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La diplomacia de las vacunas

Ante la escasez mundial de vacunas y el poder que tienen los países productores de estas, se ha creado una extorsión para la consecución de dosis

Presidente de China, Xi Jinping

El presidente de China, Xi Jinping, no ha perdido tiempo es mover su maquinaria diplomática que pueda rodear la vacuna. Foto: Reuters

LatinAmerican Post | Vanesa López Romero

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Los Gobiernos de todos los países del mundo están desesperados por buscar dosis de vacunas contra la COVID-19 y poder inmunizar a la mayoría de su población, y así, reactivar la economía. Esto ha llevado a una escasez global y esto crea que los poseedores de las vacunas negocien con la sartén por el mango.

Precisamente, una de las vacunas que mayor producción ha tenido y con la cuál varios países latinoamericanos han debido conformarse es la vacuna china Coronavac, producida por el laboratorio chino Sinovac Biotech. Esta vacuna, a pesar de tener solo un 50% de eficacia para prevenir casos leves, tiene el 100% de respuesta ante casos mortales y 80% de casos moderados de la primera cepa.

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A pesar de ser de producción de Coronavac y por lo tanto ser privada, el control del Gobierno chino es tal, que los acuerdos se hacen a la par con miembros de la administración de Xi Jinping. Hasta el momento, Sinovac puede producir cerca de 300 millones de dosis al año, y espera duplicar su producción con distintas inversiones de nuevas plantas tanto en China, como en otras partes del mundo, por ejemplo Brasil.

Con este poder que le otorgan las vacunas a China, el presidente Xi Jinping no ha perdido tiempo es mover su maquinaria diplomática que pueda rodear la vacuna. Esto no solo logra mejorando la imagen de China que se vio tan afectada luego del surgimiento del virus en Wuhan. Ahora las aspiraciones son mayores. Lo que podría ser un nuevo capítulo de la diplomacia de las mascarillas.

No  es en vano que en mayo pasado el mismo presidente Xi haya manifestado que las vacunas chinas en contra del coronavirus serán un "bien público global". Esto le ha valido de argumento para ser el principal negociador de las vacunas que China manda, ya sea de forma de donación (una pequeña parte) o en venta a países como Turquía y Brasil, entre otros.

A nivel regional, China garantiza su dominio local al haber firmado grandes acuerdos comerciales con países asiáticos que se encuentran dentro del círculo de influencia chino: Singapur, Malasia y Filipinas.

La diplomacia de la vacuna

Hay dos formas en que China está consiguiendo mejorar su imagen. Una implícita y otra explícita. Con la producción de la vacuna y su gran porcentaje en ventas posicionan a China como el líder tecnológico e industrial que siempre han querido ser. Pero también se ha visto cambios de discursos de países, luego de conseguir dosis de vacunas chinas.

El ejemplo más claro es Colombia. El país, un muy cercano aliado de Estados Unidos y con un gobierno proamericano, ha mantenido unas relaciones formales, pero distantes (diplomáticamente) con China. A pesar de que los orientales son los 2 mayores socios económicos del país, los gobiernos no suelen coincidir en política internacional. Tanto así, que el gobierno colombiano solo negoció vacunas rusas o chinas hasta el último momento.

Pues tan pronto China confirmó el envío de millones de dosis de Coronavac a Colombia, el Gobierno del presidente Iván Duque destacó el cumplimiento de defensa de los Derechos Humanos por parte de China. Esto, a pesar de los grandes escándalos de violación de derechos por parte del Gobierno chino sobre la minoría musulmana de los Uigures al occidente del país.

Pero no solo es China el que se está beneficiando de sus vacunas. Hace poco, coincidió que Estados Unidos donará a México 2,5 millones de dosis de Astra-Zeneca, y casi al mismo tiempo, Andrés Manuel López Obrador anunció que fortalecerá los controles de México en su frontera sur por "motivos de bioseguridad". Sin embargo, todo esto ocurre en el contexto en que Jode Biden, mandatario norteamericano, intenta frenar el flujo migratorio que aumentó tan pronto asumió el mandato.

Por su parte, Rusia, con serios problemas de producción de su vacuna Sputnik V, ha intentado ayudar a sus principales aliados y socios político-comerciales. El país eslavo envió varias dosis a Venezuela, siendo la única vacuna que ha logrado firmar el régimen de Maduro. También había enviado dosis a Bolivia y Argentina, dos países amigos en Latinoamérica.