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Iván Velásquez: el ministro que desestabiliza las relaciones entre Colombia y Guatemala

El actual ministro de defensa de Colombia, Iván Velásquez, ha enfrentado críticas desde el gobierno guatemalteco por su jefatura en la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala entre 2013 y 2019. Por su parte, el gobierno colombiano lo respalda, lo cual podría convertirse en el principio de una crisis diplomática entre ambas naciones latinoamericanas

Iván Velásquez

Foto: Dominio Público

LatinAmerican Post | David García Pedraza

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El abogado, y actual ministro de defensa de Colombia, Iván Velásquez, tiene en problemas a las relaciones diplomáticas entre el país sudamericano y Guatemala. Esto se debe a señalamientos de cooperación anómala y de sobrepaso de poderes sobre los que se señala al gobierno guatemalteco. Acusaciones que el presidente colombiano Gustavo Petro no acepta, además de comunicar que el ministro será defendido en caso tal de que lo requiera.

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Velásquez se ha desempeñado como jurista y diplomático. Al ser jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) fue un funcionario polémico en el país centroamericano debido a las investigaciones realizadas a los organismos de control de ese país. Incluso el presidente guatemalteco del momento, Jimmy Morales, fue salpicado por indagaciones sobre financiamiento electoral ilícito. Por estas exploraciones, Morales se adelantó a expresar que Velásquez se consideraba una persona ‘no grata’ en Guatemala, lo que conllevó a su expulsión del país, además de la disolución de la CICIG. A pesar de esto, Morales sigue enfrentando investigaciones por los ilícitos con los que se le relaciona.

Las naciones del Quetzal y del Cóndor cerca de una ruptura diplomática

Con las intenciones guatemaltecas de iniciar procesos judiciales en contra de Velásquez, el presidente colombiano Gustavo Petro se mostró seguro al decir a la opinión pública: ''Si Guatemala insiste en apresar hombre justos, pues nosotros nada tenemos que hacer con Guatemala''. Con este mensaje dio a entender que podría dar el paso a romper relaciones diplomáticas entre los dos países. Inclusive, en ambos territorios, los cancilleres han sido llamados a consulta en lo corrido de esta semana, lo que incita aún más al posible quiebre de relaciones.

La coyuntura diplomática entre ambas naciones es una situación nueva y anómala en la arena internacional, pues estos países no habían tenido altercados políticos ni económicos en el pasado. Inclusive para 2025 ambas naciones cumplirían 200 años de inicio de relaciones ininterrumpidas. En materia económica, ambos países cuentan con un tratado de libre comercio desde el 2009. Los dos territorios han venido trabajando para que sea uno de los acuerdos comerciales más completos entre las Américas Central y del Sur. 

Es más lo que los une que lo que los separa

Colombia y Guatemala son importantes aliados económicos en el ámbito de Latinoamérica. En los últimos años, Guatemala se ha posicionado entre los 25 primeros países exportadores a Colombia y entre los primeros 50 en importaciones. Por su parte, Colombia se encuentra entre los diez primeros importadores de Guatemala y en el puesto 25 de exportaciones en el mismo país.

Al hablar de exportaciones, Colombia envía hacia Guatemala en su mayoría minerales (con un 32.7% del total de exportaciones), plásticos, derivados del petróleo y productos farmacéuticos. Por otra parte, importa desde Guatemala caucho (con un 45.4% del total de importaciones hacia Colombia), azúcares, baterías eléctricas e insecticidas, entre otros. Estos datos, recogidos de la evaluación de las relaciones comerciales entre Guatemala y Colombia, ponen en evidencia la variedad de recursos y productos que ambos países envían y reciben del otro, lo que da una visión de colectividad entre los dos territorios.

Igualmente, ambos comparten un Tratado de Libre Comercio desde 2009. Estas relaciones económicas, si bien no están relacionadas con los últimos problemas diplomáticos, sí podrían verse afectadas. A largo plazo, que no estén presentes los embajadores en ambos países, puede traer problemas para el futuro.

Como oferta turística, también hay complementariedad entre ambos países. Colombia está enfatizando en el turismo natural y religioso, mientras Guatemala en el histórico y cultural. A pesar de que no es notoria la cantidad de colombianos que visitan Guatemala y viceversa, los dos territorios han mejorado y ampliado la variedad turística para extranjeros provenientes de Estados Unidos, México y Europa Occidental en su mayoría.

Finalmente, en el escenario diplomático, que es donde ahora existen roces, tanto Colombia como Guatemala hacen parte de varias organizaciones internacionales, y trabajan conjuntamente para denunciar y solucionar problemáticas de índole transnacional, como en la ONU, la OEA, el G-77 y el SELA. Igualmente, han compartido programas de cooperación en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico desde hace varios años.

La consolidación de la paz: El sueño de ambas naciones

Guatemala ponía su última firma al acuerdo número 12 para alcanzar la paz en 1996 con el fin de llevar a la nación a un progreso y desarrollo basado en el fin del conflicto. Colombia aprendió de este tratado y en 2016 se firmó de manera definitiva el acuerdo de paz con las FARC, poniendo fin al único conflicto armado que continuaba en el siglo XXI en el continente. Aunque el camino ha sido complejo para ambas sociedades, poco a poco se entabla más confianza en las instituciones.

Estando el conflicto armado medianamente superado, tanto Guatemala como Colombia han podido trabajar en otros problemas como la corrupción. La comunidad del continente americano está presionando a Guatemala para que baje la guardia con el caso de Velásquez, ya que el fin de la CICIG era desmontar toda la actividad corrupta dentro del Estado. Con el comportamiento de los entes gubernamentales, se infiere que el país centroamericano no desea acabar con este flagelo.

Por su parte, el gobierno de Colombia en el intento por alcanzar una "paz total" ha ganado varios detractores en la opinión pública, asimismo se enfrenta al problema de lidiar con la ola invernal que ha azotado a la Región Andina y el sur del país. A estos problemas, se suma a la agenda la creciente incertidumbre del caso Velásquez.