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Opinión: Hay que ser valiente para ejercer el periodismo en América Latina

El cobarde y vil asesinato del equipo reporteril del diario El Comercio de Ecuador dejó en evidencia que Latinoamérica es un continente hostil y peligroso para ejercer el periodismo.

Opinión: Hay que ser valiente para ejercer el periodismo en América Latina

Ante la impotencia y la indignación generada por el asesinato del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, a manos de la banda narcotraficante auodenominada ‘Frente Oliver Sinisterra’, definida como disidencia de las FARC; la prensa latinoamaricana ve cómo, a pesar de los antecedentes en la materia y los pronunciamientos hechos por diferentes organizaciones defensoras de Derechos Humanos, los gobiernos y autoridades del continente han hehco nulos esfuerzos para garantizar que la prensa del continente sea libre y se pueda ejercer sin ningún tipo de amenaza.

Read in english: Opinion: You have to be brave to practice journalism in Latin America

Lo que se evidenció en el caso de los periodistas del diario El Comercio, fue la negligencia de los gobiernos de Colombia y Ecuador, primero para evitar que la banda narcotraficante que asesinó a los dos reporteros y al conductor, lograra tener el poder y el control territorial que hoy tiene en la zona de frontera entre ambos países; y segundo, para hacer los esfuerzos y ejecutar las acciones requeridas, con el fin de evitar lo que finalmente sucedió, a pesar de los llamados y las advertencias de organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), junto a ONG’s y grupos defensores de Derechos Humanos.

Sin embargo, ampliando la mirada del hecho coyuntural que hoy enluta a los periodistas, medios de comunicación, sociedad civil y comunidad internacional de Latinoamérica, hay que decir que definitivamente el continente es uno de los lugares más hostiles y peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo. Hechos como la autocensura, la censura por la vía jurídica o la acción violenta e intimidatoria, y más grave aún, el asesinato de periodistas, dan cuenta de este sombrío panorama.

Casos que preocupan e indignan:

No es una coincidencia que, de acuerdo a RSF, de todos los países de Latinoamérica, únicamente en Costa Rica la situación para el ejercicio del periodismo sea buena, mientras que en Chile y Uruguay es medianamente buena. Por otra parte, en países como Colombia, Venezuela, México y Paraguay, la situación de los periodistas es difícil, pero en Cuba es muy grave. En los demás países de la región se presentan problemas significativos.

En los casos de Colombia y México, hay factores como los efectos de la violencia de los grupos armados ilegales, el conflicto armado y la guerra entre bandas narcotraficantes. Por su parte, en Venezuela y Cuba, además de la violencia contra periodistas, está la censura y el cierre de medios de comunicación por parte de los regímenes que gobiernan en cada país.

Cabe recordar que el gobierno de Nicolás Maduro tiene un antecedente, cuando de forma autoritaria, actuando como cualquier dictador, censuró a NTN24, RCN Televisión, Caracol Televisión y CNN en español. Años atrás, Hugo Chávez clausuró RCTV (Radio Caracas Televisión).

En los países donde hay problemas significativos, también hay antecedentes de censura, como el de Mauricio Macri en Argentina, quien igualmente, actuando como un dictador, censuró a la cadena Telesur, que hace más de dos años no emite su señal en ese país.

Por otra parte, según la SIP, en países como Guatemala y Bolivia hay situaciones de acoso y presión para los periodistas y medios de comunicación. En Guatemala, por ejemplo, tal como relata la SIP, hay un constante acoso por parte del gobierno de Jimmy Morales y sus representantes, quienes constantemente señalan a los medios de comunicación de ser “difamadores” del gobienro, atribuyéndoles las causas de su mala imagen e impopularidad entre los guatemaltecos, abriendo con esto la posiilidad de que se generen actos de violencia contra los periodistas.

Respecto a Bolivia, los medios de comunicación tienen que lidiar con la presión que ejerce el gobierno de Evo Morales, quien mediante un decreto ha pretendido obligar los periódicos, canales y emisoras, a que publiquen la información y promuevan las campañas que realiza su gobierno. Ni qué decir de Nicaragua y Honduras, donde hay propuestas que plantean regular las redes sociales, limitando la ya limitada libertad de expresión que hay en esos países.

Los gobiernos y las autoridades militares y policiales, deben entender que una prensa libre y autónoma es uno de los pilares de cualquier democracia. Lo contrario, es sinónimo y característico de regímenes autoritarios con ínfulas de dictaduras. La crítica y el necesario contrapeso que deben ejercer los medios de comunicación, no se pueden limitar con actos de censura, limitaciones o cualquier otra forma de violencia, mucho menos con el asesinato de periodistas, como los que hoy indignan a todo el continente.

 

Latin American Post | Samuel Augusto Gallego Suárez

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