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¿Podríamos vivir una revolución tecnológica en la medicina por la pandemia?

El COVID-19 y el avance de la ciencia genera cambios que hace unos años podrían haber sido impensados en el terreno de la medicina.

Médico escribiendo y usando un computador

La medicina estaría evolucionando muchísimo a través de una especie de revolución tecnológica. Foto: Freepik

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: Could we live a technological revolution in medicine due to the pandemic?

La pandemia obligó a que la medicina evolucione a pasos agigantados. Lo pudimos ver con la carrera por conseguir una vacuna, algo realmente histórico por los tiempos que se manejaron para la producción. Sin embargo, también hay otros aspectos donde el área médica podría valerse de la tecnología para ver un crecimiento impensado de nuevas funciones.

De acuerdo con Deloitte, durante este 2021 crecerán un 5% las consultas virtuales en los centros de salud, con el objetivo de disminuir los contagios que produce el coronavirus. Es decir, una situación impensada años atrás, donde la posibilidad de que un médico atienda a través de una pantalla hubiese sonado como algo de ciencia ficción.  

Otro de los aspectos revolucionarios sería sobre las propias aplicaciones móviles, donde las temáticas de salud alcanzarían un valor de 211 millones de euros en 6 años, lo cual implica un aumento del 33% respecto del actual. Es decir, una tendencia que indicaría que la medicina estaría evolucionando muchísimo a través de una especie de revolución tecnológica. Conozcámosla.

La revolución tecnológica en la medicina

Si bien la telemedicina no es algo nuevo, la aplicación de esta tecnología había sido progresiva, algo que cambió con la llegada del COVID-19. Otro informe de Predicciones en Tecnología, Medios y Telecomunicaciones del 2021 a cargo de Deloitte señala que para el 2021 habrá unas 400 millones de consultas al médico a través del video. Es decir, la medicina online supondrá una nueva realidad para las personas.  

Lo mismo ocurrirá con la tecnología inmersiva que permitirá una mejor experiencia para los doctores y pacientes. En particular, se hace referencia a los visores portátil de realidad virtual, aumentada y mixta, que crecerán en un 100% en el 2021 respecto de los niveles del 2021, con los objetivos de ser usados de forma educativa y comercial.

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Otro aspecto interesante es el que señala un estudio de Forrester Research, que indica que las visitas de urgencia cayeron en un 42% al inicio de la pandemia. Lo mismo ocurrió con las visitas a ambulatorios, que bajaron en un 35%, mientras que la atención hospitalaria también decreció en un 22%, siendo números que explican el interés por las consultas online.

Las visitas físicas vinieron de la mano con los “testeos” lanzados por los propios estados. Es decir, gobiernos y empresas privadas implementaron distintos sistemas de testeo para rastrear contagios o para indicar las presencias de síntomas. Por eso, el sector sanitario ofreció, al principio de forma rudimentaria, distintas soluciones: videollamadas, conversaciones por WhatsApp e incluso apps para monitorizar algunas enfermedades.

Sin ir más lejos, el futuro podría estar marcado por esa tendencia. Más específicamente, desde Business Insider comentan que hay inteligencia artificial que puede diagnosticar a un paciente sin necesidad de desplazarse a un centro de salud. A través del aprendizaje automático, pueden revelar algunos datos de los pacientes, con relojes y pulseras inteligentes que monitorizan las actividades.

Esto se consigue a través de la visibilización pública. Por ejemplo, Iker Casillas, el histórico portero y capitán del Real Madrid y la Selección de Fútbol de España, decidió apostar por Idoven, una startup del país especializada en ese ámbito, que busca mejorar la atención sanitaria para determinadas patologías, como puede suceder con los infartos.

Otro aspecto que supondría una revolución tecnológica para la medicina es, como no podría ser de otra manera, los robots. A pesar de que todavía no esté consolidado, hablamos de una tendencia que está en constante crecimiento. Desde Credence Research mencionan que este mercado superará los 16 billones de euros para el año 2023, debido al interés actual que va en aumento.

Este hecho implicaría que se reduciría la tasa de mortalidad producidas en las cirugías, pues, según datos del Instituto Nacional de Investigación de la Salud de Reino Unido, unas 4,2 millones de personas del planeta pierden la vida año a año luego de una intervención quirúrgica. Por eso, los robots podrían servir para usar una visión 3D o instrumentos mucho más precisos que la habilidad humana.

Entonces, estamos viendo las bases de lo que podría ser la medicina del futuro. Acelerado por la pandemia, esta tendencia de tecnologizar todavía más las funciones médicas implicaría mejoras para los pacientes, pero también facilidades sobre los profesionales, que podrían delegar funciones a los robots o cambiar su forma de trabajo hacia un estilo virtual.