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Daniel Ortega, cada vez más parecido a Maduro

El futuro de Daniel Ortega parece más cercano al de Maduro. Pareciera que las relaciones internacionales de Nicaragua están una grave crisis.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua

Por cuarta vez consecutiva, el presidente nicaragüense volvió a ganar las elecciones en su y se mantendrá al mando por 4 años más. Foto: ONG de Nicaragua

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Por cuarta vez consecutiva (quinta en total), el presidente nicaragüense volvió a ganar las elecciones en su país y se mantendrá al mando por 5 años más. Sin embargo, muy pocos son los países que reconocen la victoria sandinista, ya que la escasa participación electoral, la persecución política a la oposición y la falta de garantías para los comicios dejan a Ortega muy débil en el panorama internacional, en una posición bastante similar a la de su homólogo y amigo venezolano Nicolás Maduro.

El domingo pasado, Ortega consiguió el 75% del apoyo en las urnas. Sin embargo, la falta de observadores internacionales, la persecución sistemática de la oposición y hasta la escasa participación denunciada por medios independientes (pero negada por el Gobierno) ponen en duda la legitimidad de los comicios.
¿Ahora Daniel Ortega enfrentará un panorama similar al vivido por otros gobernantes latinaomericanos?

La presión internacional

Costa Rica y Estados Unidos dejaron muy claro, a penas se conocieron los resultados, que no reconocerán la victoria de Ortega.  Estados Unidos, un principal enemigo del régimen sandinista, no demoró en catalogar las elecciones como una pantomima debido a la fuerte persecución que sufrieron varios líderes opositores.

Por el lado Sudamericano, los primeros en desconocer el resultado fueron Colombia y Chile, ya reconocidos por sus posturas fuertes contra gobiernos socialistas y con cuestionamientos democráticos, tal como lo han hecho con Venezuela.

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En su defensa, Ortega catalogó todos esos ataques que deslegitiman su elección como métodos utilizados por  enemigos de la paz que buscan desestabilizar su Gobierno, un discurso que ha sabido apropiar el mismo Nicolás Maduro ante las protestas y marchas que ha recibido. Precisamente, los ataques a la paz, han sido la excusa perfecta de Maduro para incrementar la persecución a varios líderes y políticos opositores.

Ahora Ortega enfrentará una aún más difícil realidad en el sistema internacional. Posibles sanciones económicas y persecución a sus fieles seguidores en el mundo son los riesgos a los cuales el Gobierno nicaragüense estará afrontando.

Precisamente, Washington aprobó la semana pasada la ley RENACER que le otorga al presidente Joe Biden la capacidad de imponer sanciones diplomáticas y administrativas, algo muy similar a lo que desde hace varios años ha tenido que enfrentar el régimen chavista en Venezuela. Sanciones que ya Estados Unidos ha venido realizando en contra de personas cercanas al presidente Ortega. Por ejemplo, en junio de este año, la administración Biden sancionó a la hija del mandatario, Camila Ortega; el presidente del Banco Central, Leonardo Ovidio; el diputado Edwin Castro; y Julio Rodríguez general del Ejército de Nicaragua.

Otro gran actor del sistema internacional, la Unión Europea, ya se ha manifestado en contra de las elecciones que le dieron una clara y aplastante victoria al presidente candidato. Josep Borrel, máximo encargado de las relaciones exteriores del grupo de los 26 dijo que los comicios en el país centroamericano carecieron de legitimidad y garantías y no se acogen a unas elecciones democráticas.

Igualmente, las Naciones Unidas y la CIDH ya habían advertido de la falta de garantías en las elecciones que finalmente se celebraron el domingo 7 de noviembre. Ambos organismos recordaron las diversas investigaciones que afronta el país por las posibles violaciones de derechos humanos.

Ante todo este rechazo a los comicios centroamericanos, es muy posible que Ortega afronte un panorama internacional similar al que hoy vive Maduro: sin reconocimiento internacional, con congelamiento de cuentas, con pobres relaciones internacionales que impiden la cooperación con varios países.

Aislado pero no solo

Ortega cada vez parece más aislado del resto de la comunidad internacional. Pero esto no es del todo cierto, a pesar de que grandes gobiernos occidentales cierren filas en contra del régimen, varios aliados tradicionales manifestaron su apoyo y celebraron los comicios del fin de semana.
Uno de los máximos aliados de Ortega en la región, Nicolás Maduro, celebró la victoria del sandinismo. Sin embargo, Maduro, igualmente cuestionado y que ahora enfrenta una investigación ante la CPI por violación de derechos humanos, tampoco representa un importante apoyo a Nicaragua en el panorama mundial.


Otros socios de Nicaragua que también manifestaron su apoyo al gobierno son Rusia, Cuba e Irán. Son precisamente estos los que han mantenido a flote a Nicolás Maduro, peses a la fuerte represión diplomática por parte de los aliados de Estados Unidos. Y si bien la economía nicaragüense no cuenta con las grandes reservas petrolíferas de Venezuela, es mucho más estalbe que la república bolivariana, pero gran parte de su PIB viene de remesas del éxodo viviendo, principalmente en Estados Unidos. Por lo que cualquier sanción que involucre este aspecto, tendrá consecuencias devastadoras para una economía frágil afectada fuertemente por la crisis política y sanitaria.