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¿Está Brasil al borde de un golpe militar?

Hoy, 7 de septiembre, día de la independencia de Brasil, se llevará a cabo una de las más grandes marchas en apoyo a Jair Bolsonaro.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

El presidente brasileño ha comunicado al Tribunal Supremo Federal que las movilizaciones de sus seguidores de este martes, son un mensaje claro en contra de su actuación. Foto: Antonio Cruz / Agência Brasil

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Hoy, 7 de septiembre, día de la independencia de Brasil, será utilizado por el Bolsonarismo para presionar la institucionalidad del país. El presidente brasileño ha comunicado a el Tribunal Supremo Federal que las movilizaciones de sus seguidores de este martes, son un mensaje claro en contra de su actuación, lo que demuestra las tensiones existentes entre el poder ejecutivo y el judicial.

Esta pelea que ha mantenido el presidente brasileño con el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Tribunal Superior Electoral (TSE) se debe a que estos dos órganos han adelantando investigaciones al bolsonarismo, incluyendo a miembros de la familia del jefe de Estado. Para los sectores oficialistas, estas investigaciones no son más que una jugada electoral para afectar las aspiraciones que tiene el presidente de ser reelecto en 2022.

Este choque de locomotoras se recrudeció cuando en agosto, el STF incluyó a Bolsonaro entre los investigados por un caso de difusión de noticias falsas. Según el Tribunal, el actual jefe de Estado ha manifestado sin prueba alguna alegaciones de irregularidades en el sistema de voto electrónico, allanando un panorama de incertidumbre previo a las próximas elecciones del 2022.

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Las encuestas no favorecen a Bolsonaro. Según las últimas encuestas, Lula le saca una ventaja holgada al actual mandatario. Encuestas en junio, julio y agosto muestran una clara tendencia de desaprobación al presidente. En la más reciente publicada por Future Intelligence y Modalmais, en un enfrentamiento directo Lula vs. Bolsonaro, el expresidente izquierdista vencería con un cómodo 51,3% a Bolsonaro, que tan solo cuenta con un 32,9%. El "Trump tropical" perdería ante varios escenarios en segunda vuelta y su reelección está cada vez más encartada.

El claro descontento a la administración actual se ven reflejadas por una economía en desaceleración, una inflación creciente y el evidente mal manejo que ha tenido el presidente con la pandemia. Bolsonaro fue un firme opositor a los confinamientos y el uso obligatorio de mascarillas, lo que dejó a Brasil como uno de los países más afectados por la pandemia ocupando el 3 puesto en número de muertes totales, con más de 583 mil fallecidos, solo por detrás de Estados Unidos y la India y el segundo en Latinoamérica en muertes per. cápita, solo por detrás de Perú.

Es por esto que este baño de masas es algo que necesita el mandatario porque, a pesar de que son pocos, es una muestra de apoyo de sus más leales seguidores. Algo similar a lo vivido por Donald Trump en sus últimos días de presidencia.

Fantasmas de golpe de Estado

Para nadie es un secreto que Jair Bolsonaro siempre ha tenido un tufo autoritario. Desde su educación castrista, hasta su forma de gobernar, su admiración por Donald Trump y su discurso, son elementos para que muchos analistas vean en la figura de Bolsonaro un posible dictador. Sin embargo, en todo su periodo de Gobierno, nunca había estado tan cerca la posibilidad de un Golpe de Estado por parte del mandatario.

Tanto es el temor, que (según el diario argentino La Nación) ya 5 expresidentes brasileños -José Sarney, Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Michel Temer- han tanteado con las fuerzas militares qué tanto apoyo tendría un posible ataque a la democracia.

Adicionalmente, aún en la memoria de todo el mundo está lo ocurrido con el presidente modelo de Bolsonaro: Donald Trump. La toma del Capitolio en Washington no es algo ajeno a las posibles intenciones del político brasileño. Esto, evidentemente apoyado por un accionar militar que no es ajeno en Brasil. Precisamente, los recuerdos de la última dictadura siguen vivos y el riesgo de una nueva ruptura del orden democrático en Brasil siempre es una posibilidad latente. Sin embargo, si la institucionalidad brasileña logra permanecer operante luego de este gran desafío, será un mensaje de calma para los demócratas en el mundo y las libertades en Sudamérica.