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Empresarios ugandeses proponen una solución para reducir el desperdicio de alimentos

Su invención, un deshidratador térmico de baja tecnología, se puede utilizar para procesar frutas como mango, plátano y piña, así como vegetales como okra y berenjena, para evitar que se echen a perder.

Lawrence Okettayot and Morris Opiyo work on a 'sparky' food dryer at their workshop in Kampala, Uganda

Lawrence Okettayot y Morris Opiyo trabajan en el deshidratador de comida, 'chispitas', en su taller en Kampala, Uganda, 13 de mayo de 2019/ Thomson Reuters Foundation/ John Okot

Reuters | John Okot

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En su taller en un suburbio de Kampala, Lawrence Okettayot y su socio comercial, ambos de veintitantos años, taladraron agujeros y tornillos en una caja de madera verde forrada de acero diseñada para secar los alimentos de manera ecológica.

Read in english: Ugandan entrepreneurs cook up eco-friendly dryer to cut food waste

Su invención, un deshidratador térmico de baja tecnología, se puede utilizar para procesar frutas como mango, plátano y piña, así como vegetales como okra y berenjena, para evitar que se echen a perder.

Utiliza calor de briquetas hechas de papel desechado y otros materiales naturales, incluidos los desechos del jardín.

El desperdicio de alimentos es un gran desafío en África, con aproximadamente la mitad de los cultivos perdidos debido a las malas técnicas de cosecha y manipulación posterior, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Okettayot tuvo una gran idea en 2016 cuando su tío decidió dejar de cultivar por frustración, porque sus productos se desperdiciaban ya que no podía encontrar un mercado preparadp.

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Habiendo crecido en el norte de Uganda, donde una insurgencia de dos décadas por el Ejército de Resistencia del Señor (ERS), un grupo rebelde brutal, causó una escasez generalizada de alimentos, Okettayot pensó mucho en una solución.

Después de completar sus estudios en ingeniería mecánica, él y su amigo de la infancia, Morris Opiyo, se embarcaron en hacer su primer deshidratador para preservar los alimentos. Funcionó bien y fue "una buena inspiración", dijo Okettayot.

Desde entonces, la pareja ha fabricado 43 deshidratadores y los ha vendido en Uganda, Ruanda, Zimbabwe y Burkina Faso a agricultores individuales. Ahora tienen planes de enviar algunos a República Centroafricana y Mauricio.

El "deshidratador chispitas" tiene una cámara revestida de acero y aislada con una gruesa capa de madera para minimizar la pérdida de calor. Un ventilador en la parte superior permite que el aire fluya hacia la cámara de calentamiento, por lo que es necesario quemar pocas briquetas para mantenerlo caliente.

El calor se transfiere a la zona de secado donde se apilan los alimentos en rodajas en los estantes.

Un convertidor catalítico también evita que escapen gases nocivos, lo que reduce los subproductos tóxicos como el monóxido de carbono de las briquetas libres de humo y permite que el secador funcione con cero emisiones que calientenel planeta.

Se necesitan dos kilogramos (4.4 lb) de briquetas para secar 10 kg de mangos en cinco horas.

UN GOBIERNO CON ESCASO DINERO

Solo en Uganda, el 30 por ciento de los cultivos se pierden cada año después de la cosecha,  siendo las frutas y los granos los más afectados, dijo Solomon Kalema, portavoz del Ministerio de Agricultura.

El país de África Oriental tiene pocos centros de procesamiento de alimentos, pero Kalema dijo que los planes del gobierno para instalarlos a nivel regional no se habían implementado debido a los fondos limitados.

En la mayoría de los casos, los agricultores ugandeses prefieren secar al sol sus vegetales de hoja, ya que contienen poca humedad y se secan rápidamente, señaló.

Pero las frutas tardan más al aire libre, especialmente en la estación húmeda, por lo que la mayoría de los agricultores terminan dejándolas pudrirse.

"Esto afecta la calidad de los productos básicos y también las ganancias de los agricultores", dijo Kalema.

El Gobierno depende de los extensionistas para capacitar a los agricultores para mantener sus productos en buenas condiciones, pero la cantidad de agentes se reduce debido a las limitaciones financieras, agregó.

En 2010, Uganda tenía un trabajador de extensión por cada 1,000 agricultores, pero ahora cada agente debe atender a 15,000.

Samalie Namukose, nutricionista principal del Ministerio de Salud, cree que el Gobierno debería invertir en deshidratadores más baratos, como los fabricados por Okettayot, para apoyar a los agricultores locales.

"Es algo nuevo para muchos, y se necesita más publicidad al respecto", dijo a la Fundación Thomson Reuters.

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En general, los deshidratadores de alimentos, que en su mayoría funcionan con energía solar, son caros y están más allá del presupuesto de los agricultores de bajos ingresos, a pesar de que son rentables, dijo.

En el mercado ugandés, un deshidratador pequeño típico con energía solar cuesta más de 2 millones de chelines ugandeses (US$ 542), mientras que un modelo grande puede superar los 9 millones de chelines.

Pero Okettayot apunta a algo más asequible: sus pequeños deshidratadores tienen un precio de 450,000 chelines cada uno y uno grande vale el doble.

SIN CARBON

La máquina afirma ser ecológica, en parte porque no produce calor a partir de carbón, la fuente de energía más común en Uganda, ya que el 90 por ciento de la población todavía lo usa para cocinar.

El distrito de Pader en el norte de Uganda, donde se encuentra la ciudad natal de Okettayot, se ha convertido en un centro para la producción comercial de carbón, que se hace con leña ardiendo.

El combustible tiene un costo ambiental, lo que ha contribuido a la pérdida de cobertura forestal del 63% de Uganda en los últimos 25 años, según la Autoridad Forestal Nacional.

Okettayot y Opiyo esperan que sus deshidratadores puedan ayudar a proteger los bosques al ofrecer una alternativa.

Las briquetas que usan están hechas de papel usado y otros materiales, como cáscara de fruta, aserrín y tierra arcillosa. Los ingredientes se mezclan con agua y se moldean en bolas, luego se secan para hacer las briquetas.

Los deshidratadores también se calientan más lentamente que con carbón, lo que reduce el riesgo de quemar alimentos, dijo Opiyo.

HACER UNA VACA

Christine Anek, una residente de Pader, fue entrenada por Okettayot para hacer briquetas con los desechos del jardín en una sesión de divulgación.

La granjera, también enfermera, ahora vende bocadillos de frutas secas para complementar sus ingresos diarios.

Okettayot y Opiyo planean luchar contra el desperdicio de alimentos a nivel de aldea a través de un sistema para ayudar a los agricultores a comprar un deshidratador.

Los agricultores se formarán en grupos y recibirán una unidad a crédito, y la pagarán a cuotas.

Pero antes de que la pareja pueda realmente expandir su negocio, necesitan mano de obra más calificada.

"Nuestro objetivo es abrir una academia donde podamos capacitar a muchos jóvenes, pero esto requerirá tiempo y preparación" , dijo Okettayot. (US$ 1 = 3,690.0000 chelines ugandeses)

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