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"Toda Colombia ve con absoluta desesperanza este momento electoral": lideresa indígena

Latin American Post dialogó con Albenis Tique, lideresa indígena colombiana y miembro de la comisión étnica para la paz.

Albéniz Tique

LatinAmerican Post habló con Albeniz Tique, una de las caras más relevantes en el movimiento indígena colombiano. Foto: TW-comisionetnica

LatiAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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En pleno panorama prelectoral en Colombia, diversos movimientos sociales están buscando encontrar visibilidad en sus luchas y reclamos. Una de las comunidades históricamente más olvidadas en Colombia es la indígena. Sin embargo, gracias a las últimas protestas nacionales y su participación en el Paro Nacional del primer semestre, sus voces son cada vez más escuchadas. Latin American Post habló con Albenis Tique, una de las caras más relevantes en el movimiento indígena colombiano.

Latin American Post: A 5 años de la firma de la Paz en La Habana, ¿cómo ven desde las comunidades indígenas el cumplimiento de lo acordado?

Albenis Tique:  Yo veo una implementación desfasada. Nosotros desde la comisión étnica para la paz y la Defensa de los Derechos Territoriales le hemos dado un seguimiento a los informes del Gobierno, vemos estadísticas y queremos que nos digan de dónde son esas cifras de tierras que han adjudicadas a las mujeres. Una cosa es el cumplimento y otra es el deber ser de lo que le corresponde al Estado. Muy astutamente suman todo a lo largo de los años y entregan los grandes informes. Realmente no hay una implementación, pero reconocemos que se han dado algunos avances pequeños, se han visto algunos diálogos. 

En este país se piensa que la política es lo que tiene que ver con candidatos, pero la política es otra cosa. Es la política de la vida y a nadie le gusta escuchar esto. La otra es la politiquería de las grandes familias que quieren mantener el poder.

LP: En los últimos tiempos, hemos visto un mayor protagonismo de las comunidades indígenas en movimientos nacionales como en el Paro Nacional. ¿A qué se debe este momento de unión con diferentes sectores de la sociedad urbana o campesina?

AT: Yo creo que hay que remontarse a los 70 y 80,momento en el que se da a conocer el movimiento indígena. Nuestros mayores han dado luchas de recuperación del territorio, sobre todo en el Cauca. Son 115 pueblos, cada uno con dinámicas, geografía y orígenes diferentes, pero todos sufriendo el avance de un sistema bastante ajeno a las realidades de nuestro territorio. En esa época el movimiento indígena se dio a luz junto con el movimiento campesino y estudiantil. Hubo una marcha de gobernadores que empezó caminando desde Nariño y entrando a todas las universidades de todas las ciudades por donde pasaba la panamericana para contarle a la gente qué era el movimiento de autoridades indígenas, por qué se estaba recuperando la tierra, porque el problema grande era el terraje. Se nos mostró puntos de encuentro en nuestra lucha.

Después nos sectorizamos muchos, pero con puentes de comunicación con el pueblo negro que se acrecientan por la forma de actuar del Gobierno. Por ejemplo, le asignaban un territorio a un consejo comunitario y ese mismo territorio se lo asignaban a un resguardo. Entonces, cuando los hermanos negros o indígenas llegaban, ya había un dueño y eso generó confrontaciones y muertos.

No solo hemos sido expuesto a asesinatos, etnocidio y genocidio. No solo matan con fuerza oscura, sino con leyes. Eso nos hizo volver a encontrarnos, y tenemos una deuda muy grande con los jóvenes. El paro del 2019 fue liderado por los jóvenes, los  sindicatos hicieron su pantalla, pero los jóvenes fueron los verdaderos protagonistas. 

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El Gobierno se dio cuenta que no era el mismo pueblo que agachaba la cabeza. Luego vino la pandemia y si nos quisieron parar, no crean que lo lograron, no es retarlos, pero no nos van a poder callar, hay una fuerza, una molestia y un Gobierno que no quiere escuchar.

LP: Pueden ser muchas, pero cuáles cree usted que son las principales demandas que tienen las comunidades indígenas con el Gobierno. ¿Qué resultados han conseguido por medio de sus luchas y cuáles aún permanecen sin ser atendidas?

AT: El reconocimiento de que no nos vean como bestias sino como seres humanos. Para ellos no tenemos alma y eso está escrito en la historia. Basta con ver que en el siglo XIX algunas familias muy prestantes del Cauca hacían deporte con nosotros. Usaban perros fieros, y en una plaza de toros sacaban hermanos indígenas y se gozaban de cómo lo perros los destrozaban . Hemos ganado reconocimientos jurídicos porque tenemos nuestra legitimidad, está nuestro origen acá en nuestras tierras. Hablamos del derecho mayor, de que fuimos los primeros. Teníamos un orden, no era el mejor o perfecto, pero era un equilibrio. Ahora ganamos que se nos reconociera como seres humanos, somos incluidos en algunas herramientas jurídicas como el convenio 169 en las declaraciones de derechos humanos, pero esto nunca fue voluntad de los Gobiernos de EEUU o de Colombia, sino frutos de las luchas.

Ahora el problema es el territorio, el gobierno lo llama tierra. La política del Gobierno es: el suelo para nosotros y el subsuelo es para ellos, pero no porque lo amen, sino porque hay petróleo, piedras preciosas, metales para saquear. Todos esos personajes que están con intereses en la tierra vuelve el problema de la reforma agraria que nunca se ha dado una real ni el Gobierno lo va a permitir porque sus intereses son más grandes que nosotros. 

LP:  ¿Ven con esperanza las próximas elecciones legislativas y presidenciales en el país?

AT: Toda Colombia ve con absoluta desesperanza este momento electoral. Ya la gente no cree en izquierdas o derechas, ni en arriba abajo o mitad. Todos nos han faltado, no ha habido quién dé la talla. Sin embargo, hay una esperanza y seguramente no va a ganar, se llama Francia Márquez. Lo digo porque es mi deber histórico. Yo no soy negra, soy indígena, pero distingo el proyecto Francia hace muchos años, y sé que no es perfecta, como nadie es perfecto, pero la tiene clara y el pueblo negro se ha unido (en su mayoría). Creo que Francia es una esperanza a ir construyendo el camino a un verdadero cambio, pero creo que tampoco va a ser pronto.
 

*LatinAmerican Post ha editado levemente esta entrevista para mejor comprensión del lector.