AMÉRICAS

Cuba tras la destitución de Maduro se prepara para apagones, hambre y esperanza

Desde los apagones en La Habana hasta las canciones de exilio en Santiago de Cuba, los cubanos ven la caída de Nicolás Maduro como un pronóstico decisivo. Con la vital línea petrolera venezolana en peligro, el gobierno de Miguel Díaz-Canel enfrenta la creciente presión de una economía en crisis y familias que ya sobreviven con racionamientos.

La supervivencia en La Habana se hace pública

En La Habana, los ancianos cubanos hurgan en la basura en busca de restos de comida. La basura se acumula, los apagones se prolongan y el calor sofocante convierte la falta de servicios, agua, electricidad y medicinas en algo que se siente en el cuerpo.

En Santiago de Cuba, las reuniones incluyen música de exiliados, como Gloria Estefan y Willy Chirino. La letra de Chirino, “Nuestro día ya viene llegando”, suele percibirse como un desafío directo al statu quo.

Este sentimiento de desafío se intensificó después de que Estados Unidos destituyera a Nicolás Maduro en Venezuela. Cuba, con menos de 10 millones de habitantes, depende del petróleo venezolano para sostener su economía. Este acontecimiento marca el inicio de un periodo sumamente incierto, que recuerda al “periodo especial” tras el colapso soviético.

En América Latina, la petro-política suele decidir presupuestos y lealtades; hoy, Cuba siente esa dependencia sin ninguna red de seguridad real.

Las entrevistas exclusivas y citas aquí mencionadas fueron publicadas por The Wall Street Journal y reportadas por Deborah Acosta y José de Córdoba. En las ciudades más pobres, los cubanos especulan sobre si Washington intentará derrocar a Miguel Díaz-Canel, sucesor de Raúl Castro y Fidel Castro, los hermanos que lideraron la revolución de 1959. “Están nerviosos”, dijo Manuel Cuesta Morúa en La Habana. “La represión aumentará; es la respuesta típica.”

Para Reynaldo Flores, la política llega por el grifo. Dos días después de la destitución de Maduro, el jubilado de 66 años llevaba cinco días consecutivos sin agua corriente en La Habana. “Pasan seis, siete, diez días sin agua”, dijo. “Luego, cuando regresa el agua, no hay electricidad para bombearla.” Almacena agua y sube a las azoteas para recoger cubos cuando se le acaba. Lo que más le aterra es ver a ancianos buscando en la basura y luego muriendo en hospitales desbordados. “Uno de mis amigos trabaja para el gobierno y le acaban de encargar recoger a ancianos que viven solos, que llevaban días muertos en sus casas”, contó.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel asiste a un acto en la Tribuna Antiimperialista en apoyo a Venezuela en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa

Matemática del petróleo y vestíbulos de hoteles vacíos

Desde 2020, más de 2,7 millones de personas, cerca de una cuarta parte de la población, en su mayoría jóvenes, han huido de Cuba, informó el periódico. El demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos lo llamó “vaciamiento demográfico” y estimó que la población ahora es de ocho millones. Dijo que la emigración y la baja natalidad han hecho que los nacimientos estén por debajo de los niveles de 1899.

“El problema de Cuba ya era existencial”, dijo al periódico Joe García, excongresista cubanoamericano que conversa frecuentemente con altos funcionarios de la isla. “Del lado cubano, es desesperación y peor desesperación.” El turismo solía amortiguar el golpe, pero ejecutivos del sector dijeron que la ocupación hotelera está por debajo del 30%. Muchos visitantes, a menudo de Rusia y China, llegan en paquetes todo incluido que mantienen el gasto dentro de itinerarios preaprobados.

En el barrio Vedado de La Habana, un nuevo hotel de lujo de 42 pisos se eleva sobre la zona. La propiedad, de 200 millones de dólares y gestionada por españoles, está “casi vacía”, según William LeoGrande, de la American University, quien estimó que los ingresos en divisas del turismo han caído un 75%. Dijo que las dificultades ahora recaen más sobre los cubanos pobres sin familiares en el extranjero, mientras que quienes tienen acceso a dólares están menos expuestos, una desigualdad que puede convertirse en resentimiento.

El petróleo es la variable más implacable. Jorge R. Piñón, de la Universidad de Texas, dijo que Venezuela aporta unos 35.000 barriles de petróleo diarios, de los aproximadamente 100.000 que Cuba necesita. La isla produce unos 40.000 barriles al día; México ha reducido los envíos de unos 22.000 barriles diarios el año pasado a unos 7.000, mientras que Rusia envía unos 10.000. “No me sorprendería que los estadounidenses le digan a Venezuela que siga dando petróleo a Cuba, para no abrir otra caja de Pandora”, dijo. Sin el petróleo venezolano, estima que la infraestructura energética de Cuba colapsaría en 30 días.

Personas asisten a un acto en la Tribuna Antiimperialista en apoyo a Venezuela en La Habana, Cuba. EFE/ Ernesto Mastrascusa

El régimen se endurece mientras la isla se vacía

El reflejo del gobierno ha sido la disciplina. Tras la captura de Maduro, se obligó a los trabajadores a asistir a un mitin de repudio y el régimen declaró dos días de duelo, con banderas a media asta en honor a 32 soldados cubanos y altos oficiales de inteligencia militar muertos durante la incursión estadounidense, informó el periódico.

Los apagones ahora dejan a los residentes con solo cuatro horas de electricidad al día. Sin combustible, los generadores permanecen inactivos, obligando a los hogares a usar cocinas que funcionan con petróleo para cocinar.

Entre las canciones de exilio de Santiago de Cuba y las carreras por agua en las azoteas de La Habana, Cuba enfrenta ahora la prueba de si su pueblo podrá resistir mientras los elementos esenciales para sobrevivir desaparecen. La destitución de Maduro ha lanzado al país a una nueva era, agudizando la crisis existencial de Cuba y exigiendo tanto resiliencia como claridad sobre su futuro.

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