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Snowpiercer perfecciona su adictiva fórmula en su segunda temporada

La popular serie basada en la película de Bon Joon-ho explota en esta segunda temporada y logra enganchar todavía más a sus espectadores. Veamos por qué.

Fotograma de la serie 'Snowpiercer'

Con la premisa dramática y distópica de la primera temporada, vemos que esta segunda temporada de la serie logra asentar mucho mejor las bases y se convierte en una de las imprescindibles de Netflix. Foto: YT-Netflix

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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Read in english: The second season of Snowpiercer is addictive and thrilling

Cuando se anunció la primera temporada de Snowpiercer, la serie de Netflix, la producción llegaba con mucha expectativa. Justamente, esta producción está basada en la película homónima de Bong Joon Ho, el director coreano que se popularizó por haber obtenido el premio a la Mejor película en los Óscar del 2020 por su filme Parasite.

Esa cinta del 2013 se basaba en una novela gráfica francesa, que retrataba la desigualdad de clase a través de los andenes del tren y explicaba el orden jerárquico social, temáticas que Bong Joon Ho siempre abordó. Pues bien, en la serie aparece una trama basada en un misterio de un asesinato, lo cual constituye en un reinicio de la continuidad de la película.

En su primera temporada conocíamos al Snowpiercer: un tren gigantesco y en constante movimiento que lleva los restos de la humanidad 7 años después de que el mundo se vuelva un páramo helado. Con esa premisa dramática y distópica, vemos que esta segunda temporada de la serie logra asentar mucho mejor las bases y se convierte en una de las imprescindibles de Netflix. Veamos por qué.

La segunda temporada de Snowpiercer

El éxito de la segunda temporada parece estar, según indica Espinof, en que comienza a distanciarse de la película para acercarse a la actualidad. Si en un primer momento se intentó enganchar a los espectadores haciendo una base levemente inferior al filme, aquí deciden mejorar la fórmula dándole nuevos valores añadidos.  

Si bien la primera temporada mostraba chispazos de creatividad interesantes, aquí dejan de ser momentos de lucidez para asentarse en casi todos los capítulos. En primer lugar, por una sorpresa: la aparición de Wilford, el personaje del icónico actor Sean Bean, que es el creador del tren y llega para hacer distintos reclamos.

La aparición de Wilford es clave para la serie, pues logra generar un interesante juego de poderes al acoplar el Gran Alice al Snowpiercer, haciendo que dos enemigos (como Melanie y Andre) tengan que unirse a estar de acuerdo. Wilford se erige como un auténtico villano, pues no teme usar cualquier medio para conseguir su gran objetivo, que es recuperar el tren.

Uno de los puntos fuertes de esta segunda temporada es que logran hacer analogías políticas muy interesantes con respecto a este personaje. Sí: Wilford es un tipo violento, obsesivo e incluso muy caprichoso, pero consigue ganarse el cariño de muchos de los pasajeros. Es decir, como él creó el tren, surge una especie de “devoción” donde ellos creen que le deben la vida por generar el motor de la salvación de la humanidad.   

La crítica social también se intensifica, pues comenzamos a ver cómo los más marginados del tren admiten que no importa quién esté al mando: la vida de ellos seguirá siendo igual, lo cual representa una analogía muy interesante para la pobreza. En una sociedad que pende de un hilo, las luchas políticas no parecen reformular el problema de fondo, que es la estructura de las clases sociales.

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De ahí a que algunos miembros de las clases sociales más bajas se sientan identificados con el personaje de Wilford, que aparece como un revolucionario del sistema. Justamente, este villano maquiavélico y sin escrúpulos mantiene la tensión de todos los espectadores, pues nunca sabemos qué es capaz de hacer con tal de tomar el control del tren donde sobreviven los últimos humanos sobre la Tierra.

Además, hay otro punto que es realmente fuerte en esta historia: los giros de guion. Esta nueva tanda de capítulos cuenta con cliffhangers que le ponen los pelos de punta a todos los fanáticos, especialmente en los últimos episodios. Por supuesto, hay algunos enigmas que dejan la puerta abierta a la continuación en la tercera temporada que, según cuenta Marca, se estrenaría en enero del 2022.

Sobre el final, veíamos a un pequeño grupo de rebeldes que lograban robarle el control del tren a Wilford para poder salvar a Melanie Cavill. Sin embargo… su personaje no está en el estado que ellos esperaban. De todas maneras, se deja a entrever que su investigación permitiría que vivan fuera del tren, algo que no habían podido conseguir hasta ahora.

Por último, pero no menos importante, Snowpiercer logra retratar una cruda verdad: si bien el villano principal es Wilford, nadie es realmente “bueno” o “malo”, sino que todos luchan por sobrevivir. Todos los pasajeros del tren tienen motivaciones para no perder sus privilegios y la serie logra que reconozcamos algunas actitudes que pueden ser mejorables en la vida real.

En resumidas cuentas, la segunda temporada de Snowpiercer la posiciona como una de las mejores series de Netflix en la actualidad. A una trama distópica que sonaba interesante, se le añadieron conflictos humanos muy importantes, la aparición de un personaje muy bien interpretado y los giros de guion que atrapan a cualquiera. ¡Recomendada!