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¿Existe la opción del tercer género en América Latina?

Cada vez más países aceptan la “tercera casilla” en las partidas de nacimiento. ¿Cómo está Latinoamérica al respecto?

¿Existe la opción del tercer género en América Latina?

“Femenino”, “masculino” y “diverso”. Estos son los géneros que en Alemania podrán marcar los padres de los niños recién nacidos para determinar su orientación sexual. Una medida que algunos consideran innecesaria y peligrosa, pero otros califican como un triunfo contra la discriminación. 

Read in english: Is there a third gender option in Latin America?

La aprobación del tercer sexo o “tercera casilla”, como se le conoce en la nación europea, fue admitida el pasado agosto por el gobierno tras aceptar la sentencia que el Tribunal Constitucional de Alemania emitió en noviembre de 2017, indicando que los registros de nacimiento deberían incluir una nueva opción que dejara abierta la orientación de género. 

Bajo esta medida, los padres de los bebés no se verán forzados a determinar el género del menor sin conocer su orientación sexual o cuyo género no pueda establecerse como en el caso de los niños intersexuales, ni procederán sin el consentimiento del afectado, a realizar intervenciones quirúrgicas para elegir un género. 

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Intersexuales en América Latina

Estados Unidos, Nueva Zelanda, Canadá, Australia, Bangladesh, India, Kenia, Malta, Nepal y Pakistán, son naciones que junto con Alemania reconocen el género “diverso” como una opción en la partida de nacimiento. Sin embargo en América Latina, no hay ningún país que acepte el tercer género de manera oficial.

Muchos de quienes nacen con esta particularidad en Latinoamérica nunca llegan a someterse a intervenciones quirúrgicas de reasignación de sexo y deben soportar una vida adulta sumergidos en la ambigüedad. Si bien esta región del mundo aún tiene un arduo camino por recorrer para garantizar los derechos de los intersexuales, algunos países empiezan a dar pasos acertados para proteger la igualdad de colectivos como los de los transgénero. 

Uruguay, Argentina, Colombia, México, Bolivia y Ecuador cuentan con leyes que reconocen el derecho a la identidad y permiten el cambio de género y nombre en la partida de nacimiento después de cumplirse la mayoría de edad. 

Por su parte Chile, el pasado 20 de junio, aprobó una medida similar que, en este caso, acepta que menores de hasta 14 años puedan acudir a un tribunal de familia con sus padres para realizar el cambio de sexo en los documentos de identificación. 

De acuerdo con resultados de una investigación realizada por Transgender Europe, América Latina es la región con las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBTI en el mundo. El 80% de las mujeres trans en Latinoamérica mueren asesinadas a los 35 años o antes y, debido a razones culturales, son rechazadas a temprana edad de sus hogares, comunidades y centros educativos. Esta estigmatización condena a muchos de los miembros de la comunidad LGBTI a vivir en un círculo de pobreza, marginalidad y pocas oportunidades tanto profesionales como laborales.

Según registros de The William Institute y la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio, el 44% de la población trans latina en Estados Unidos ha intentado suicidarse por no estar conforme con su género. El 45% de estos intentos se produce en una población en edades de los 18 a los 24 años de edad. 

¿Qué significa nacer intersexual?

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo solo un 1% de la población es reconocida como intersexual. Se califica como tal a las personas que nacen con algún tipo de discrepancia genital (en muchas ocasiones cuenta con órganos reproductivos femeninos y masculinos al mismo tiempo) o tienen más desarrollado físicamente un género pero cuentan con los cromosomas contrarios. 

La intersexualidad se caracteriza por la ambigüedad genital de una persona que puede identificarse en el momento del nacimiento o desarrollarse durante la adultez. En la mayoría de los casos, cuando un menor nace con esta condición, los médicos especialistas y los padres de familia hacen análisis contra reloj para realizar cirugías de re-asignación de género en el menor tiempo posible. 

Estos procedimientos intentan otorgar al menor el género predominante, no obstante puede suceder que durante la etapa de desarrollo el infante se identifique con el género contrario a los genitales que le fueron asignados quirúrgicamente y sin su consentimiento.  

Por esta razón, la Organización Internacional de Intersexuales (OII) califica este tipo de intervenciones como “mutilación”, y aunque aplauden normativas como la del reconocimiento del género "diverso" en Alemania, que quitará presión sobre los padres y permitirá que sea el menor quien decida su género en determinado momento, sugieren que la solución radical debe ir más allá de las etiquetas, eliminando por completo el código binario de hombre y mujer para dar cabida a otro tipo de manifestaciones naturales. 

 

LatinAmerican Post | Krishna Jaramillo

Copy edited by Laura Viviana Guevara Muñoz

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