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Incendios forestales: una amenaza creciente para los bosques del mundo

Los recientes incendios en la Amazonia, Australia y Estados Unidos, han puesto de relieve la amenaza que el fuego constituye.

Incendio forestal

Incendios amenazan los bosques del mundo. / Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Jorgue Guasp

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Read in english: Forest fires: a growing threat to the world's forests

Ejemplos de grandes incendios forestales en el mundo

“Los incendios amenazan nuevamente a la Chiquitanía, entre el Chaco y la Amazonía boliviana, y al Parque Noel Kempff Mercado, una de las principales reservas naturales bolivianas, en el oriente del país”, publicó el medio alemán Deutsche Welle el 15 de setiembre de 2020. Esta zona ya se había quemado en 2019, amenazando al bosque seco chiquitano, y en particular a la Reserva de Tucavaca. Ocho días después de esta noticia, la misma agencia DW informó que el “gobierno brasileño envía refuerzos para combatir los incendios en el Pantanal: el equipo está formado por bomberos militares, vehículos y un helicóptero, que deberán actuar por 30 días. Se unirán a las 2.500 personas que ya combaten las llamas que desde marzo castigan al mayor humedal del mundo”.

El Informe incendios forestales 2020: El planeta en llamas, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), asevera que “2019 se ha caracterizado por una actividad incendiaria excepcional en términos de severidad y emisiones. La combinación de olas de calor prolongadas, sequías acumuladas y baja humedad, unida a una vegetación muy seca y bosques sin gestión, está generando incendios mucho más rápidos y de una virulencia nunca vista. Además, los períodos de riesgo se han alargado. Este es el caso de los incendios de Australia, con tormentas de fuego de más de 1.000ºC, que acabaron con la vida de decenas de personas y de más de 1.200 millones de animales”.

El portal de noticias CNN, de Estados Unidos, difundió el 15 de setiembre de 2020 la noticia de que “Los incendios de California, que han dejado al menos 36 muertos y han arrasado más de 1,7 millones de hectáreas, están alimentados por el cambio climático, según funcionarios en California y Washington”.

¿Cómo se origina y propaga un incendio forestal?

Para que se produzca el fuego, tres elementos deben combinarse de modo suficiente: oxígeno, calor y combustible. El calor, a su vez, se transmite de tres formas distintas: radiación (transferencia a través del espacio), convección (ascenso de las masas de aire caliente), y conducción (contacto directo).

Un incendio de bosques puede iniciarse por una quema descontrolada, un fuego intencional, una fogata mal apagada, una colilla de cigarillo arrojada sobre la hojarasca seca, una pavesa encendida que se traslada, un rayo durante una tormenta eléctrica, y en ocasiones por el efecto de lupa (concentración de la luz solar) ejercido por un trozo de vidrio en un sustrato vegetal seco.

La probabilidad de propagación del fuego depende de la cantidad y continuidad del combustible (vertical -desde el suelo hasta la copa de los árboles-, y horizontal), de la humedad relativa del ambiente y del combustible, de la exposición del terreno al sol, de la naturaleza del combustible (los árboles resinosos, por ejemplo, arden con facilidad), del relieve y de las condiciones atmosféricas, entre otros factores.

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¿Cómo prevenir los incendios forestales?

Las medidas preventivas son diversas, y varían según las características regionales del clima y la vegetación. Sin embargo, existen ciertos recaudos básicos a adoptar en zonas con alto riesgo de incendio:

  • Establecer normativa sobre prevención, y realizar vigilancia (a través de torres, satélites, drones, etc.) y difusión entre la población del riesgo de incendio y de las medidas precautorias.
  • Identificar cortafuegos, naturales o construidos, que permitan acceder a zonas con alto riesgo de incendio, e interrumpan la continuidad del combustible forestal.
  • Controlar las explotaciones forestales, para evitar la acumulación de restos que puedan favorecer la propagación de un incendio. A menudo también es necesario hacer quemas controladas, para reducir el volumen de restos forestales y prevenir así grandes incendios.
  • En plantaciones para la producción de madera, es importante podar los árboles (para impedir la propagación del fuego del suelo a la copa), y extraer los ejemplares muertos o dominados.
  • Identificar sitios para el eventual aterrizaje de aviones o helicópteros hidrantes, y fuentes de suministro de agua.
  • Evitar las quemas durante la época de alto riesgo de incendio.

