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¿Puede la guerra comercial propiciar una nueva recesión global?

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Así Trump insista en los efectos limitados de su política comercial con China, la realidad es que sus decisiones podrán tener consecuencias globales

¿Puede la guerra comercial propiciar una nueva recesión global?

“Hemos enfrentado prácticas comerciales injustas por todos estos años y, a mi juicio, las consecuencias económicas son tan pequeñas que una posible mejoría en el comercio, las exportaciones y los mercados abiertos para los Estados Unidos hacen que valga la pena continuar.”

Read in english: Can commercial war lead to a new global recession?

Estas fueron las declaraciones de Larry Kudlow, director del Consejo Económico Nacional de los Estados Unidos, ante el periódico New York Times. Las complementó afirmando que “hay que hacer lo que se tenga que hacer”, sentenciando la decisión del presidente Donald Trump para continuar la llamada guerra comercial con China, que continúa sin resolución tras 11 rondas de negociaciones.

Declaraciones como esta de Kudlow, o muchas de las realizadas por Donald Trump en las que asegura que quien está pagando el precio de la introducción de aranceles a cientos de productos es principalmente China, no contemplan las repercusiones que han llegado a tener más allá del Estado chino y el estadounidense.

Un golpe para las bolsas

En un año en que los más importantes indicadores de la bolsa estadounidense, como el Dow y el S&P 500, se estaban desempeñando bien y tendían al alza tras las dudas que trajo a la inversión el comportamiento arriesgado de la Reserva Federal de los Estados Unidos, la guerra comercial trae nuevas incertidumbres para la inversión con impacto global.

Este año las bolsas crecían porque, a pesar de las tensiones entre Estados Unidos y China, la esperanza de un acuerdo negociado entre las dos primeras potencias comerciales del mundo mantenía a los inversionistas tranquilos. Según analistas de CNN Business, por ejemplo, los inversionistas pudieron haber padecido de un exceso de confianza, porque a medida que las negociaciones se dilatan, los índices ya comienzan a tender a la baja.

Durante la semana pasada, el índice S&P 500 cayó un 2,2% y el Dow Industrial cayó un 2,1%. Esto tras la decisión de Donald Trump de introducir nuevos aranceles a $200.000 millones de dólares en mercancías chinas.

Para los inversionistas, la situación se ve peor cuándo se considera también que Trump podría abrir un nuevo frente a la guerra comercial, pues ha hablado de introducir aranceles del 20% a los automóviles provenientes de Europa.

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El impacto sobre el consumidor

La estrategia de Trump en esta guerra comercial pretende desestimular el consumo de bienes chinos que pasen por Estados Unidos, con el fin de poner presión a China para que desmonte algunas de sus prácticas consideradas desleales. Algunas de estas son la devaluación intencional de su moneda con fines comerciales y las consistentes violaciones a las leyes de propiedad intelectual.

Sin embargo, el aumento en el precio de las importaciones de China, que ya se han vuelto esenciales para muchas industrias estadounidenses, termina por aumentar los precios de muchos bienes manufacturados, así la producción final de estos suceda en suelo americano. Esto significa que son los consumidores quienes terminan por pagar parte importante de los aranceles impuestos por Trump.

Según un estudio de la universidad de Princeton, los aranceles le han costado a los consumidores estadounidenses alrededor de $4.400 millones de dólares al mes, lo que deriva en un costo de $419 dólares anuales por hogar. Según David Weinstein, economista de la Universidad de Columbia, la introducción de estos últimos aranceles, recién la semana pasada, podrá llevar a esta cifra por encima de los $800 dólares al año.

La posibilidad de una recesión

El alza generalizada de los precios desestimula el consumo y las barreras arancelarias desestimulan el comercio. Sin el comercio, las grandes industrias estadounidenses, responsables en gran medida del crecimiento de la economía mundial, enfrentarán dificultades para crecer. Un escenario en el que el desarrollo industrial y el comercio estadounidense se estanquen correspondería con una recesión global.

Donald Trump no se puede permitir que esto ocurra. Con las miras puestas en la reelección y con el buen desempeño de la economía como su principal argumento para retener la Casa Blanca, una situación así pondría en peligro su continuidad en el cargo.

Sin embargo, para analistas del New York Times, la última introducción de aranceles no basta para desencadenar en una recesión, pero si Trump fuera a expandirlos a todas las importaciones de China, la situación podría tornarse grave rápidamente.

Para Rob Martin, director ejecutivo del banco UBS, entre más dure la guerra comercial, más riesgo hay de que se desate una nueva crisis. “No hay duda alguna de que estos aranceles, de imponerse y mantenerse, incrementan la posibilidad de una recesión, te hace más vulnerable.

 

LatinAmerican Post | Pedro Bernal

Copy edited by Juan Gabriel Bocanegra

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