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¿Qué es la revolucionaria aula invertida?

Estábamos acostumbrados a tener un modo de enseñanza tradicional. Sin embargo, ¿qué ocurrirá ante los cambios que plantean las nuevas tecnologías?.

Persona en una clase virtual

La cuarentena y la pandemia en general supusieron la adaptación de nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. / Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: What is the revolutionary flipped classroom?

La enseñanza en tiempos de COVID-19 está atravesando cambios. Uno de los más evidentes ha sido la educación a distancia, la cual, según menciona la web de BBVA, implica la necesidad de “reinventarse” para continuar con la currícula educativa, permitiendo que los alumnos puedan continuar con su formación.

Se trataba de una tendencia clara debido a la irrupción de las nuevas tecnologías digitales, pero que se volvió una necesidad ante la imposibilidad de cursar de forma presencial. Aunque en algún momento todos los países habilitarán las clases en los establecimientos, eso no significa que se mantengan las mismas modalidades anteriores.

Esto lo vimos con la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) de República Dominicana, la cual, según menciona el medio Hoy Digital, está implementando una metodología de enseñanza-aprendizaje disruptiva conocida como aula invertida. Veamos, entonces, en qué consiste esta forma que podría revolucionar las aulas de América Latina.

El aula invertida y la modificación de los roles del aprendizaje

La cuarentena y la pandemia en general supusieron la adaptación de nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, tanto para alumnos como para docentes. Es en este sentido que se están dando algunas capacitaciones para pensar el futuro cercano… pero también el lejano. Un ejemplo es que, según informa la web de El Liberal, existe un curso de “Aula invertida” para docentes argentinos de todos los niveles y modalidades.

La necesidad de repensar el espacio áulico implica conocer qué es lo que está ocurriendo con el conocimiento actual por parte de los alumnos de todas las edades. La web de Observatorio de Innovación Educativa de México explica que, según el experto en educación Ken Bauer, se necesita “dejar de pensar que los alumnos harán trampa”, confiando en el deseo que tienen por aprender.

Los cambios en la forma del aprendizaje no se están dando únicamente en esta época del coronavirus, sino que justamente ahora se revela la necesidad de “modificar el sistema”, debido a la aparición de Internet. Algo de esto lo podemos ver en un artículo de La Voz de Galicia, que determinaba que “el papel de la escuela ha cambiado”, en el sentido en que perdió su monopolio como transmisor de la cultura y de la información.  

Es decir, gran parte del contenido de la carrera -por no decir todo- está, de una u otra forma, colgado en Internet. Los profesores, que anteriormente eran las únicas personas que podían transmitir los conocimientos, hoy “compiten” con artículos en la web, vídeos de YouTube e incluso explicaciones de otros profesionales que están al alcance de cualquiera.

Ante esta situación, cabe preguntarnos… ¿cuáles son las decisiones que deberán tomar las instituciones educativas para mejorar la capacidad de aprendizaje? Pues bien, si casi todo el contenido está disponible “en línea” y estando en una época donde gran parte de la educación es virtual, parece hasta ilógico que se quiera mantener el mismo sistema de “aprendizaje de memoria”.

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O sea, no parece servir demasiado el hecho de memorizar conceptos que, en realidad, están al alcance de una simple búsqueda en Internet. Algo de esto quiere modificar el nuevo sistema de “aula invertida”. La web de BBC hace énfasis en la necesidad de “mantener a los niños motivados por Internet”, debido a que la situación cambió drásticamente.

Es decir, ahora los estudiantes aprenden el material de forma personal primero, gracias a las tecnologías, por lo que el papel del docente y del aula en sí misma, sea virtual o no, parece estar reinventándose. Es en este sentido donde el concepto de aula invertida puede mejorar el contexto, ya que la web especializada de Docentes al Día menciona que es “una estrategia ideal para el modelo híbrido o semipresencial”, aplicado durante esta pandemia.

El medio ABC destaca que la metodología del aula invertida consiste en ofrecer vídeos con contenidos teóricos que los alumnos deben ver de forma personal en las casas. Es decir, se omite la explicación teórica dentro del aula, ya sea de forma virtual o personal, para que el espacio en conjunto signifique una forma de aprendizaje práctico en conjunto.

Desde Informa Valencia añaden que la participación de los alumnos “es protagonista”, ya que el aula aparecería como un complemento donde se desarrollan contenidos prácticos con los que se aplica la teoría vista anteriormente. Es decir, si el material teórico puede encontrarse o suministrarse fácilmente, ya no es indispensable la explicación del docente (salvo para acompañar dudas), sino que este debe acompañar a que los demás interpreten de forma práctica todo lo visto.

Esto implica, según informa Diario Sur, que los profesores se “adapten” a las nuevas formas de aprender de los alumnos. Es decir, preparar contenidos multimedia de fácil acceso y rápida explicación, donde se vean las temáticas teóricas más importantes. El enfoque pedagógico está puesto en que sean los propios alumnos los que sepan qué hacer con esa información que aprendieron.

Por lo tanto, parece no tener sentido continuar con evaluaciones de conceptos de memoria que no impliquen una parte práctica. La formación parece apuntar más a la resolución de problemas que se relacionen mucho más con el ámbito laboral que con el conocimiento de una teoría que está al alcance de nuestras manos en cualquier momento gracias a la llegada de Internet.

Por ende, este modelo podría cobrar especial importancia en América Latina, logrando que, según informa DW, pueda acabar con las “clases magistrales y aburridas”, gracias a elementos multimediales con enfoques y metas específicas. Así, los estudiantes tendrán la posibilidad de adaptarse rápidamente a las exigencias del mercado laboral, mejorando el índice de graduados y bajando la tasa de deserción.