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¿Intervención en Venezuela? Hace mucho empezó

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La intervención por parte de Rusia, China y los Estados Unidos podrá no ser militar aún, pero lleva meses operando y dejando víctimas

¿Intervención en Venezuela? Hace mucho empezó

En este momento, China y Rusia, por un lado, y los Estados Unidos por otro, se sacan chispas en la arena diplomática considerando las repercusiones de una intervención militar extranjera en Venezuela, pero más allá de los micrófonos, la posibilidad de un escenario así parece aún distante.

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Sin embargo, en el contexto internacional actual, dónde el derecho internacional, la opción nuclear y la interdependencia económica desincentivan el uso del brazo militar, la guerra se libra por otros medios. Venezuela lleva ya años siendo el coliseo en dónde las grandes potencias miden fuerzas para instalar regímenes favorables a sus objetivos estratégicos, lo que ocurre es que la intervención hasta ahora ha sido diplomática, encubierta y, ante todo, económica y comercial.

Un choque reciente en la banca

Ante el arresto de Roberto Marrero, director del despacho del líder de oposición Juan Guaidó en el mes de marzo, los Estados Unidos impusieron nuevas sanciones sobre el Banco de Desarrollo de Venezuela (Bandes). Ocurre que este banco, y sus subsidiarios en Uruguay y Bolivia, han recibido miles de millones provenientes del Banco de Desarrollo Chino, a cambio de petróleo.

Ahora los Estados Unidos obstaculizan la utilización de los fondos de origen chino, frustrando las pretensiones de influencia provenientes de Beijing y dificultando su inversión en empresas estatales rentables. Si no dispone de fondos para inversión, Venezuela permanecerá incapaz de asumir su deuda con China, que ha crecido a cifras astronómicas.

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Así se libra la guerra en Venezuela. La banca venezolana termina siendo únicamente el canal que los Estados Unidos obstruyen para complicar los intereses chinos en la región. De la misma forma, pero en el sentido contrario, China ofrece monumentales prestamos para frustrar los esfuerzos estadounidenses de desestabilizar un régimen rival que ha hecho hasta lo imposible para limitar su influencia en América Latina.

Rusia es otra historia

Rusia es un tremendo aliado militar, si no lo creen, basta con preguntarle a Bashar Al Assad en Siria, que sigue en el poder, en contra de todos los pronósticos, gracias a la intervención rusa. Pero no es un gran aliado económico, como sí lo es China. La economía rusa es considerablemente menor a la de Brasil, y según datos de las Naciones Unidas, es apenas más grande que la de Australia.

Esto, sin embargo, no ha evitado que Rusia invierta sumas multimillonarias en Venezuela. A través de su petrolera estatal Rosneft adquirieron parte importante de la distribuidora de PDVSA, Citgo, cuándo esta se vio en problemas por deudas impagas ante cortes estadounidenses. Un ejemplo más de una guerra que ya empezó.

En total, según Forbes, la inversión conocida de Rusia en Venezuela ronda los $17.000 millones de dólares.

La protección de esta inversión, y del régimen aliado en Venezuela, sí se adelanta por medio de la disuasión militar. No debe sorprender que aterrizaran aviones militares rusos en Venezuela tras un encuentro de alto nivel en Roma, en dónde los Estados Unidos no cedieron en sus pretensiones de deponer a Nicolás Maduro.

Una guerra con víctimas

Si bien ninguna de las potencias ha disparado un solo tiro en suelo venezolano, pues ni siquiera han movilizado tropas, la ‘guerra por otros medios’ que lleva ya meses, si no años, ocurriendo en suelo venezolano, también ha traído víctimas.

Las sanciones estadounidenses han asfixiado los mercados venezolanos, y aunque han estado en su mayor parte dirigidas a organismos estatales con el fin de poner presión sobre el régimen, quienes pagan el precio son los ciudadanos de Venezuela. Ante el cerco comercial escasean los bienes y suben los precios, se estimula el hambre.

Los prestamos Chinos han hecho poco por solventar la crisis, y en muchos casos, como el que fue expuesto por Reuters, involucrando a la empresa china CAMC Engineering, resultan estar mediados por sobornos y contrataciones opacas que frecuentemente se resuelven a favor de los privados o del Estado chino.

Finalmente, los aportes de Rusia parecen concentrarse en el nivel gubernamental y su respaldo militar colabora a la escalada del conflicto, a la percepción de inseguridad en la región latinoamericana y garantizan el continuo aislamiento de Venezuela.

Así ha sido la intervención en Venezuela. Quienes debaten la posibilidad de la intervención militar no están equivocados al darle importancia, es un riesgo real, algo que ha sucedido en esta y otras latitudes en repetidas ocasiones. Pero igual deben evitar la miopía, comprender que la intervención en Venezuela ya empezó, lleva ya meses y millones de víctimas.

 

LatinAmerican Post | Equipo Editorial

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