CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Científicos encuentran agua de Puerto Rico contaminada por cenizas de carbón

Las investigaciones revelan metales pesados y carcinógenos en el agua potable en el sur de Puerto Rico, lo que genera llamados urgentes para eliminar las cenizas de carbón que contaminan los acuíferos locales.

En los exuberantes paisajes del sur de Puerto Rico se está gestando una preocupación ambiental que contrasta marcadamente con la belleza natural de la región. Recientes hallazgos del Colegio de Químicos de Puerto Rico (CQPR) han revelado niveles alarmantes de metales pesados y carcinógenos en el agua potable de Guayama y Salinas, áreas lamentablemente situadas cerca de depósitos de cenizas de carbón. Esta revelación ha provocado una ansiedad significativa entre las comunidades locales y los activistas ambientales, que exigen una acción gubernamental y comunitaria inmediata.

Investigación de preocupaciones sobre la calidad del agua

La investigación, iniciada por las crecientes preocupaciones de los residentes y los informes contradictorios sobre las fuentes de agua, se centró en la calidad del agua en áreas adyacentes a más de dos millones de toneladas de cenizas de carbón depositadas a lo largo de los años. Los hallazgos del CQPR indicaron que, aunque los niveles de contaminantes estaban por debajo de los límites máximos establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la presencia de sustancias tóxicas típicamente asociadas con las cenizas de carbón era innegable.

El problema de la contaminación por cenizas de carbón se espera en Puerto Rico, pero refleja un desafío más amplio en toda América Latina, donde las prácticas de manejo de desechos industriales van a la zaga de la creciente conciencia ambiental. Países como Chile y Colombia han enfrentado problemas similares con contaminantes industriales que se filtran en los suministros de agua, lo que indica una lucha regional para hacer cumplir las protecciones ambientales en áreas comprometidas por los desechos industriales.

Gran parte de la contaminación por cenizas de carbón en Puerto Rico se origina en la dependencia de la isla de centrales eléctricas alimentadas con carbón. Las cenizas, un subproducto de la combustión del carbón, contienen una variedad de metales pesados nocivos como arsénico, cromo y plomo, conocidos por sus riesgos para la salud a largo plazo, incluido el cáncer. Históricamente, estas cenizas se han depositado en vertederos o se han utilizado en la construcción, a menudo sin salvaguardias adecuadas para evitar la lixiviación en fuentes de agua.

Preocupaciones de la comunidad validadas

Las recientes pruebas realizadas por la CQPR se produjeron después de que los residentes informaran inconsistencias en el origen del suministro de agua, ya sea extraída directamente de pozos locales o redirigida desde la planta de Guayama, que procesa agua del río Patillas. Esta incertidumbre llevó a la CQPR a realizar pruebas independientes de la calidad del agua directamente de los grifos domésticos en las zonas afectadas.

María Santiago, presidenta de la CQPR, afirmó en un comunicado de prensa: “Los resultados de las pruebas han validado las preocupaciones de la comunidad. La presencia de metales pesados y carcinógenos característicos de las cenizas de carbón fue evidente, reforzando la urgencia de abordar este tema de manera integral”.

En respuesta a estos hallazgos, el CQPR ha hecho varias recomendaciones. La principal de ellas es la eliminación completa de las cenizas de carbón de la isla para evitar una mayor contaminación del acuífero, una fuente crítica de agua dulce para el sur de Puerto Rico. Además, han pedido un seguimiento continuo de los niveles de metales en el agua para salvaguardar la salud pública.

Esta situación ambiental se ve exacerbada por el estatus único de Puerto Rico como territorio estadounidense, que a veces complica la aplicación directa de las normas ambientales federales y la asignación de recursos para la protección ambiental. A pesar de estos desafíos, entidades locales como la CQPR están dando un paso adelante para defender a las comunidades afectadas por estos descuidos.

El problema de las cenizas de carbón en Puerto Rico es un claro recordatorio de las implicaciones más amplias de la dependencia de los combustibles fósiles y la necesidad de regulaciones más estrictas sobre las prácticas de eliminación de desechos. También destaca el creciente movimiento por la justicia ambiental dentro de la isla, que expresa cada vez más el impacto desproporcionado del abandono ecológico en las comunidades marginadas y de bajos ingresos.

Una coyuntura crítica para la política ambiental

El caso de Guayana y Salinas es un punto crítico para la política ambiental de Puerto Rico. Pide una transición hacia fuentes de energía más sostenibles y prácticas de gestión de residuos que den prioridad a la salud pública y la integridad ecológica. La lucha de la isla refleja el desafío global de equilibrar la actividad industrial con la sostenibilidad ambiental. Este discurso es particularmente conmovedor en regiones como América Latina, donde el crecimiento industrial a menudo supera la regulación ecológica.

Lea también: La energía renovable de Puerto Rico como camino hacia el crecimiento económico

A medida que Puerto Rico enfrenta estos complejos desafíos, el activismo comunitario y la promoción científica se vuelven más cruciales. Estos esfuerzos tienen como objetivo rectificar los problemas actuales y forjar un marco para una gobernanza más responsable y una participación comunitaria en asuntos ambientales, garantizando un futuro más seguro y saludable para todos los residentes de la isla.

Related Articles

Botón volver arriba