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La neurociencia del despecho: esto pasa en tu cuerpo tras una ruptura amorosa

En las últimas décadas, son varios los estudios que han buscado desentrañar a nivel científico el porqué nos enamoramos y porqué el desamor tiene la capacidad de impactar de forma tan profunda en una persona. Entérate de lo que dice la ciencia sobre el despecho.

Mujer explotando un globo en forma de corazón

Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Joshua Radesca

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Read in english: The Neuroscience of Broken Hearts: This Happens in Your Body After a Romantic Breakup

El amor romántico es un universal humano, en toda sociedad, en todo tiempo, ha estado presente de uno u otro modo. Son incontables las leyendas, libros, películas, cómics, entre otros, que hablan de este. Otro gran presente a lo largo de la historia de la humanidad es la contraparte de este sentimiento, el desamor, aquel que se presenta cuando alguna de las partes decide disolver el vínculo emocional construido. Con la reciente canción "Despechá" de Rosalía y la muerte de Darío Gómez, conocido como "El Rey del despecho" en Colombia, este tema se ha vuelto a poner de moda.

Quien no desea vivir una ruptura amorosa suelen calificar la pérdida de su pareja como algo angustiante, doloroso, en donde el principal pensamiento está en tener de vuelta de ese ser especial que lo llenaba de dicha y alegría.

A nivel psicológico y físico, son diversas las reacciones que producen en un individuo cuando debe afrontar este tipo de situaciones, por ello, son múltiples los estudios efectuados con la intención de vislumbrar qué ocurre. En este texto, te compartiremos algunos de los datos más importantes aportados por los más recientes estudios científicos sobre el desamor y el despecho.

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El amor como adicción

Para comprender al desamor, debemos partir de aquello que lo ocasiona, el amor. Cuando un individuo está enamorado, suben los niveles de dopamina y oxitocina en su cerebro, lo que le hace sentir apego y placer. Dichas sustancias son responsables de la sensación de bienestar asociada a la persona querida y las que propician que nos enganchemos al amor.

Un estudio dirigido por Helen E. Fisher y publicado en Journal of Neuropsychology, indica que son muchos los psicólogos que consideran al amor romántico como una especie de adicción, ya que presenta características propias de una de estas, como “la atención intensamente enfocada del amante en un individuo preferido, cambios de humor, anhelo, obsesión, compulsión, distorsión de la realidad, dependencia emocional, cambios de personalidad, toma de riesgos y pérdida de autocontrol”. También explica que el amor romántico tiene la cualidad de ser una forma constructiva de adicción cuando el afecto es correspondido, pero algo con un potencial bastante destructivo cuando no lo es.

Es por ello, que una ruptura amorosa tiene la capacidad de generar emociones fuertes y difíciles de controlar. El individuo rechazado, al no encontrarse junto a la persona amada, ya no produce esas sustancias que le hacían sentir bien y a las que estaba acostumbrado. Entra en lo que puede llamarse un periodo de abstinencia, comparable al que experimenta quien intenta dejar una droga.

“El amor romántico y las conductas de adicción a la cocaína comparten la activación del sistema de supervivencia en el cerebro, lo que ayuda a explicar la fuerza de la obsesión”. Indica igualmente el mencionado estudio.

Ello da razón a las conductas de quien ha sido rechazado. Esta abstinencia produce varias de esas emociones y sensaciones negativas asociadas con un periodo de despecho. En la primera fase de una ruptura, comienza a liberarse cortisol, la hormona del estrés, y los niveles de serotonina disminuyen, lo que resiente la capacidad de pensar racionalmente. Todo esto impulsa a las personas a querer recuperar la fuente de ese bienestar perdido.

El dolor del desamor

Cuando se produce una ruptura, es normal que las personas digan que el dolor de esta situación les hace sentir que tienen el corazón roto, un hueco en el pecho o un nudo en el estómago. Esto, más que una metáfora, pone en evidencia el nexo entre dolor físico y emocional.

“Los psicólogos razonan que los circuitos neuronales del dolor físico y el dolor emocional evolucionaron para compartir las mismas vías para alertar a los protohumanos del peligro; el dolor físico y emocional, cuando los tigres dientes de sable acechaban en la maleza, eran señales para prestar mucha atención o arriesgarse a morir”, explica en un artículo Meghan Laslocky, autora de "The Little Book of Heartbreak".

Esto hace que, en lo que respecta al cerebro, el dolor que se experimenta por una ruptura, o rechazo social, no sea lejano al de partirse un brazo, una pierna o algún otro tipo de herida.

Por otra parte, un artículo científico de la Association For Psychological Science, indica que “estos dos tipos de dolor, físico y social, pueden depender de algunos de los mismos mecanismos neurales y conductuales que registran el afecto relacionado con el dolor”. Luego llega a afirmar que “en la medida en que estos procesos de dolor se superpongan, el paracetamol, un supresor del dolor físico que actúa a través de mecanismos neurales centrales (en lugar de periféricos), también puede reducir las respuestas neurales y conductuales al rechazo social”. Esto quiere decir que una pastilla para el dolor tiene el potencial para ayudar a mitigar las dolencias causadas por una herida amorosa, lo que en definitiva habla del modo en que está interconectado lo físico y lo emocional.

Consejos para superar una ruptura

Superar una herida amorosa es posible que implique meses o años, los expertos brindan consejos básicos que ayudan a sobrellevar ese proceso. Algunos son: establecer rutinas que se diferencien de las realizadas con la expareja, reconectar con las personas que te aprecian como amigos y familiares, realizar ejercicio para propiciar la liberación de endorfinas, enfocarse en nuevos proyecto y en el desarrollo personal. Finalmente, recomiendan no olvidar que, aunque intenso, este es un dolor que se sana con el tiempo.