El incendio ya se desató: ¿qué hacer para extinguirlo?

Un incendio puede combatirse en forma directa (extinguiendo el fuego), o indirecta (controlándolo a través de cortafuegos naturales y artificiales, que evitan su dispersión).  

El plan a utilizar depende, entre otros factores, de la forma y tamaño del incendio, de la velocidad de propagación y altura de las llamas, de la topografía, del tipo y cantidad de combustible, de los recursos disponibles, de la accesibilidad al lugar, del pronóstico meteorológico, y de la disponibilidad de barreras o cortafuegos (espejos o cursos de agua, roquedales, caminos, etc.). Es imprescindible que el plan de ataque se comunique de un modo efectivo y claro, y que haya un responsable de tomar las decisiones. La prioridad es salvaguardar la vida de las personas, y sus bienes personales.

En el caso de grandes incendios en terrenos accesibles, en ocasiones se utiliza maquinaria pesada como topadoras, motoniveladoras, tractores, etc., para derribar vegetación y trazar fajas cortafuegos que detengan el avance de las llamas. En otros casos, los cortafuegos se abren a mano, con herramientas como pulaski (hacha-azada), motosierra, pala, macleod (rastrillo-azada), etc., cavando para remover la capa de suelo orgánico, hasta alcanzar el sustrato mineral. Algunas de estas herramientas permiten cortar vegetación y extraer raíces.  

Cuando los focos son pequeños, se pueden apagar lanzándoles tierra con pala, o incluso golpeando el material encendido con batefuegos (herramienta que apaga el fuego por sofocación). Para arrojar agua manualmente, es necesaria la instalación de una línea de manguera, conectada a una pileta o espejo de agua, y una bomba.

Lanzar agua es clave para reducir el oxígeno y enfriar el área. El agua se puede arrojar con lanzas y mochilas, o bien a través medios aéreos (aviones y helicópteros), que también dispersan químicos para retardar la combustión. Los medios aéreos son rápidos, permiten ver el incendio desde el aire, lanzan gran cantidad de agua sobre sitios de difícil acceso, y pueden trasladar personal para el combate del fuego. Las autobombas suelen usarse para ataque indirecto, es decir, para mojar cortafuegos y detener el avance del incendio.  

A veces, la forma de combatir el incendio es quemar por anticipado la zona hacia donde se dirige el fuego, para que éste se quede sin combustible. Las líneas de defensa, libres de vegetación, detienen el avance del fuego o sirven de apoyo para el combate directo de las llamas. Estas líneas deben tener un punto de anclaje, que permita el acceso seguro a una vía de escape.

La organización del trabajo es tan importante como el combate del fuego en sí mismo. Los combatientes deben contar con el equipo adecuado, agua y comida, y su número debe ser suficiente para efectuar relevos y evitar el agotamiento. Aunque el fuego se haya apagado, después de los incendios se montan “guardias de cenizas”, que consisten en custodiar la zona quemada para evitar que las pavesas remanentes originen un nuevo incendio.

Incendios forestales: catástrofes mundiales con consecuencias devastadoras

En los últimos años se han producido incendios en distintas regiones, tanto en países desarrollados como del tercer mundo. Estos fenómenos, que el cambio climático parece haber acentuado, pueden iniciarse por un descuido, y extenderse hasta devastar miles de hectáreas de bosque. Un fósforo alcanza para provocar un incendio; pero una decisión responsable también es suficiente para evitarlo.

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