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Gobierno disuade las protestas en Cuba, pero no el sentimiento de cambio

Las protestas en Cuba son cada vez más constantes y el régimen lo sabe. El Gobierno de Díaz Canel buscó, de todas las formas, impedir las manifestaciones pacíficas del 15 de noviembre, pero el malestar no se ha ido.

Carteles en protestas de Cuba

La isla parece haber entrado en una espiral de protestas en Cuba, cada vez son más y más fuertes las voces que buscan un cambio en la isla. Foto: Voz de América

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Parece que hay una espiral de protestas en Cuba, cada vez son más y más fuertes las voces que buscan un cambio en la isla. A pesar de que el lunes pasado, la represión policial del régimen y los intereses de silenciar las voces disidentes, se siente que en la isla se respira un anhelo de libertad, el cuál no se sentía en mucho tiempo.

La única manera que encontró el gobierno cubano de posponer lo que sería un nuevo episodio de protestas masivas a favor de la democracia y la libertad, fue con detenciones de los líderes. Un inmenso despliegue policial impidió que varios organizadores de las marchas salieran de sus hogares. Así lo evidenciaron varios medios internacionales y testimonios recolectados por redes sociales, de la estrategia del gobierno de Miguel Díaz-Canel en contra de estos opositores. Sin embargo, mientras por un lado existía represión en contra de los opositores, el presidente acompañó una manifestación "antiimperialista" convocada en vísperas del 15N como método de contra protesta.

Cuba se limita a una lucha entre pañuelos rojos y blancos

Las marchas en pro y antigubernamentales se han caracterizado por la adopción de prendas de vestir. Mientras que aquellos que hoy critican abiertamente al presidente y el régimen comunista visten de blanco, aquellos a seguidores de Díaz-Canel portan pañuelos rojos. 

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Esto ha provocado que cualquier persona que vista alguna prenda de color blanco, puede ser sometida a presión por parte de policías o grupos defensores del castrismo. Estos grupos leales al Gobierno, aseguran que las manifestaciones son organizadas, financiadas y apoyadas desde Washington o Miami (en su defecto), algo que desconoce el papel independiente y los reclamos válidos de diversos sectores cubanos inconformes con la situación actual (o histórica) de la isla, que se ha visto agravada por la pandemia de la Covid-19.

Lo que parece ser una primavera cubana, pone en jaque a la dictadura más longeva de todo el hemisferio. Pero esto nos demuestra una lección importante, no fue con los bloqueos económicos ni con incursiones armadas, sino con música, manifestaciones artísticas y la unión de los sectores opositores que se han logrado las protestas más grandes en décadas de dictadura.

Sin embargo, también queda demostrado que el aparto estatal cubano aún tiene el poder y la fuerza para intimidar y acallar las voces disidentes, por más numerosas que estas han llegado a ser. Precisamente, será necesario que nuevas formas de protesta y organización sean empleadas para poder evadir la represión e intimidación que Cuba siempre ha mostrado contra aquellos que osen levantar su voz de protesta. Será vital el acompañamiento de la comunidad internacional que garantice el cumplimiento de los derechos humanos, democráticos y políticos de opositores.

Ya el 11 de julio de este año, el castrismo vio por primera vez tambalear su dictadura ante las protestas espontáneas que surgieron a través de redes sociales y movimientos culturales enmarcados en la canción "Patria y Vida", que recoge el malestar de un importante número de cubanos en contra Díaz-Canel. Sin embargo, varios gobiernos latinoamericanos han preferido mantener una línea política en defensa del Gobierno comunista. Líderes como Andrés Manuel López Obrador en México evitaron referirse a las protestas y, en cambio, exaltaron la independencia del Gobierno cubano.