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El medio ambiente durante la pandemia

Plagas y efectos en el cambio climático son algunos de los hechos ambientales que han surgido mientras el mundo sigue a la deriva de la pandemia del coronavirus

Avispón asiático.

Los avisos asiáticos aparecieron en Estados Unidos durante la emergencia sanitaria por el coronavirus. / Foto: Pixabay

LatinamericanPost| Juliana Suárez

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Mientras el mundo y la atención gira alrededor de la pandemia, el medio ambiente sigue su curso y durante los breves meses del 2020 ya hemos visto desde incendios hasta inundaciones, llegando ahora a plagas de animales que jamás creeríamos.

Avispones asesinos

En medio de la crisis sanitaria que enfrenta el mundo, una oleada de avispones potencialmente peligrosos llegó como una amenaza latente en Estados Unidos. Son las avispas más grandes del mundo, el avispón asiático gigante, y gracias a su potente veneno y la agresividad con la que operan, se han llevado el título de avispas asesinas.

Las alarmas se prendieron cuando un hombre en el estado de Washington, EEUU, advirtió que sus abejas habían sido decapitadas. Fue después que se avistó la presencia de estos insectos que pueden medir hasta cinco centímetros. El primer impacto sobre su presencia sería la amenaza hacia las colmenas, pudiéndose replicar a mayor escala en el país o incluso expandirse por el continente, aunque aún no se ha comprobado su presencia en otros lugares.

El solo hecho que los avispones amenacen a las abejas afectaría al ser humano, pues gracias a éstas y otros polinizadores, se contribuye a la mejora de la biodiversidad y finalmente fertilizar las plantas, pasando de flor en flor en polen. Incluso, dada su importancia, la ONU declaró el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas, para llamar la atención de la importancia de preservarlas.

Pero el problema no para ahí. Esta especie de avispones gigantes presentan un peligro para los humanos. Gracias a su fuerte veneno, al menos 50 personas mueren al año en Japón por su picadura. De acuerdo con el Departamento de Agricultura del estado de Washington, “las picaduras de estas avispas pueden llegar a ser letales para algunos humanos, incluso si no son alérgicos a las abejas”.

Polillas gitanas

Además de los avispones ya mencionados, la presencia masiva de polillas gitanas, también en Estados Unidos, comienza a preocupar. Éstas generan un riesgo para la naturaleza ya que son depredadores de algunas plantas. Esto puede llegar a causar la muerte de amplios bosques y jardines.

De acuerdo con El Tiempo, esta especia viene de Asia y Europa pero en varias ocasiones ha causado conmoción en Estados Unidos. “Desde 1860 se expandió hasta el país norteamericano, según informaciones de prensa y, desde ese momento, generó daños millonarios en los bosques madereros del país. Ahora la alerta es por la gran población que hay”.

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Según el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las orugas pueden masticar hasta 500 tipos de plantas y árboles y acabar por completo con ellas. Además, otra implicación que preocupa de su presencia es su capacidad para reproducirse, pues pueden llegar a poner más de 100 huevos.

La capa de ozono

Desde el mes de abril, el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF por sus siglas en inglés) había informado que el hoyo más grande de la capa de ozono en el Polo Norte estaba comenzando a cerrarse. Finalmente, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó el pasado 13 de mayo que se cerró totalmente.

Contrario a lo que se pudiera creer, la OMM reiteró que esto no ocurrió gracias a la disminución de la contaminación por el confinamiento. Según Semana Sostenible, “el agujero en la capa de ozono se cerró producto del aumento de las temperaturas en la estratosfera (capa de la atmósfera ubicada entre unos 10 y 50 kilómetros de altitud), dando fin a la afluencia del aire rico en ozono desde las capas más bajas de la atmósfera”.

El gran hoyo se había producido dadas las bajas temperaturas de la estratósfera durante el invierno. Este había sido un fenómeno temporal, llegando a su máximo punto en marzo, pero los científicos no esperaban que cesara tan rápido. Sin embargo, aún no hay certeza sobre lo que provocó la apertura

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