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Crédito social: Una peligrosa forma de control en China

Como en Venezuela, China implementará un sistema de control ciudadano. Conozca de qué se trata

Crédito social: La peligrosa forma de control ejercida en China

El crédito social es una medida regulatoria que el gobierno chino empezó a implementar este año. Esta consiste en ofrecer estímulos y facilidades a aquellos ciudadanos que, mediante un sistema de puntos y un escalafón, pueden acceder a diferentes beneficios otorgados por el mismo gobierno y empresas particulares prestadoras de servicios básicos que en teoría deberían otorgarse de igual manera a cualquier ciudadano.

Read in english: Social credit system: A dangerous form of control in China

El acceso a dichos beneficios depende de qué tan alta sea la posición y qué tan amplia sea la calificación de los ciudadanos, que son monitoreados permanentemente por este sistema de crédito social. Así, la posición y la calificación pueden subir o bajar, según lo adecuada o inadecuada que el gobierno considere ha sido la conducta de cada persona.

"El ejemplo más claro (de invasión y vulneración a la privacidad de las personas) lo estamos viendo en China, donde se ha implantado un "sistema de crédito social", que asigna una puntuación a los ciudadanos en función de su comportamiento, responsabilidad o estabilidad financiera", explicó el consultor de transformación digital y especialista en tecnología blockchain, Sergi Mateo, en su blog.

Luego añadió: "Así pues, por ejemplo, un ciudadano con puntuación baja no puede solicitar una hipoteca para comprarse una casa o se le prohíbe subir a un avión durante un periodo determinado de tiempo. Estas son algunas de las muchas penalizaciones incorporadas en el sistema".

Mateo señaló que según el gobierno chino, el objetivo del crédito social es "beneficiar a los ciudadanos que sean de confianza y restringir los movimientos y las operaciones de quienes no lo sean". No obstante, Mateo agrega que si bien ese es el argumento de cara al público, el propósito real del sistema es aumentar el control, y por lo tanto, el poder del Estado sobre el pueblo.

Censura y restricciones a los ciudadanos

Mediante la vigilancia permanente a los millones de ciudadanos que habitan China, el gobierno monitorea los hábitos y las actividades diarias que realizan estas personas. El objetivo de esto es establecer quiénes, a su parecer, merecen ser premiados para disfrutar de los beneficios ofrecidos, o vetados como forma de castigo si no se comportan "apropiadamente".

En un reportaje titulado Leave no dark corner, realizado por el periodista australiano Matthew Carney para ABC de Australia, se describe el crédito social de China de la siguiente manera: "El sistema funciona 24 horas al día gracias a 200 millones de cámaras instaladas en todos los rincones del país, de modo que no queda ninguna esquina sin vigilancia en la que "esconderse"".

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En el mismo se explica que "Actualmente en pruebas, servirá a los que tengan "buen crédito social" para conseguir trato VIP en hoteles, aeropuertos, a la hora de ir a la universidad o conseguir préstamos más baratos. Pero por otro lado, quienes tengan su crédito social por los suelos no podrán viajar, no se les otorgarán préstamos y tampoco podrán ser funcionarios".

En un artículo realizado para Retina, sitio especializado en economía del diario El País de España, el periodista Zigor Aldama explica los aspectos que se tienen en cuenta para calificar a los ciudadanos, los cuales descibre como "variados y difusos". De acuerdo con él, estos son:

  • "Credibilidad jurídica: la existencia de antecedentes o causas pendientes
  • Honestidad comercial: penalizará el retraso en el pago de facturas
  • Integridad social: nada de fumar en lugares públicos o provocar situaciones que alteren el orden
  • El comportamiento en redes sociales: penalizará, por ejemplo, la difusión de noticias falsas o rumores
  • Incluso la puntuación de los amigos afectará a la propia"

De China a Venezuela

El sistema de crédito social de China se asemeja al famoso carnet de la patria de Venezuela. Este último es un documento de identidad alterno al documento de identificación normal, que fue creado por el gobierno de Nicolás Maduro en 2017. Mediante este se clasifica a los ciudadanos venezolanos beneficiarios de las ayudas sociales y los estímulos otorgados por el gobierno de este país.

En teoría, y según explicó en su momento el mismo Maduro, el objetivo del carnet de la patria es dar un auxilio a los venezolanos más humildes que han padecido los efectos de la hiperinflación y la grave crisis económica que afecta al país.

El problema, como lo ha denunciado la oposición e incluso varios chavistas disidentes, es que este también se ha utilizado como estrategia para ganar adeptos al gobierno venezolano y mitigar el inconformismo por la situación económica y humanitaria que vive el país; además de condicionar la entrega de las ayudas y los estímulos, en gran parte, al apoyo al gobierno de Maduro.

Aunque el crédito social de China está en etapa de experimentación y prueba, los peligros y los riesgos se advierten desde ya para los ciudadanos chinos. Este sistema se implementará completamente para el año 2020.

 

LatinAmerican Post | Samuel Augusto Gallego Suárez

Copy edited by Diana Rojas Leal

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