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Primeras enseñanzas para el manejo del dinero: ¿cómo lidiar con la mesada de sus hijos?

¿Qué hacer cuando tus hijos empiezan a pedirte dinero y quieres enseñarle sobre los hábitos financieros? 

Person putting coins in the hand of a girl

Una persona pone monedas en las manos de una niña / Reference image / Pexels

LatinAmerican Post | María Fernanda Barinas

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La mesada es considerada por muchos como una gran forma de enseñar a los niños sobre el dinero y los hábitos financieros. Sin embargo, a la hora de dársela surgen muchas dudas respecto a la forma correcta de hacerlo. Darle a un niño una cantidad de dinero semanal puede ayudarlo a crear hábitos responsables, o puede volverse un dolor de cabeza, dependiendo de los términos que los padres planteen. 

Read in english: Money lessons for kids: how to deal with your children's allowance?

Para que sea una herramienta útil y una experiencia enriquecedora para los niños, hay que pensar en factores como la edad del niño, la cantidad de dinero que se les da y las condiciones que deben cumpir los niños para recibirla.

Respecto a la edad, Elaine Miranda, experta en finanzas personales, le dijo a BBC mundo que lo más apropiado es “comenzar cuando aprenden a sumar y restar, es decir, a partir de los seis años". Si se hace antes, los niños no entenderán los mecanismos simples para manejar el dinero, y si se hace después, puede que se enfoquen principalmente en gastar, sin pensar en crear un hábito de manejo o ahorro.

"Muchos padres me dicen que hacen esto cuando los hijos son adolescentes y entonces descubren que se gastan todo el dinero el primer día", explica Miranda. La explicación de esto es que los jóvenes reproducen patrones de consumo. Al estar en una sociedad que todo el tiempo incita a gastar, los jóvenes pueden dejarse llevar principalmente por el impulso de comprar productos antes de interesarse por manejar bien el dinero.

Respecto a la cantidad de dinero, según el estudio "The Kids Allowance Report" de la empresa Rooster Money, el promedio de dinero que reciben los niños de mesada, entre los 4 y los 14 años en EE.UU., es de US$8.74 a la semana o US$454 al año, incluyendo tanto la mesada como los regalos en dinero que reciben en cumpleaños y fechas especiales.

Sin embargo, dependiendo de la edad, el promedio de dinero varía: los padres suelen iniciar con cantidades pequeñas de dinero, y a medida que el niño va creciendo la mesada va aumentando. De ese modo, la mesada empieza alrededor de los US$ 4 semanales y cuando el niño llega a los 14 años alcanza los US$13, un aumento en promedio de un dólar cada año.

Si bien estas cifras dependen fuertemente del contexto socioecónomico de las familias, ayudan a dimensionar la cantidad de dinero que en realidad manejan nuestros hijos.

La capacidad de crear hábitos

Cuando se trata de las condiciones, una de las principales preguntas que les surgen a los padres es si el niño debe ver la mesada como una “recompensa” por realizar determinadas tareas en la casa. Liz Frazier, autora del libro Beyond Piggy Banks and Lemonade Stands: How to Teach Young Kids about Finance, habla al respecto y plantea tres formas de manejar la mesada.

La primera es la mesada basada en tareas (Chore-based allowance), en la que el niño se gana la mesada a cambio de diferentes actividades que hace en el hogar: ayudar a lavar los platos, hacer la cama, entre otras. La ventaja de esta modalidad es que los niños adquieren responsabilidades en casa por medio de la mesada y así aprenden que el dinero lo ganan gracias a su esfuerzo.

Sin embargo, dice Frazier, este enfoque también puede tener efectos negativos, ya que, en lugar de comprometerse con las tareas del hogar, el niño puede empezar a verlas solamente como una forma de obtener dinero y creerá que siempre debe ser recompensado por tareas que debería hacer de cualquier manera.

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La segunda forma es la mesada por sí sola (Pure allowance): se le entrega al niño una cantidad de dinero semanal sin que haya una relación entre tareas y recompensa. El niño recibe la mesada e, independiente de eso, los padres le exigen que cumpla ciertas tareas en el hogar, no porque vaya a ganar dinero por hacerlas, sino porque es su responsabilidad al ser parte de la familia.

Los que están en contra de esta modalidad dicen que dar una mesada sin relacionarla con el cumplimiento de tareas puede causar que los niños crean que siempre van a tener dinero “gratis”, y que no van a entender la relación entre trabajo duro y recompensa.

Encontrar el balance

Finalmente, Frazier propone una mezcla entre las dos modalidades, en que se le entrega al niño una cantidad de dinero desligada del cumplimiento de tareas en el hogar. Al mismo tiempo, los padres le exigen que haga cierto número de tareas principales, porque es su responsabilidad al ser parte de la familia, y, aparte de esas, le dan la posibilidad de realizar otras tareas para ganar dinero extra. 

Lo importante, según la autora, es que sin importar la modalidad que escojan los padres, se le explique al niño de forma clara bajo qué condiciones va a recibir la mesada, para así evitar problemas en el futuro.

Por último, la autora da consejos para lograr que la mesada sea una herramienta útil y provechosa para los niños. Algunos son: 

Ser consistente: para que los niños puedan adquirir sentido de la responsabilidad y compromiso por medio de la mesada, es necesario que los padres la planteen como un compromiso de las dos partes.

Asesorarlos en la forma en la que guardan y gastan el dinero: es importante ayudarlos a plantearse objetivos por medio del ahorro. Por ejemplo, si quieren algún juguete, explicarles cuánto tiempo deben ahorrar para comprarlo y cuál es la mejor forma de almacenar el dinero para que el ahorro sea efectivo.

No usar la mesada como un castigo: es común que cuando un niño se porta mal le quiten algo para castigarlo. Sin embargo, si se espera que la mesada sea una herramienta útil para el desarrollo de los niños, es mejor usar otros castigos como quitarles los juguetes o el uso de aparato electrónicos.

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