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¿Qué pasó con Evo Morales en Bolivia luego de las elecciones?

La victoria de Luis Arce en las urnas bolivianas podría implicar un regreso de la popularidad de Evo Morales.

El ex presidente boliviano Evo Morales.

La figura de Evo Morales es eje de debate dentro del país y la política latinoamericana. / Foto: DPA / Jair Cabrera Torres

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Luis Arce fue el ganador de las elecciones en Bolivia el mes pasado. El exministro de su presidencia logró el triunfo en primera vuelta, consiguiéndolo a través del partido del Movimiento al Socialismo. Sin embargo, hay cierto escepticismo con respecto a su figura. Por ejemplo, desde la BBC el actual ganador de los comicios destacó que si Evo Morales quiere ayudarlos será bienvenido, pero eso no significa que formará parte del gobierno.

Incluso, desde El País hacen énfasis en el regreso del exmandatario al país para tener un “baño de popularidad”, luego de su exilio. Se trata de una figura que, si bien parece tener un apoyo multitudinario, también es controversial en función de algunas decisiones, especialmente con la posibilidad de extender su posición de forma alargada.

Si bien, según comenta La Nación, el propio Evo Morales adelantó que no formará parte del nuevo gobierno (pese a que le da su apoyo), su propia figura es eje de debate dentro del país y la política latinoamericana. Veamos, entonces, qué implicó el triunfo de Luis Arce y cómo está la popularidad de Evo Morales en Bolivia.

 

El rol de Evo Morales en Bolivia

El cambio de gobierno boliviano supone, al mismo tiempo, algunas posiciones controversiales con respecto a la política. Por ejemplo, desde Clarín indican que el regreso de Evo Morales a Bolivia no es una “prioridad para su partido”, debido a que el MAS pretende mostrar una cierta distancia con algunas cuestiones relacionadas con el exmandatario.

Esto se debe, en primer lugar, a que se supone que el MAS intentará mantener lo bueno hecho durante el gobierno de Evo Morales, aunque alejándose de la personalidad del expresidente. Es decir, tratar de continuar con lineamientos económicos y sociales generales, tal y como ocurría anteriormente, aunque sin que su figura sea el centro de la escena.  

Por ejemplo, la CNN había mencionado que se abrió un proceso penal contra Evo Morales por fraude electoral en las últimas elecciones presidenciales, donde había resultado electo. Es decir, el Ministerio Público de Bolivia había comunicado la investigación sobre los comicios del 20 de octubre del 2019, que estuvieron envueltos en polémicas.

Esto derivó en la posterior renuncia del mandatario, que acabó siendo reemplazado por Jeanine Áñez, un gobierno al que Evo Morales calificó como un “golpe de Estado”. No obstante, desde la perspectiva de The New York Times, el examen de los datos de la elección boliviano pareció ser defectuoso, motivo por el cual, las acusaciones de fraude, que acabaron por derrocar al presidente, no serían ciertas.

Lo que sucede es que el problema tiene incluso raíces más profundas. A pesar de su victoria, desde Perfil mencionan que se había realizado un referéndum para averiguar si los bolivianos estaban dispuestos a que Evo Morales tuviera un cuarto mandato. En la encuesta que se realizó en febrero de 2016, un 51,3% votó que no se debería modificar el artículo 168 de la Constitución para su postulación.

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La cuestión radicó, entonces, en que el expresidente desobedeció el clamor popular y el Tribunal Electoral lo habilitó a postularse para permanecer en el cargo hasta el 2025, según El Observador de Uruguay. De ahí a que, cuando resultó ganador en los comicios, las sospechas de fraude se hayan alertado. Quizás por un malentendido: posiblemente, los que votaron que “no” preferían un cambio de candidato y evitar la perpetuación, aunque puede que apoyasen al MAS.

Es decir, el hecho de intentar presentarse a un cuarto mandato presidencial estuvo envuelto en polémicas, ya que la Constitución permite solo uno. Su primer mandato, del 2006-2009, pareció “no contar”, porque se dio bajo otro régimen constitucional. Tuvo su primer mandato entre 2009 y 2014, fecha en la que triunfó en su “primera reelección”. Por eso, pensó en un referéndum para ver qué opinaban con respecto a una segunda, que finalmente desoyó.

Por lo tanto, existen distintas visiones con respecto a su futuro en la política. Desde DW creen que se trató del “fin de un ícono político”, debido a que, durante mucho tiempo, Bolivia fue considerada como un lugar de estabilidad en América Latina. No obstante, estos escándalos provocaron un futuro incierto en este territorio.

Para Nueva Sociedad, Evo Morales sigue siendo popular para construir un nuevo orden, aunque habrá que ver cómo funciona el mandato de Luis Arce. Del mismo modo, si bien mantendría un rol oficialista, el hecho de permanecer por fuera del gobierno podría indicar una posible postulación en un futuro.