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Manifestaciones en Hong Kong a favor de mantener su independencia política

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La última semana, los habitantes de Hong Kong se tomaron las calles para pedir que el proyecto de ley de extradición fuera anulado, pero las demandas no se acaban ahí

Manifestaciones en Hong Kong a favor de mantener su independencia política

En 1997, cuando el Gobierno británico le entregaba el dominio a La República Popular de China el control de Hong Kong, territorio que había sido colonia inglesa desde 1898 como consecuencia de las Guerras de Opio, lo único que pidió fue la permanencia del modo de vida de sus habitantes. Ya que desde hace unos 100 años esta ciudad al sudeste de China había sido gobernado por los ingleses, sus costumbres, sistema judicial y tributario, y hasta su lengua se distinguían de las de China. Esta distancia cultural aumenta aún más si se tiene en cuenta la revolución maoísta que implementó un nuevo sistema político y económico muy distinto al capitalista que manejaba Hong Kong.

Read in english: Demonstrations in Hong Kong in favor of maintaining its political independence

Como lema de que la ciudad iba a mantener una autonomía económica y legal, se firmó un acuerdo, en 1984,  conocido como “Un país, dos sistemas”, en el que China se comprometía a no inmiscuirse en asuntos hongkoneses por 50 años a partir del instante en que formara parte oficialmente de su país. Desde ese momento, han pasado 22 años, casi la mitad del tiempo estipulado, y el Gobierno central de China ha buscado aumentar su presión e influencia en la vida de la excolonia.

Una prueba de lo anterior es la ley de extradición que Gobierno de Hong Kong iba a implementar si la populación no se hubiera levantado en manifestaciones. Como explica The Guardian, “Al permitir la entrega de cualquier persona en tierra hongkonesa para que sea juzgado en China, efectivamente removería el cortafuegos entre la sistema legal común en Hong Kong y sistema legal del interior dominado por el partido [comunista]”. En ese sentido, era un mecanismo para absorber más a la ciudad dentro del sistema político caracterizado por un autoritarismo y control de la populación alto.

Como argumento a favor, la ministra jefa Carrie Lam, reconocida por su tendencia pro-Prekín, decía que la ley estaba pensada para impedir que Hong Kong se volviera un lugar de escape y refugio para los criminales, explicó France 24.  Sin embargo, como explicó la profesora Valérie Niquet a este medio, aunque haya una posición a favor de China en el gobierno, muchos están interesados en mantener el estatus especial de la ciudad, ya que “se supone que Hong Kong disfruta de una autonomía, es una zona económica especial donde las libertades son mucho más importantes que en China misma” pero que, desde la llegada de Xi Jinping al poder, se han aumentado las presiones para retomar el control de este distrito especial.

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Manifestaciones para mantener la independencia hongkonesa

La principal forma en que los habitantes de la ciudad mostraron su inconformidad fue a través de masivas manifestaciones que comenzaron el pasado 9 de junio y cuya última demostración fue el pasado domingo. Según datos de El País, dos millones de personas marcharon pidiendo, entre otras cosas, la dimisión de Lam, ya que consideran que no defiende los intereses de Hong Kong. Marcharon vestidos de negro como forma de conmemorar a un joven que había muerto después de caerse de un edificio en las manifestaciones anteriores. Esto es una gran cantidad teniendo en cuenta que la población total es de unos siete millones de habitantes, es decir, un 28 % salió a las calles. Esta ha sido la manifestación más grande desde las marchas pro-democracia en la plaza de Tiananmen en 1989.

En contraparte, la policía declaró que solamente 338,000 personas habían sido registradas. A esto se le añade que el Gobierno chino, según Euronews, declaró que estas marchas eran calificadas como “Violencia callejera” consecuencia de “Intervenciones maliciosas de gobiernos extranjeros”.

La marcha del domingo se llevó a cabo a pesar de la decisión de Lam de suspender el trámite de la ley de extradición el día anterior. Además de lo anterior, la dirigente también pidió disculpas al pueblo a través de un comunicado de prensa, en el que afirmó que “La ministra jefa reconoce que deficiencias en el trabajo del Gobierno han desatado controversias sustanciales y disputas en la sociedad, decepcionando y entristeciendo a mucha gente”, además de “aceptar sincera y humildemente todas las críticas, mejorar y servir al público”.

Sin embargo, esto no fue suficiente para los hongkoneses que pedían no solo la suspensión, sino la anulación del proyecto de ley y, en consecuencia de su malestar, la dimisión de Lam, ya que se sintieron traicionados por su Gobierno. Como declaró para El País, Annie, una banquera de 50 años que hizo parte de las manifestaciones, “Si [Lam] fuera sincera, lo retiraría completamente. Pero lo que quiere es que nos callemos la boca, nos volvamos a casa y entonces hacer lo que quiera. Pues se va a encontrar que ni nos callamos ni nos volvemos a casa”. Así, los hongkoneses no se quedan de brazos cruzados para defender la libertad de su estilo de vida, único en el sistema autoritario chino que rige el país actualmente.

 

LatinAmerican Post | Juan Gabriel Bocanegra

Copy edited by Vanesa López Romero

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