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La OPEP podrá no estar muerta, pero no es lo que era antes

Hace no mucho este cartel controlaba el mercado del petróleo a su antojo, ahora el mercado está siendo dominado por otros líderes

Policía vigila la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

La policía custodia la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), mientras que los periodistas esperan afuera antes de la reunión de los países OPEP y No OPEP en Viena, Austria, el 2 de julio de 2019.REUTERS/Lisi Niesner

LatinAmerican Post | Pedro Bernal

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Desde su fundación en 1960, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha ejercido un fuerte control sobre el mercado internacional del petróleo. Lo demostraron en 1973, cuándo las decisiones de la organización llevaron a lo que hoy se conoce como ‘la crisis del petróleo’ al prohibir la exportación de petróleo a los países que apoyaron a Israel en la guerra de Yom Kippur y aumentar el precio del barril un 400%, de $3 a $12 dólares.

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Aunque no afectaron el resultado de la guerra en Israel, el aumento tuvo efectos duraderos en la economía mundial, y cambió el panorama energético mundial al demostrar los peligros de depender del petróleo, y particularmente del petróleo árabe. Sin embargo, en la actualidad, la OPEP no podría adelantar algo así, aunque quisiera. Hoy carece del monopolio petrolero que tenía en ese entonces y se enfrenta a más resistencia.

La OPEP no está muerta aún, pues conserva control de una porción significativa de la producción mundial de crudo. Para el 201,8 entre sus miembros, sumaban el 81,5% de las reservas probadas de crudo y el 44% de la producción mundial. El problema es que estas cifras ya no dan el poder que daban antes, dejando a la organización en riesgo de caer en la irrelevancia.

Limitando su producción

Tan sólo hace cinco años, el barril de petróleo se comercializaba por encima de los $100 dólares. Ahora, la OPEP está haciendo todo lo que puede por evitar que el precio del barril caiga muy por debajo de los $60. Su estrategia desde el 2017 para lograr esto ha consistido en recortar la producción de petróleo en sus países miembros, evitando que crezca la oferta.

La medida ha tenido éxito a la hora de evitar la caída de los precios, pues hoy el barril de petróleo Brent se vende a $64,51, pero ha venido a costa de la propia relevancia de la OPEP.

Según CNBC, los recortes en la producción de petróleo desde el 2017 han resultado en que los países de la OPEP en conjunto tengan su más bajo nivel de participación en el mercado internacional del petróleo en casi tres décadas.

Cediendo control a los Estados Unidos

Su baja participación se debe también a la reciente explosión extractiva en los Estados Unidos, que ha explotado yacimientos no convencionales de ‘shale’ (o petróleo de esquisto, extraído del interior de ciertas rocas) que lo han convertido en el primer productor de petróleo a nivel mundial. La producción diaria estadounidense, de 12,1 millones de barriles al día, supera la de países como Arabia Saudita y Rusia.

Es así como la OPEP se resigna lentamente a jugar un rol secundario en el mundo del petróleo. Recortar la producción podrá ayudar a mantener los precios estables, pero no funcionará por mucho tiempo si los Estados Unidos interceden y se encargan ellos mismos de aumentar la demanda para reducir el precio.

Tienen, además, la intención de hacerlo. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya ha exigido al líder de facto de la OPEP, Arabia Saudita, que ayuden a reducir los precios del petróleo si desean ayuda continua en contra de su rival, Irán. Puesto que la OPEP confirmó que extendería los recortes de la producción hasta el 2020, los Estados Unidos podrán hacer uso del poder que les da su creciente producción para inundar el mercado y bajar el precio ellos mismos.

Además, los Estados Unidos utilizan otros mecanismos para limitar el rango de acción de la OPEP. Dos de los principales países miembros de la organización son sujeto de sanciones económicas por parte del gobierno de Trump, Venezuela e Irán.

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En estos dos países, la producción de petróleo se ha reducido más que en cualquier otro país de la organización, teniendo en cuenta incluso que todos los miembros han reducido su producción como parte del pacto para limitar la oferta. Esto demuestra que las decisiones tomadas por Estados Unidos, como lo fueron las sanciones de Donald Trump, pueden tener más efecto sobre los países OPEP que la OPEP misma.

Un mal augurio desde Irán

Para el ministro de petróleo iraní Bijan Zanganeh, la OPEP perdió su autoridad y se encuentra al borde del colapso. “La OPEP podría morir”, dijo. “Perdió su autoridad y se encuentra al borde del colapso”.

La preocupación de Zanganeh surge del nuevo liderazgo de la organización, que recae en Arabia Saudita, rival histórico de Irán, y Rusia, que solo goza de calidad de observador al interior de la OPEP.

Pero esta preocupación está justificada, pues Rusia ha ejercido creciente protagonismo en las decisiones de la organización durante los últimos meses, lo que erosiona la autoridad de la OPEP y la legitimidad de su funcionamiento al interior.

Fue Vladimir Putin, por ejemplo, el que anunció la extensión de los recortes de producción hasta el 2020. Lo hizo en el marco de la cumbre del G20 en Japón, con el príncipe de la corona saudí, Mohammed bin Salman, a sus espaldas, y sin siquiera esperar a la reunión oficial de los miembros de la OPEP en Vienna.

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