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¿Se aproxima la paz en Oriente Medio?

Con la normalización de relaciones entre Israel y algunos países árabes, ¿es posible que Trump y Netanyahu estén construyendo paz en Medio Oriente?.

Benjamín Netanyahu y Donald Trump

Israel goza de un momento sin precedentes en tanto a relaciones exteriores con sus vecinos árabes y abre la posibilidad a mejorar las relaciones con Estados Unidos. / Foto: Flickr-La Casa Blanca

Latin American Post | Jorge Iván Parada

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Hace unas semanas en Al Mughayir, al norte de la capital administrativa de Palestina -Ramala-, un joven de 13 años fue asesinado con tiros en su abdomen durante enfrentamientos con el ejército israelí. Ali Ayman Abu Alaya, como se llamaba el chico, fue llevado a un hospital, donde finalmente falleció. Las fuerzas armadas israelíes, niegan que hayan utilizado munición letal durante los choques.

La muerte de Ali no es un accidente aislado, durante años, cientos de palestinos han sido heridos o asesinados en choques entre estos y el ejército de Israel, sobre todo en el contexto de protestas contra el establecimiento de colonias judías en territorio palestino ocupado. Según Deutsche Welle, el alboroto en Al Mughayir se trató de una manifestación de oposición a esta práctica del estado de Israel. 

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No obstante, Israel goza de un momento sin precedentes en tanto a relaciones exteriores con sus vecinos árabes. Recientemente, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos han alcanzado históricos acuerdos con el país, que ha permitido la normalización de sus relaciones bilaterales. 

Tanto Bahréin como Emiratos Árabes firmaron los “Acuerdos de Abraham”, mediados por Estados Unidos, que crean vínculos comerciales y diplomáticos con Israel, a cambio que este no anexione algunos territorios palestinos. Por su parte, Marruecos también establecerá relaciones con este país a cambio que Estados Unidos reconozca la reclamación marroquí sobre el Sahara Occidental. 

¿Significa esto un acercamiento a la tan anhelada paz en el Medio Oriente? Ana María Córdoba, profesora e investigadora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Sabana de Colombia, opina que este no es el caso. “La paz no está necesariamente con los países vecinos, sino a nivel interno”, dice la profesora sobre la situación en Israel y Palestina.

“Mientras existan Hamas, Hezbollah y los grupos fundamentalistas, es muy difícil que pueda haber paz en Medio Oriente”, explica Córdoba, quien investiga activamente los pormenores del conflicto en esta zona. 

Adicional a esto, el hecho que estos avances diplomáticos entre Israel y sus vecinos árabes tengan como consecuencia el debilitamiento de la causa palestina significa un paso más lejos de una estabilidad política en la región. Según la BBC, el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh, califica estos acuerdo como un signo de “la fractura árabe”. Que haya menos apoyo internacional podría significar un recrudecimiento de acciones por parte de grupos como Hamas o Hezbollah. 

Sin embargo, a pesar de que haya una normalización de las relaciones israelíes con sus vecinos, esto no significa que la imagen de Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, se esté rehabilitando. Esto, sumado a la creciente polarización entre los israelíes sobre la políticas coloniales de su gobierno, muestran que el camino no es fácil para que la agenda conservadora de Netanyahu se establezca en la región.

“La imagen de Netanyahu está caída a nivel internacional, porque lleva a cuestas el crecimiento de asentamientos judíos en los territorios ocupados, el cierre del muro y la situación en Gaza. Aunque firme acuerdos de paz, sigue teniendo muchas dificultades a nivel internacional”, explica Córdoba. 

Pero, ¿no merecen estos esfuerzos de paz de Israel e incluso del gobierno de Donald Trump un reconocimiento por contribuir a la disminución del conflicto de la región? En teoría, podría nominarse al Nobel de Paz tanto al presidente saliente de Estados Unidos como al primer ministro israelí, aunque la profesora Córdoba no cree que este sea el caso. “Trump está muy mal parado en la comunidad internacional y para [ganarse un Nobel de paz] se necesita mucho lobby político”.