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Claves del escándalo de la “vacunación VIP” que sacudió a la Argentina

La renuncia del ministro de Salud de Argentina, Ginés González García, esconde los negocios de los amigos del poder y podría salpicar a América Latina.

Personal de salud manipulando una vacuna

Los actos de corrupción agravan la crisis sanitaria y social que se está viviendo en torno al COVID-19. Foto: Freepik

Ariel Cipolla

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Read in english: Keys to the "VIP vaccination" scandal that shook Argentina

A veces, las crisis sanitarias pueden derivar en crisis políticas. Esto es lo que está sucediendo en Argentina, donde un escándalo importante derivó en la renuncia del actual ministro de salud, Ginés González García, quien fue el encargado de actuar durante toda la pandemia, luego de asumir en el cargo tras disposición del presidente, Alberto Fernández.

A través de un comunicado en Twitter, Ginés admitió que presentó su renuncia al cargo de ministro de Salud, luego del pedido realizado por la máxima entidad del país. Allí expresó su “gratitud a la inmensa mayoría del Pueblo argentino”, a la vez en la que destacó los logros sanitarios que se lograron durante su gestión, que debió cargar con la pandemia del COVID-19.

Lo cierto es que, pese a existir muchas críticas por su gestión del coronavirus en la Argentina, la gota que desbordó el vaso fue un escándalo de vacunación VIP que pone en duda la credibilidad de todas las acciones políticas tomadas hasta el momento, especialmente en un contexto sanitario tan delicado como este.

El escándalo de vacunación VIP en la Argentina

Según reveló el medio Tiempo Argentino, todo comenzó cuando el periodista Horacio Verbitsky contó, en un programa radial conocido como Habrá consecuencias, que se transmite en El Destape Radio y del cual es columnista habitual, que había recibido la vacuna por recomendación de su “amigo” Ginés.

El periodista, de 79 años, había mencionado anteriormente que prefería esperar antes de recibir la vacuna, pues quería conocer los posibles efectos adversos de la Sputnik-V. Sin embargo, mencionó que ahora decidió hacerlo. Lo realmente revelador no fue el cambio de postura, sino la forma en la que Verbitsky logró acceder a la vacuna.

Desde hace unos días circulaba la versión de que en el despacho de Ginés había una sala que funcionaba como un “vacunatorio VIP”, al cual acceden personas famosas o que tienen llegada directa con el ministro. Por eso, Verbitsky reveló, sin ningún tapujo, que quiso averiguar dónde podía vacunarse y decidió llamar a su “amigo” Ginés González García, que conocía desde antes, el cual le recomendó asistir al Hospital Posadas.

No obstante, cuando estaba por ir, recibió un mensaje del secretario de Ginés, que le dijo que iba a llegar un equipo de vacunadores del Posadas al Ministerio para ofrecerle la vacuna. Justamente, el propio exministro de Salud, en su comunicado, mencionó que fue un “error” de su secretaria, pero no de él. Si bien admitió las responsabilidades, no se hizo cargo de la gestión de la vacuna a su amigo, sino que esgrimió que fue un “error irresponsable”.

Toda esta situación generó un escándalo, pues rápidamente todos los medios de comunicación, periodistas, famosos y personas expresaron su disgusto en las redes sociales. Es decir, comenzó a entenderse un sistema en el cual las personas con acceso al Poder pueden acceder más fácilmente a una vacuna, en comparación con aquellos que no tienen esas herramientas.

Luego de conocerse estos datos, esto hace resonar las alarmas en otros países latinoamericanos. Por ejemplo, en Chile casi 40.000 personas recibieron vacunas sin ser de los grupos prioritarios. Lo mismo sucedió en Perú, donde medios locales revelaron que unas 487 personas, entre ellos familiares del presidente Martín Vizcarra y otros ministros, habrían recibido dosis en secreto.  

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Este sistema de corrupción genera que personas que no están en “situación de riesgo” puedan acceder a una dosis de vacuna. Entonces, para evitar la pérdida de credibilidad, Alberto Fernández decidió, rápidamente, pedirle su renuncia, a pesar de haber defendido con criterio su gestión sanitaria.

Este escándalo golpea el discurso político generado por la propia presidencia y el ministerio, en el cual las personas serían vacunadas con un criterio de “justicia social”, donde primero accederían a obtener las dosis aquellas personas más propensas al virus.

La Nación destaca que hay otras figuras involucradas en el asunto, como el senador Jorge Taiana, el diputado Eduardo Valdés o el sindicalista Hugo Moyano, todas personas de carácter político que se encuentran relacionadas con el oficialismo de turno y que ponen en duda el criterio con el que se administran las dosis de la vacuna en la Argentina.

Hasta el momento, la web oficial de la Argentina había reconocido que se distribuyeron más de 1 millón de dosis de vacunas en el país. Incluso, el ahora exministro de Salud y protagonista de este escándalo, Ginés González García, había prometido que para agosto de este año “se vacunaría a todos los argentinos”, algo difícil de prever, teniendo en cuenta los números actuales.

Este escándalo de vacunas VIP hace que también se evalúen errores de la gestión sanitaria de la Argentina, que superó los 2 millones de casos y las 51.000 muertes, siendo uno de los países más graves en la región. Sin embargo, también podría significar un mejor análisis de la gestión de los recursos de América Latina, entendiendo que los actos de corrupción agravan la crisis sanitaria y social que se está viviendo.