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Kanye West, polémico otra vez: discurso de odio disfrazado de libre expresión

Las expresiones de Kanye West lo ponen, para muchos, en el lado del discurso de odio. Es por esto que varias marcas han terminado relaciones con la celebridad.

Kanye West

Foto: Cosmopolitan Reino Unido

LatinAmerican Post | David Rivadeneira Soto

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Kanye West, el rapero nacido en Atlanta, Georgia, ha sido tan exitoso como polémico durante su vida pública. Ahora parece estar de nuevo en medio de una tormenta provocada por él mismo, como es usual, por sus declaraciones tildadas de discurso de odio, pero qué hay detrás de esto; ¿es intencional, es libre expresión o producto de una personalidad estridente? El productor musical, que ahora quiere que se le llame Ye, está en el ojo del huracán por varios hechos y declaraciones que lo han hecho acreedor a tensiones con varios sectores sociales e incluso a la ruptura con marcas como Adidas, Gap y Balenciaga con las que tiene vínculos comerciales y publicitarios.

Los hechos que rodean este nuevo escándalo, por el que está en boca del público y de los medios, han sido bastante comentados a estas alturas, pero a manera de contextualización se puede hacer un recuento breve. En primer lugar, su presencia en la Semana de la Moda de París estuvo marcada por vestir una camiseta con un aviso en el que se leía “White Lives Matter” (“Las vidas blancas importan”), en clara alusión al “Black Lives Matter”. Este hecho fue interpretado como una incitación al odio por parte de la Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés), además de recibir duras críticas en redes sociales.

Luego, en un pódcast llamado “Drink Champs”, dijo de forma presumida que podría expresar comentarios antisemitas y Adidas no lo dejaría, y, además, sugirió que la muerte de George Floyd había sido producida por una sobredosis. Lo siguiente sería la publicación de un trino en el que lanzaba un mensaje que muchos interpretarían como claramente amenazante contra la población judía, que después borraría y por el que se disculparía, pero manifestando que no se arrepentía de haberlo comentado.

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Polémica personalidad

Más allá de sus estallidos polémicos, de los que tiene una larga lista detrás, West tiene una personalidad complicada. El premiado productor musical, cantante y diseñador de moda está diagnosticado con trastorno bipolar hace más de tres años. En su momento Kim Kardashian pidió respeto y consideración por su condición, aunque después de su divorcio con él en 2021 han tenido algunos enfrentamientos y roces ventilados en redes sociales. La periodista Noelia Ramírez, en un análisis publicado por el diario El País, hace una revisión de la obsesión con la que Ye controla el vestuario y apariencia de sus novias, convirtiéndolas al “imaginario estético y al halo aspiracional” que él quiere proyectar a la sociedad. Lo anterior, puede ser tomado como una muestra de las imposiciones de su compleja personalidad en las relaciones de pareja.

Las constantes salidas en falso en los comentarios del artista, bien sea en medios o redes sociales, evidencian parte de una personalidad narcisista y estridente: compararse con Jesús, creer que es un ser divino, decir que solo en un espejo se siente frente a un ganador. Rasgos que también pueden observarse en el documental “Jeen Yuhs: A Kanye Trilogy”, estrenado en Netflix en febrero. Fue realizado por iniciativa del mismo Ye, quien convenció a sus amigos Clarence ‘Coddie’ Simmons y Chike Ozah hace más de 20 años de empezar a seguir en vídeo su avance en la industria musical y registrar así su ascenso a la fama.

Discursos de odio versus libre expresión

Según un análisis hecho al polifacético artista por una psicóloga en su canal de YouTube, Charlando con Nadia, la personalidad de Kanye West puede tener raíces en varios aspectos de su vida durante la infancia. Por ejemplo, la ausencia de una figura paterna, la separación de sus padres a la temprana edad de tres años, lo cual pudo generar inseguridades y temor, y también el hecho de tener que ir a otro país a vivir durante un periodo de su niñez, específicamente a uno con un cambio cultural tan marcado como China. Estas situaciones, dice la profesional, pueden hacer mella en cómo se moldea la forma de ser de gente.

Si bien, para algunas personas en redes sociales estos escándalos hacen parte de estrategias para generar visibilidad, no se puede negar que todos esos rasgos junto a su trastorno de bipolaridad, para el cual no usa medicamentos, se unen para hacer un cóctel explosivo que incide de manera directa en sus expresiones y en las relaciones con los demás. La libertad de expresión no debería confundirse con el discurso de odio y tampoco la salud mental puede tomarse a la ligera, como una simple excentricidad, pero solo él y los más cercanos saben a ciencia cierta cuál es la realidad de su comportamiento y de sus declaraciones.