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Crisis de seguridad alimentaria en Latinoamérica: precio de los alimentos por las nubes

Inflación disparada, escasez de fertilizantes por cuenta del conflicto entre Ucrania y Rusia, inundaciones y sequías son algunos de los fenómenos que están golpeando fuertemente la producción agrícola en los países de América Latina

Vista superior de un supermercado

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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Diversos organismos internacionales han advertido que es probable que se avecine una crisis de hambre por diversas situaciones actuales. De hecho, este año el Banco Mundial y la Presidencia del G7 crearon la Alianza Global para la Seguridad Alimentaria y para responder ante esta amenaza han invertido 30.000 millones de dólares para ayudar a las zonas más vulnerables. Por ejemplo, en Latinoamérica se han invertido 300 millones de dólares en Bolivia, para favorecer la agricultura inteligente y proteger la seguridad alimentaria. 

Factores como la guerra en Ucrania, la afectación en los cultivos por cuenta de la crisis climática y la alta inflación están incidiendo negativamente en la seguridad alimentaria en todo el mundo. Por supuesto que Latinoamérica no escapa a este fenómeno y, de hecho, está siendo altamente vulnerable. De hecho, Venezuela, Argentina y Suriname están en el top 10 de países con mayor inflación en los alimentos durante el último mes. Asimismo, Colombia ocupó el octavo lugar de los países con una inflación de los alimentos mayor a la inflación general. Te explicamos las razones.

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Guerra en Ucrania

Para entender un poco la influencia de la guerra en Ucrania en la soberanía alimentaria mundial, hay que recordar que, de acuerdo a un informe de ONU Mujeres, este país es uno de los principales proveedores de trigo del Programa Mundial de Alimentos que beneficia a más de 120 naciones. En cuanto a Rusia, se trata del principal exportador de fertilizantes necesarios para la producción agrícola en naciones con suelos agotados.

Al respecto, el Banco Mundial señala en uno de sus informes que los agricultores de países como Honduras han sido testigos de cómo el valor de un quintal de fertilizantes se ha duplicado, pasando de US$20 a US$40. Dicho organismo explica asimismo que en América Latina un 90 % de los agricultores utiliza fertilizantes granulados (sólidos) debido a que su costo es menor y no dependen de la disponibilidad de riego. A su vez, este tipo de fertilizantes están compuestos por Nitrógeno, Potasio y Fósforo. “Los principales insumos de materia prima para la producción de fertilizantes a base de nitrógeno son el aire y el gas natural (…) Así, los países con acceso al gas natural, como Rusia, Canadá, Bielorrusia y China, son los principales productores y exportadores de fertilizantes nitrogenados”, aclara el Banco Mundial.

Ante esta situación, al sector agrícola no le ha quedado más alternativa que aumentar el precio de los alimentos que venden, lo que, como es natural, ha jalonado un repunte de la inflación.

Inflación

Venezuela, Argentina y Colombia se encuentran en el ranking de países con mayor inflación en el precio de los alimentos que elabora el Banco Mundial. Según el Fondo Monetario Internacional, esta tendencia se explica no solo por la invasión rusa a Ucrania que ya analizamos anteriormente, sino también por la pandemia por cuenta del COVID-19.

En primera instancia, de acuerdo el análisis del FMI, los procesos inflacionarios en Latinoamérica estuvieron impulsados: “por la subida de los precios de los alimentos y la energía”, pero se tornaron más amplios “como consecuencia de la inercia de la política monetaria y las prácticas de indexación salarial (…), así como de la fuerte recuperación de la demanda, primero la de bienes, pero más adelante también la de servicios”.

Asimismo, los efectos postpandemia también han influido en el aumento de la inflación en los países de América Latina, lo anterior por cuenta de la recuperación del consumo privado que se registró en 2021. Una vez se suspendieron las limitaciones a la movilidad de la gente, se experimentó un incremento de la demanda de servicios que, a su vez, impulsó el aumento de la inflación.

Crisis climática

Un tercer factor que ha incidido en desmedro de la seguridad alimentaria en América Latina es la crisis climática, que está estrechamente ligada con la crisis del agua. Como ejemplo, el Banco Mundial menciona las sequías que se han registrado en el sur del continente y que han afectado la calidad de los cultivos de países como Paraguay, Chile y Argentina, acarreando en las últimas cuatro décadas pérdidas calculadas en US$24.000 millones. La otra cara de la moneda la representan las inundaciones que anualmente han provocado estragos por el orden de los US$1.700 millones.

Por lo anterior, el Banco Mundial insta a que “los Gobiernos, los ciudadanos y los actores privados” consideren “al agua un activo estratégico, finito y manejable, y un bien que trasciende las fronteras”. También recomienda, con el fin de garantizar la sostenibilidad futura, que se gestione la infraestructura hídrica de tal manera que se maneje, almacene y distribuya el preciado líquido de una mejor manera. Para ello se requiere “preservar las cuencas hidrográficas, proteger y ampliar la capacidad de almacenamiento, tanto natural como construida, e impulsar inversiones en las zonas rurales y en las zonas urbanas pobres para garantizar que el agua llegue a todas las familias, todos los agricultores y todas las industrias.