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El milagro israelí en la vacunación contra el Covid

El país mediterráneo ya ha logrado vacunar más del 20% de su población.

Persona aplicando una vacuna a otra

Israel es el país con el mayor porcentaje de vacunados contra COVID-19 en el mundo. / Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Israel ha sido noticia estas últimas semanas por ser el país con el mayor porcentaje de vacunados contra COVID-19 en el mundo. Este pequeño país, que ha sobrevivido a varias guerras contra sus vecinos, que mantiene siempre en alerta roja ante ataques y que es criticado por su política contra la minoría árabe y su ocupación en Palestina, es ejemplo en vacunación para el resto del mundo.

De los cerca de 9 millones de habitantes del país, 2.4 millones ya han recibido la primera dosis, lo que es cerca del 28% de vacunados. Esta es una tasa seis veces mayor a la de Estados Unidos, pero con recursos mucho menores. Según el diario The Atlantic, se estima que para finales de marzo la mayoría de la población israelí ya esté vacunada. Incluso, el país euroasiático ya ha iniciado este fin de semana pasado la inmunización de la población joven.

Pero estos resultados se dan, en gran medida, por el reconocido sistema de salud con el que cuentan. El Sistema de Salud israelí fue considerado el mejor del mundo, en términos de eficiencia, en el 2013; un años después ocuparía el séptimo lugar y en 2015, la revista Bloomblerg, lo catalogó como el 6 país más sano y el 8 en expectativa de vida.

Israel cuenta con un sistema de salud universal desde 1995 que cubre a todos los ciudadanos residentes en el país. Los servicios están a cargo de organizaciones sin ánimo de lucro conocidas como Kaput Holim (fondos de enfermedad). Todo esto, con un gasto (60%) menor en porcentaje que al promedio de los países de la OCDE (72%).

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Es precisamente esa confianza que le tiene los israelíes a sus sistema de salud, una confianza mucho  mayor a la que le pueda tener a sus líderes políticos. Pero incluso, el primer ministro Benjamin Netanyahu, quién competirá por su reelección recién en marzo, ha utilizado la vacuna como su caballo de batalla. Fue el primero en vacunarse y mandarle un mensaje de seguridad a su población.

Netanyahu también se encargó personalmente de negociar las vacunas de Pfizer con el mismo CEO de la empresa, quién es descendiente de griegos y judíos (tal vez una ventaja a la hora de recibir vacunas para el único país judío en el mundo). Es por esto que el Gobierno israelí reveló que Pfizer le prometió 6 millones de dosis (para 3 millones de personas).

Incluso, se sospecha que la rápida llegada de vacunas a Israel también viene asociada un mayor precio que se pagó por las dosis. De acuerdo con medios locales, el Gobierno israelí pagó un promedio de $47 dólares por las dosis de Moderna y Pfizer, un precio mayor al anunciado por las farmacéuticas y esto estaría relacionado con la petición de recibir las vacunas en menor tiempo.

Un rápido inicio y un lento final

A pesar de la rapidez en la vacunación de la población en Israel, se teme que las comunidades de árabes y judíos ortodoxos sean las de mayor lentitud en vacunar. La dificultad puede ser por varios motivos, pero destaca la poca confianza que le tienen estas minorías al Gobierno nacional y a la mala comunicación o falta de información que pueden surgir dentro de estas poblaciones.

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