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Salud mental: un problema que es necesario visibilizar en Latinoamérica

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No es solo cuestión de que hay ciertas enfermedades que prevalecen, sino que hay que disminuir la brecha de tratamiento, según la OPS 

Salud mental: un problema que es necesario visibilizar en Latinoamérica

"Mens sana in corpore sano" decía Juvenal, poeta satírico romano, en uno de sus poemas. La frase traduce ‘una mente sana en un cuerpo sano', que en la época hace referencia a la importancia de la unión entre salud espiritual y salud corporal. En términos contemporáneos, se podría hablar de la estrecha relación entre la salud de la mente con la del cuerpo. 

Read in english: Mental health: a problem we need to take care of in Latin America

Justamente en Latinoamérica este vínculo no suele ser tomado en cuenta, ya que una persona va fácilmente al médico a que le traten, por ejemplo, una bronquitis, pero toma mucho tiempo en acercarse a un médico en caso de que sufra una tristeza constante que puede ser una depresión.  

Esta brecha tan grande en cuanto al tratamiento de los trastornos mentales es uno de los problemas que la OPS señala en su estudio sobre la salud mental en Latinoamérica. Aquí en Latin American Post te contamos más al respecto en el marco del día mundial de la salud que se celebra el 7 de abril. 

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Las estadísticas

A las enfermedades que afectan nuestra mente, la OPS las llama trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias y los ubica como una causa importante de morbilidad, discapacidad y muerte prematura en América, además de aumentar el riesgo de tener otras enfermedades.  

Según el estudio, en cuanto a la prevalencia a 12 meses, los trastornos por ansiedad son los de mayor número en la región (9,3% a 16,1%), seguidos por los afectivos (7,0% a 8,7%) y finalmente los trastornos por consumo de sustancias psicoactivas (3,6% a 5,3%). Ya en relación a la prevalencia por toda la vida, por ejemplo, la depresión grave afecta a un 12,5% de la población de la región, seguida por el abuso o dependencia del alcohol con un 11,7%.  

 

La OPS también señala que la demencia es una de las mayores preocupaciones de la Región con una prevalencia a 12 meses de 8,5 en personas mayores de 60 años. Es más, también es una de las enfermedades de la que se prevé mayor crecimiento con un 47% de discapacidad en las personas del grupo de edad antes mencionado. 

Por último, es importante enfatizar en las consecuencias más graves. A partir de los datos del estudio, muchos de los casos de suicidio, un 90%, derivan de personas con un trastorno mental susceptible a ser diagnosticado. La tasa de mortalidad del suicidio es de 7,3 por 100000 y las tasas más elevadas son de personas mayores de 70 años. Por último, el estudio afirma que, aunque las mujeres son más propensas a intentar suicidarse, los hombres lo consuman en mayor proporción. 

Preocupación en la brecha de tratamiento

Incluso si ha habido un mínimo aumento en los últimos años, uno de los mayores problemas en relación a los trastornos mentales es la brecha de tratamiento que llega hasta el 73,5% en adultos y el 82,2 % en niños y adolescentes. Así, no es solo necesario tomar en cuenta la cantidad de personas que sufren algún trastorno, sino también el acceso a tratamientos y visibilidad de estas enfermedades en la sociedad. 

La OPS afirma que “la prestación de servicios tiende a fragmentarse y hay una mala coordinación entre los niveles de atención de salud. Se presta más atención a los hospitales psiquiátricos a expensas del desarrollo de servicios comunitarios. Los recursos materiales y humanos asignados son escasos, desiguales y están mal distribuidos”. Esto hace evidente que a los trastornos mentales no se les atribuye la seriedad que requieren, pues los recursos con los que se cubre no son muchos. Así, se puede entender la tasa de suicidios que sucede por trastorno que hubieron podido ser diagnosticados con anterioridad. 

Por ejemplo, del presupuesto total de la salud solo el 0,90% se direcciona a hospitales psiquiátricos en Centroamérica, México y el Caribe Latino, y el 2,10 % en América del sur. Estas estadísticas muestran una negligencia y falta de relevancia que se le da a la salud mental en Latinoamérica desde los presupuestos gubernamentales que no cubren con lo suficiente las instituciones que tratan los trastornos mentales.  

Teniendo en cuenta lo anterior, como declara la OPS, “el costo social y económico que los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias representan para las personas y las comunidades puede superarse con más inversión y un cambio de paradigma mediante modelos que coloquen a las personas y no a las enfermedades en el centro del sistema y se centren más en la recuperación que en la cura.” 

 

LatinAmerican Post | Juan Gabriel Bocanegra

Copy edited by Juliana Suárez

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