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Estos 3 factores ambientales y químicos aumentan el riesgo de padecer cáncer de seno

Las posibilidades de sufrir esta enfermedad aumentan si el cuerpo se expone a diferentes elementos. Aquí te contamos cuáles

Estos 3 factores ambientales y químicos aumentan el resiego de padecer cáncer de seno

El cáncer de seno representa el 16% de los tipos de cáncer que las mujeres pueden padecer, de acuerdo con la OMS. En nuestro artículo sobre el día internacional de la lucha contra el cáncer de mama, resaltábamos que en Latinoamérica anualmente se diagnostican 152 mil casos, lo que convierte al cáncer de seno en la principal causa de muerte por tumores malignos.  

Read in english: These 3 environmental and chemical factors increase the risk of breast cancer

Los factores de riesgo para padecer esta enfermedad son variados y van desde los malos hábitos hasta los antecedentes familiares. Sin embargo, existen otros factores que se relacionan con estar expuesto a elementos contaminantes y químicos dañinos para el cuerpo.

¿Qué factores aumentan la posibilidad de padecer cáncer de seno?

1. Polución

Según la editorial científica BioMed Central, las mujeres que viven en áreas con un alto nivel de partículas finas, gracias a la contaminación del aire, tienen mayores probabilidades de tener mamas densas. Este es un factor de riesgo bien establecido para el cáncer de mama, por lo que la polución se convierte en un detonante de esta enfermedad.

El estudio afirma que “por cada aumento de una unidad en la concentración de partículas finas (PM2.5), la probabilidad de una mujer de tener senos densos aumentó en un 4%. Las mujeres con senos densos tenían aproximadamente un 20% más de probabilidades de haber estado expuestas a concentraciones más altas de PM2.5. Por el contrario, las mujeres con menos densidad o los senos con más tejido graso fueron 12% menos propensas a estar expuestas a altas concentraciones de PM2.5”.

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Cabe resaltar que la densidad mamaria se mide por medio de la mamografía, por lo que te recomendamos consultar a tu médico para que realices controles; especialmente si vives en una zona con altos niveles de contaminación en el aire.

2. Exposición a químicos

Diferentes estudios han comprobado que la exposición a químicos aumenta la posibilidad de padecer cáncer de seno. Un estudio realizado por el Instituto Silent Sprin encontró que un total de 216 químicos aumentan las posibilidades de padecer este tipo de cáncer.

De hecho, de acuerdo con el portal EurekAlert!, “la exposición temprana al DDT, las dioxinas, el PFOSA químico altamente fluorado y la contaminación del aire se asocian con un aumento del riesgo de cáncer de mama de dos a cinco veces”. Lamentablemente, la exposición temprana incrementa aún más las probabilidades; estar expuesto durante el embarazo, la infancia y la adolescencia amplia el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Durante estas etapas, el cuerpo está cambiando de células que se dividen rápidamente, por lo que es más susceptible de que los químicos afecten el cuerpo.

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Kathryn Rodgers, científica del Instituto Silent Springs, llama la atención sobre el contacto diario que tenemos con diferentes químicos que en pocas dosis también pueden desencadenar en sufrir esta enfermedad. Por ejemplo, muchos productos de consumo cotidiano contienen BPA y ftalatos. Estos químicos son disruptores endocrinos. Lo que significa que interfieren con las hormonas del cuerpo y pueden producir efectos en dosis bajas. En estudios realizados con animales se evidencia que existe una relación entre el cáncer de mama y los disruptores endocrinos. Aunque los resultados en humanos son limitados, el contacto con estos productos puede desencadenar en diferentes enfermedades.

Para combatir esta problemática, Rodgers y la Doctora Julia Brody afirman que se deben establecer políticas de químicos seguros para la población así como políticas de protección ambiental mucho más efectivas y globales.

Como consumidores podemos buscar productos que no tengan estos químicos e infórmanos sobre cuáles son los más dañinos.

3. Exposición a luz LED

De acuerdo con el Instituto de Barcelona para la Salud Global (ISGlobal, por sus siglas en inglés), la exposición a luz azul emitida usualmente por bombillos de luz LED está relacionado con el desarrollo de cáncer de seno. En este caso, la exposición a este tipo de luz no solo desencadena en cáncer de mama sino también de próstata.

Martin Aubé, profesor de física en CÉGEP en Sherbrooke, Canadá y coautor del estudio, asegura que “la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS (IARC) ha clasificado el trabajo nocturno como probablemente carcinogénico para los humanos. Existe evidencia que apunta a una asociación entre la exposición a la luz artificial en la noche, la interrupción del ritmo circadiano y los cánceres de mama y próstata”.

Los resultados de la investigación demuestran que los participantes expuestos a niveles más altos de luz azul tenían un riesgo 1.5 y 2 veces mayor de desarrollar cáncer de mama y de próstata, respectivamente, en comparación con la población menos expuesta.

 

LatinAmerican Post | Marcela Peñaloza

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