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¿Por qué el impacto económico de la pandemia es tan grave en América Latina?

Las cifras económicas de la región son realmente aterradoras, incluso en comparación con otras partes del mundo. Veamos por qué.

Persona en frente de tiendas cerradas

La pandemia en Latinoamérica acentuó los problemas sociales y de mercado. Foto: Unsplash

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: Why is the economic impact of the pandemic so serious in Latin America?

En términos económicos, Latinoamérica es una de las regiones que han sido mas golpeadas por el COVID-19. Antes de la emergencia sanitaria, las economías de la región ya lucían debilitadas, pero la crisis surgida por la pandemia acentuó los problemas sociales y de mercado.

Cabe destacar que no todos los países están en la misma situación. Algunas naciones, como Perú, Argentina, Ecuador, México, Colombia o Venezuela son las que tuvieron peores índices. En cambio, otras, como Brasil, Paraguay o Uruguay, tuvieron golpes a sus economías, aunque no fueron demasiado graves.

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Recientemente, la CEPAL reveló que América Latina fue la región en desarrollo más afectada en el mundo por la pandemia. Según la agencia dependiente de la ONU, la región se contrajo un 7,7%, perdió casi 3 millones de empresas y registró cerca del 28% de las muertes de Covid-19 en 2020. Ya el año pasado, la organización había advertido el cierre de unas 2,7 millones de empresas en toda la región, una cifra que equivale al 19% de todas las compañías latinoamericanas. Sin embargo, las pequeñas empresas no corren mejor suerte, sino todo lo contrario: esa cifra se extiende hasta el 21%, lo cual hace todavía más difícil el crecimiento productivo impulsado por el pequeño capital.

Otro problema indudable, tal y como revela este informe, es el de la pobreza. Hacemos referencia a un retroceso de 12 años en todo el territorio latinoamericano, pues llegó al 33,7% de personas en condiciones precarias, el nivel más alto de esta época. Veamos más detalles sobre números que explican por qué América Latina está en un delicado estado económico.

Los problemas económicos de América Latina por el COVID-19

En un primer momento, las cuarentenas implementadas en los países latinoamericanos provocaron, como no podía ser de otra manera, retracciones en la economía. En su mayoría, el sector del transporte, la cultura y el turismo fueron los más afectados, pues suelen ser aquellos que menos capacidad de adaptación tuvieron para esta situación sanitaria.

En términos estadísticos, representan un total del 25% del PBI, aproximadamente. En cambio, otras actividades que no sufrieron demasiado, como la pesca/agricultura/ganadería, la producción de alimentos o de insumos médicos, solamente llegan a un 14,1% del PBI. Es decir, América Latina tuvo que enfrentar a que gran parte de sus ingresos de sus áreas clave se vieran limitados por las restricciones del COVID-19.

#ULTIMAHORA La pandemia eleva la pobreza en América Latina a los niveles más altos en 12 años (Cepal) #AFP pic.twitter.com/hhlocY9MjC

— Agence France-Presse (@AFPespanol) March 4, 2021

Si bien el teletrabajo permitió que muchos empleados puedan mantener sus posiciones, lo cierto es que no todas las empresas pudieron adaptarse. Ni siquiera todas pudieron sobrevivir, lo cual implicó, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una pérdida de unos 34 millones de puestos laborales en la región, demostrando la fragilidad a la que están expuestos los trabajadores.

Otro problema estructural, que aumentó con la llegada de la pandemia, fue la informalidad. En América Latina hay un alto porcentaje de trabajadores “en negro”. En la actualidad, existen unos 140 millones de personas trabajando fuera de los registros, lo cual abarca a casi la mitad de los trabajadores. Sin embargo, ahora mismo no es visto como un problema, sino como algo que se debería "agradecer", pues no todos tienen la "suerte" de contar con un trabajo en plena pandemia. 

Por eso, para evitar catástrofes económicas aún más grandes, los gobiernos han tenido que recurrir a los gastos del sector público. Los instrumentos de ayuda, como el Bono COVID-19 en Chile, el Ingreso Solidario de Colombia, el Bono de Emergencia de Brasil o el Ingreso Familiar de Emergencia en Argentina, permitieron una relativa estabilidad para aquellas familias que no habían podido retomar sus actividades, aunque con un alto costo de cara al futuro.

Hablamos de un déficit público y una deuda pública que aumentaron exponencialmente, aumentando los problemas de cara al largo plazo de varios países, como ocurre con Argentina, que posee una enorme deuda con el FMI. Además, la situación de la producción no es alentadora: las exportaciones y las importaciones cayeron en un 10 y un 13%, respectivamente. Lo mismo sucede con las aclamadas inversiones extranjeras, que bajaron en un 50%, según la UNCTAD, especialmente en territorios argentinos, chilenos, colombianos y peruanos.

Todo esto deriva en una sola cosa: más pobreza. En el 2001 la pobreza había incidido directamente en el 45% de la región, pero para el 2019 esa cifra había bajado al 30,3%. Sin embargo, la llegada de la pandemia solamente acentúa problemas estructurales que no pudieron solucionarse, haciendo que todos los avances en materia de producción decaigan y afecten a los trabajadores latinoamericanos.