierno en las próximas elecciones

Alberto Fernández, presidente de Argentina

Foto: AP/Gustavo Garello

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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El fenómeno inflacionario alrededor del mundo no da tregua y los riesgos de una crisis global son cada vez más latentes. Sin embargo, hay países que han vivido esta crisis de una manera mucho más profunda. Este es el caso de Argentina. El país sudamericano ha sufrido una inflación de 64% en los últimos 12 meses, esto ha puesto en alerta roja las finanzas argentinas y crecen las dudas de si el Gobierno de Alberto Fernández ha hecho lo posible para contrarrestar esta crisis.

Los indicadores de apoyo de Fernández han caído a niveles más bajos en su presidencia. En niveles de mayo, la popularidad del presidente llegaba a apenas 35%, 3 puntos menos que en abril, según la consultora Analogías. Se podría decir que el mandatario atraviesa sus peores momentos, pero cada mes y cada crisis parece crear un nuevo fondo.

El espejo retrovisor

A pesar de cumplir casi 4 años desde el inicio del Gobierno de Fernández, aún se utiliza el espejo retrovisor de las medidas económicas de Mauricio Macri. El actual mandatario argentino no pierde oportunidad para lanzarse con la otra fuerza política del país: "lo que el macrismo hizo en la Argentina es un daño inconmensurable (...) ha dejado el peor escenario económico que podríamos tener", refiriéndose a la situación económica que vive la nación. Esto lo dijo luego de una visita a Alemania en la que participó en una reunión durante la cumbre del G7.

A pesar de que durante el Gobierno de Macri, tampoco hubo grandes aciertos en materia económica, muy bien lo ha dejado claro Fernández: "Echarle la culpa (a su exministro de Hacienda) por la inflación es casi una crueldad, porque el problema lleva más de 15 años".

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Esto demuestra que ni Fernández, ni Macri han sido los principales causantes de la crónica crisis económica de Argentina. Incluso, se debería ver a su vicepresidenta (la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner) para encontrar más responsabilidades. Pero algo sí es cierto, independiente de si los responsables son Macri, Fernández o CFK, todos han fallado en encontrar soluciones oportunas y responsables que saquen al país de los peores puestos en indicadores de inflación.

Un ahogo para la deuda externa

Uno de los principales problemas de la inflación que está viviendo ahora Argentina, es que a la par de que vive un fenómeno inflacionario crítico, es uno de los países con mayor deuda externa, e incluso, la ha venido aumentando durante el 2022 bajo el gobierno de Fernández. Según datos de EFE, Argentina se situó a finales del primer trimestre en 274.355 millones de dólares, 6.488 millones de dólares más que en el cuarto trimestre de 2021.

Ahora, cuando el peso argentino cae en picada y la deuda es en moneda extranjera, principalmente dólares, esto hace que el pago de estos compromisos sea cada vez más difícil.

Si hace un año con 96,19 pesos se podía pagar un dólar de deuda, hoy el cambio lo deja en 128. Esto demuestra que la inflación no solo se come los ahorros argentinos, también hace que día a día la deuda crezca en pesos y como el Gobierno solo puede recaudar impuestos en pesos argentinos, el cambio hace difícil pagar las responsabilidades fiscales. Esto hace que el riesgo de default o no pago de deuda sea cada vez mayor y sumiría aún más a la economía argentina a una nueva crisis, pero con un panorama mundial complicado.

Un Gobierno dividido

Pero el malestar hacia el Gobierno actual no solo se limita a las fallidas políticas financieras o la debilidad sistemática de la economía argentina, también ha venido acompañando de varios escándalos e incendios dentro del Gobierno.

Primero, la crisis constante dentro del peronismo. El Gobierno actual no representa una única fuerza política. Para que el presidente llegara al poder, fue determinante el apoyo de la poderosa Cristina Fernández, líder del kirchnerismo. Pero desde que ambos llegaron al poder, los roces y peleas internas han proliferado.

Desde finales del 2020, la relación entre presidente y vicepresidenta se ha fragmentado cuando la expresidenta criticó públicamente al Gobierno del cuál hace parte. La fragmentación ha sido tanta que incluso las reuniones entre ambos líderes políticos han sido escasas y tensas. Un síntoma alarmante para un país que atraviesa una de las peores crisis económicas de la región.

Por ahora, parece que el kirchnerismo ha doblegado al mandatario. Una de las evidencias fue el reciente nombramiento de Silvina Batakis como ministra de Economía, en remplazo de Martín Guzmán, hombre de la confianza del presidente. Batakis fue una petición de Cristina Fernández que demuestra su victoria en el pulso político en la interna del Gobierno.

Esto deja a Fernández y al peronismo debilitados. Al punto de que en el 2021, la fuerza política que representa el Gobierno obtuvo los peores resultados en las legislativas y da un halo de esperanza para las fuerzas políticas, representadas por el macrismo y los libertarios (que cada día parecen tener más notoriedad) representados en políticos como el polémico Javier Milei.

Adicionalmente, dentro de la coalición de Gobierno se deberá elegir si van por una reelección de Alberto Fernández, vuelven a proponer un candidato más kirchnerista, o si a lo mejor buscan una salida pacífica entre ambos sectores y van por un nuevo nombre.