Adiós a la historia: Las graves pérdidas del incendio en el Museo Nacional de Brasil

En el Museo Nacional de Brasil se perdió casi la totalidad de su colección. Sin embargo, ¿cuál es la verdadera pérdida de algunos de estos objetos para la cultura, la historia y la ciencia?

Adiós a la historia: Las graves pérdidas del incendio en el Museo Nacional de Brasil

Cuando al ex director del Museo Nacional, José Pérez Pombal Jr., le preguntaron cómo resumiría el desastre ocurrido el 2 de septiembre en Río de Janeiro, él respondió que “es una pérdida inconmensurable para la ciencia y cultura de Brasil y de la humanidad”. En la misma entrevista con el diario El Comercio, Pérez Pombal Jr. declaró que muy pocas cosas se salvaron en el incendio y que “en algunas áreas la pérdida fue completa”.

Sin embargo, ¿cuál es la pérdida real para Brasil y en general para América Latina? ¿Qué implicaciones tiene la destrucción del 90% de una colección de más de 20 millones de piezas? A continuación te presentamos algunos objetos que se perdieron en el incendio del Museo Nacional y lo que su destrucción significa a nivel histórico, cultural y científico en Brasil y América Latina.

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El cráneo de Luzia

El cráneo de Luzia es sin duda uno de los objetos que más ha atraído la atención mediática, por ser quizás la pieza más importante de este espacio de difusión y producción de conocimiento. Después de todo, este es uno de los fósiles humanos más antiguos encontrados en América Latina, el cual hacía parte del acervo científico del museo y de la exposición de antropología biológica.

Fue encontrado en la década de los 70 en un sitio arqueológico ubicado en Minas Gerais, tiene una antigüedad de más de 11 mil años y pertenecía a una mujer a quien llamaron Luzia. El cráneo de Luzia llamó la atención de la comunidad científica, ya que "presenta características peculiares en la morfología craneal cercanas a las poblaciones asiáticas actuales", según la página web del museo.

Este es un esqueleto con un increíble valor histórico y científico, pues tanto la fecha de la que data como su estructura ósea sugieren la posibilidad de una "migración anterior a la ocupación del continente americano". Así, la sola existencia del cráneo de Luzia ha sido considerada evidencia histórica de las poblaciones que pasaron por estas tierras, de ahí su importancia.

Recientemente, los bomberos encontraron entre los escombros un cráneo que se piensa podría ser Luzia.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Artefactos indígenas

América Latina y el Caribe es una región con una gran diversidad y poseedora de alrededor de 522 pueblos aborígenes. Solo en Brasil habitan por lo menos 734,127 personas​​​​​​ indígenas​. El Museo Nacional tenía una gran colección de objetos de varias poblaciones indígenas que habitaron o continúan habitando el país sudamericano, muchos de los cuales también se destruyeron en el incendio.

Entre las piezas exhibidas se encontraban esculturas y otras manifestaciones artesanales que pertenecían a las culturas konduri, maraca, marajoara, santarém y trombetas, que pertenecían a la exposición de arqueología. También habían artefactos de etnología brasileña, como muñecas, cestos, plumas, máscaras, colgantes y vasijas.

Incluso el museo poseía cabezas y cuerpos momificados encontrados en territorio brasileño y que hacían parte de la exposición de antropología biológica. No obstante, muchos de estos objetos se quemaron durante el incendio, lo cual es una gran pérdida para la memoria de un país cuya identidad cultural fue construida por esa herencia indígena.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Acervo bibliográfico y documental

Las pérdidas no fueron sólo históricas o culturales, también fueron científicas. Según la revista Biblioo, "es casi seguro que dos los archivos y una biblioteca fueron completamente destruidos por el fuego". El mismo medio señala que la sección de Memoria y Archivo del Museo Nacional tenía una gran colección de documentos que "registraban los primordios del trabajo científico en Brasil y los cambios ocurridos en el escenario internacional de las ciencias".

“Otro importante instrumento que también debió sucumbir por completo a las llamas es el Centro de Documentación de Lenguas Indígenas (CELIN), especializado en lenguas y variedades de portugués en Brasil indígenas, y su colección compuesta de texto, audio y material visual”. Muchos de estos archivos eran de lenguas indígenas que ya están extintas, por lo que su destrucción es una gran pérdida para la historia y la cultura de Brasil.

También se perdió por completo la Biblioteca Francisca Keller. Aunque no contenía "material raro", en esta biblioteca se encontraban obras y documentos que pertenecían al Programa de Postgrado en Antropología Social de la Universidad Federal de Río de Janeiro. La destrucción de todos estos archivo también implica la desaparición de años de conocimiento necesarios para entender el pasado y las poblaciones que habitaron en esta región antes de nosotros, sus tradiciones y sus costumbres. Aunque algunos pueden ser recuperados, otros no.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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LatinAmerican Post | Diana Rojas Leal

Copy edited by Laura Viviana Guevara Muñoz

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