VIDA

El perezoso Santi de Costa Rica revela el costo oculto de la vida silvestre

En el Centro de Rescate de Vida Silvestre Rescate, un perezoso quemado llamado Santi es atendido junto a miles de animales silvestres heridos por cables eléctricos, vehículos o cautiverio. El cierre de zoológicos en Costa Rica y el comercio de mascotas se cruzan aquí, planteando preguntas sobre desarrollo y conservación.

Una noche en la clínica y un país entre cables

Santi es lo suficientemente pequeño como para sentirse liviano en las manos de un cuidador, pero sus heridas hacen que la sala quede en silencio. Llegó al Centro de Rescate de Vida Silvestre Rescate con quemaduras eléctricas en sus extremidades y cabeza, y el daño alcanza detalles imposibles de ignorar: uñas, extremidades, rostro y pelaje. En la clínica, el aire lleva ese olor limpio a hospital, que sugiere desinfectante y rutina. Sus cuidadores lo llamaron Santi como un término de cariño, según las notas.

Santi es un perezoso juvenil, una especie que Costa Rica nombró como uno de sus símbolos nacionales en dos mil veintiuno. Sus quemaduras provinieron de la red eléctrica, según las notas, el tipo de accidente que ocurre cuando un bosque se fragmenta y la ruta de un animal se convierte en una apuesta entre cables.

Santi no es un caso inusual. Alrededor de tres mil animales silvestres ingresan anualmente al hospital de Rescate, llegando por electrocuciones, atropellos, otras causas humanas o cautiverio. Rescate es uno de los principales centros de atención de vida silvestre de Costa Rica y el único hospital dedicado exclusivamente a animales silvestres. Los pacientes van desde pequeñas aves y tortugas hasta grandes felinos como pumas y jaguares, todos con el objetivo de sanar, rehabilitar y, si es posible, regresar al bosque.

Centro de Rescate de Vida Silvestre Rescate en Alajuela, Costa Rica. EFE/ Jeffrey Arguedas

Mascotas, bosques fragmentados y el trabajo que crean los humanos

En un país conocido por su biodiversidad, es fácil suponer que la crisis se trata de capacidad: más camas, jaulas y personal. La veterinaria Isabel Hagnauer, de Rescate, dice que el problema más profundo es por qué llegan los animales. “Uno de los mayores problemas en Costa Rica, un país muy biodiverso, no es la necesidad de más hospitales o sitios de rescate, sino que la mayoría de los ingresos se deben a causas antropogénicas, principalmente tener animales silvestres como mascotas”, dijo a EFE.

Esto traslada el debate de los centros de rescate a los hogares, las calles y la economía. El hospital no solo trata heridas; está abordando un hábito cultural.

Hagnauer dice que el país necesita un cambio de mentalidad para que la gente entienda que la vida silvestre pertenece a su entorno natural, y vincula esa urgencia con el propio desarrollo. “También tenemos tantos atropellos y electrocuciones que están relacionados con la fragmentación de los bosques debido a actividades humanas”, dijo a EFE. La observación cotidiana es simple: al caer la tarde, los conductores escanean el asfalto, sabiendo que un animal puede aparecer desde el borde del bosque.

“Necesitamos más educación y esfuerzos sostenidos para ayudar al público a comprender la importancia de que los animales silvestres vivan en el bosque, no fuera de él”, dijo Hagnauer a EFE. El reto es que la educación es lenta, mientras que las presiones que impulsan decisiones rápidas son veloces.

El objetivo de Rescate sigue siendo la liberación, pero no todos los animales pueden regresar. Aquellos con heridas graves pueden no sobrevivir en la naturaleza, y los que fueron mascotas pueden no adaptarse. Algunos casos requieren cuidados permanentes a pesar de las esperanzas iniciales.

Centro de Rescate de Vida Silvestre Rescate en Alajuela, Costa Rica. EFE/ Jeffrey Arguedas

Tras el cierre de los zoológicos, los centros de rescate cargan con el peso

Para los animales que no pueden regresar a la vida silvestre, Rescate opera un santuario donde el público puede observarlos a través de un programa de educación ambiental que promueve la conservación de la fauna silvestre. El santuario alberga alrededor de 1,000 animales, incluidos pumas, jaguares, ocelotes, guacamayas rojas, varios monos, tayras, zorros, tortugas, loros y otras especies exóticas rescatadas del tráfico ilegal.

Vistos de cerca, estos animales se convierten en una lección sobre la distancia. Tomar una criatura silvestre. De cerca, estos animales ilustran el desafío de la distancia. Sacar a un animal silvestre del bosque puede ser rápido; devolverlo puede ser imposible. Pueden ser liberados y reproducirse, y sus crías pueden ser liberadas en puntos específicos del país donde se trabaja para recuperar las poblaciones de aves.

El 11 de mayo de 2024, Costa Rica cerró sus últimos zoológicos para promover la conservación de especies silvestres en sus hábitats naturales, lejos del encierro y la exhibición. Los animales de los zoológicos fueron trasladados a centros de rescate que cumplían con estándares ambientales y de protección, según las notas.

Esta decisión coloca a los centros de rescate en el centro de la visión de Costa Rica para la vida silvestre. Deben reparar caminos y cables dañados, cuidar a los animales que no pueden regresar y educar a los visitantes de que el bosque no es una sala de estar. Es una responsabilidad significativa.

Cerrar los zoológicos puede parecer una decisión moral clara, pero los ingresos diarios en lugares como Rescate revelan una realidad más compleja. Un país puede rechazar las jaulas como entretenimiento, pero aún así crear jaulas como consecuencia. Puede celebrar la vida silvestre como identidad nacional y, al mismo tiempo, fomentar condiciones que la dañan.

De vuelta en la clínica, las quemaduras de Santi convierten la política en algo tangible. Preguntan qué tipo de desarrollo se está buscando y quién paga por él cuando los cables atraviesan el dosel del bosque.

Lea También: What Tourists Should Know About Nightlife in Latin America’s Big Cities

Related Articles

Botón volver arriba
LatinAmerican Post