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Estados Unidos y Reino Unido: entre amores y odios

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El presidente Donald Trump y su familia estuvieron durante tres días en Reino Unido. Esto fue lo que dejó su visita

Estados Unidos y Reino Unido: entre amores y odios

Dos dinastías de tipos muy distintos se reunieron en la Casa de Windsor y el Palacio de Buckingham durante la pasada semana. La familia Trump llegó de visita a un país que no está pasando por su mejor momento, tras la renuncia de Theresa May, y además, la visita cae justo en medio de un polémico debate sobre el cambio climático, tema con el que el mandatario ha dado mucho de qué hablar.

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Cada vez que la Reina recibe una visita, esta viene acompañada de ceremonias, eventos y toures por la ciudad como excusa para hablar sobre temas de interés de la Nación. Estos eventos fueron, además, el último acto de Theresa May como primera ministra, pues dejó el cargo justo después, el viernes 7 de junio.

En esta ocasión, teniendo en cuenta la situación del Reino Unido con la incertidumbre del Brexit y lo que le depara en general al país en un futuro cercano, la visita podría servir como una forma de afianzar sus relaciones que, desde años atrás, incluso desde la primera guerra mundial, han sido turbulentas y llenas de altibajos. Pero que, al fin y al cabo, los deja como aliados a través de la historia, razón por la cual brindaron en el banquete Real. En cuanto a la razón de la visita para Trump, asegurar buenas relaciones con este país podría ser una forma de suavizar el terrero para una posible reelección.

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Precisamente por esto, May afirmó, según la Deutsche Welle, que esto fue una “oportunidad para fortalecer nuestra ya estrecha relación en áreas como el comercio, la inversión, la seguridad y la defensa, y para discutir cómo podemos construir sobre estos lazos en los próximos años". La afirmación podría también dar pistas de un intento por asegurar buenos términos comerciales para mostrarle a los ingleses un buen desempeño económico, para así aumentar la confianza en la salida de la Unión Europea.

Lo que dejó la visita

Críticas al alcalde de Londres, una oposición silenciada y protestas en las calles fueron algunas de las cosas que dejó la visita del presidente de Estados Unidos.

Incluso antes de que el mandatario estadounidense pisara suelo británico, ya las polémicas habían empezado. No quiso esperar, y desde su vuelo, tuiteó, sin ningún titubeo, que el alcalde de Londres era un “perdedor” y que había hecho un terrible trabajo en su labor.

Días previos a la llegada de la familia Trump, el alcalde Sadiq Khan había escrito en una columna de opinión su inconformidad con la visita del presidente estadounidense a su país, aún más, se cuestionaba la necesidad de recibirlo “con alfombra roja”. En su crítica, aseguró que Trump “no representa los valores británicos [...], representa políticas de extrema derecha”, según relata CNN.

Pero este fue solo el comienzo. Al igual que en su visita pasada, en 2018, las manifestaciones no cesaron alrededor del país. Frente al Palacio de Buckingham, cientos de ciudadanos se reunieron con carteles rechazando a Trump y su visita, y criticando su papel en la guerra nuclear, en el cambio climático, entre otros temas.

"Estamos protestando contra la visita de Estado de Trump, pero también contra la política de odio y división, la avaricia corporativa, la negación de la crisis climática, el chivo expiatorio de migrantes y refugiados, el incremento del racismo, los ataques contra los transexuales y homosexuales que estamos viendo aquí en el Reino Unido, en los Estados Unidos, en toda Europa, en Brasil, en la India y en otros lugares", afirmó para la DW Shaista Aziz, de la Coalición Stop Trump. “Una fallida primera ministra será anfitriona de un presidente fallido la próxima semana en Downing Street", dijo la organizadora.

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Teniendo en cuenta lo que CNN llamó como una intromisión del mandatario en los asuntos internos, “en el concurso del Partido Conservador para encontrar un nuevo primer ministro y en el paralizante debate en Gran Bretaña sobre el abandono de la Unión Europea”, era de esperarse que su visita causara rechazo, y no solamente en los ciudadanos comunes y corrientes, sino también en el sector político. Esto terminó por enfrentar al partido conservador con el laborista.

El hecho de que Donald Trump haya apoyado públicamente a Boris Johnson como candidato idóneo para suceder a Theresa May, despertó la furia de los laboristas. Por su parte, Jeremy Corbyn, líder de ese partido, se negó a compartir la mesa con el mandatario. Pero no fue el único, el presidente (speaker en inglés) de la Cámara de los Comunes dejó dicho desde antes de la visita que se negaba a que Trump se dirigiera a todos los diputados en una sesión, cosa que Obama sí hizo, según afirma El País.

Lo cierto es que la llamada “intromisión” de Trump, terminó de despertar un mar turbulento en la política británica, que últimamente ha estado presentando complicaciones.

 

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

Copy edited by Vanesa López Romero

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